Wilfredo Prieto: Tin marin con su Ping-Pong

/ 6 julio, 2015

En la vida cotidiana los seres humanos nos comunicamos no solo a través de la expresión escrita u oral, sino también mediante la presencia de los objetos ubicados en espacios privados o públicos, que nos pertenecen y comparten nuestra rutina o que solo utilizamos eventualmente o de manera socializada. El objeto que queda, que permanece, que reposa su soledad del fastidio humano, es la huella del transeúnte, del propietario, del usuario. No es nada difícil reconocer entonces la jerarquía que pueden adquirir a partir de su intervención en nuestras vidas, o mejor dicho, a partir del protagonismo que asumen en cierto momento, gracias a eventos inusuales, o a la fortuita proposición de un compilador inspirado, como se nos presenta Wilfredo Prieto en Ping-pong cuadrícula, su más reciente exposición en el MNBA, como muestra colateral a la duodécima Bienal de La Habana.

La presencia del objeto remite al gesto de quien lo porta o lo elige para ser escrutado como obra artística. El gesto adquiere entonces una relevancia muy especial ya que es el resultado de un acto de creación consciente y va dirigido a producir determinado efecto en el espectador. Ese gesto no es ya el del pincel sobre el lienzo, donde la materia de la expresión suele ser un cúmulo de imágenes creadas a partir de pigmentos o creyones sobre una superficie bidimensional. Ese gesto es el antojo irreprimible de una voluntad creadora, impulsada por una idea, un concepto, que no puede expresarse más que con el libre albedrío de su autor.

El arte como expresión sublimada de la subjetividad, no se limita a ser portador de la subjetividad de quien lo engendra, el artista, sino que depende también de la subjetividad de quien lo disfruta, el espectador. Solo el intercambio espontáneo entre uno y otro, legitima la invulnerabilidad de cualquier obra artística: aun cuando no se comprenda el hecho, el contacto en sí mismo es ya una forma de entendimiento. En mi criterio Ping-Pong, parte del azoramiento y la perplejidad, no importa si se tropieza primero con Dos zapatos y dos medias, o con un auténtico melón convertido en un cubo matemáticamente perfecto. Se trata de jugar, de establecer un intercambio lúdico que puede o no convertirse en un profundo examen contextual, fenomenológico y cartesiano de la realidad cubana, el mundo global o el universo cuántico. Ping-Pong no exige, ni necesita, ni niega tales operatorias. Todo lo contrario.Porque el arte puede consistir en ese momento de contemplación gratuita, en el que nos percatamos de que todo lo que percibimos nos arranca el deseo de ordenar y comprender estéticamente lo que nos rodea.Una vez descubierta esa verdad sencilla (diría el poeta), podemos entrar en este juego de ping-pong que nos llevará de un neumático de coche (Desahogo) a dos rollos de papel periódico dispuestos como papel higiénico sobre una pared de azulejos (Discurso). O de un pan con pan, literalmente dicho (Pan con pan) a dos ventiladores con sendos ejes de rotación: vertical y horizontal (Sí/No), o de un sencillo bolígrafo (Infidelidad) a una bola de cristal (Futuro incierto).

Como puede inferirse de los títulos cada pieza busca reasignarse una función o un significado que trasciende su condición vulgar. En ese sentido opera con la misma analogía utilizada por Marcel Duchamp (su mentor espiritual) al nombrar suUrinarioFuente. Solo se trata de simples pistas para provocar al espectador y estimular su participación en un juego de libres asociaciones. Esta forma de conectar con el público ahuyenta el sentido críptico del arte y desacraliza su condición de fenómeno original, excepcional, inimitable y panteísta.

Ping-pong cuadrícula asombra, desconcierta, provoca, alude, sugiere, incita; inflama el deseo de participar y estimula el sentido lúdico de la relación con el arte. Todo este repertorio de acciones y emociones constituye la herramienta fundamental que esgrime W. Prieto en su diálogo con el receptor. Son suyas estas palabras: “Mis ideas vienen, creo, de las experiencias cotidianas, y creo que mi trabajo como artista no es realmente crear esas ideas sino atraparlas. Las ideas están flotando en la realidad, como las nubes. Uno las ve y puede tomarlas. Pertenecen a todos ¿entiendes?”[1]

[1]Havana-cultura.com/Artes visuales/Wilfredo Prieto, artista plástico.

 

Related Post

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio