Violentar las jerarquías

/ 16 septiembre, 2016

Buena parte del quehacer artístico de Adrián Rumbaut (Cienfuegos, 1973) indaga acerca de la imagen y su dimensión simbólica en construcciones fragmentarias, trabas a la mirada “total”. Además, suele citar referentes disímiles. Las particularidades del discurso del autor dotan a las propuestas de un matiz crítico con potencial descanonizador. Peldaños, muestra emplazada en la galería Villa Manuela de la UNEAC[1], da continuidad al análisis de los mencionados tópicos al tiempo que profundiza en algunas de sus aristas. El fraccionamiento visual de las piezas no solo coincide con la preferencia del artista por el micro-relato en lugar de las narraciones totales sino con la desmitificación de los símbolos que representa. Estructuras arquitectónicas quebradas soportan las violentadas jerarquías de las imágenes.

Rumbaut hibrida motivos provenientes de universos distantes y pone en tensión sus lecturas manidas. En uno de los diagramas de la serie Símbolos, soportes y peldaños la silueta del mítico retrato de Ernesto Guevara tomado por Korda se confunde con los rasgos faciales de Marilyn Monroe. Pese a que una imagen es paradigmática del hedonismo y la cultura mass mediática capitalistas y la otra pertenezca a la historia fotografiada de la revolución socialista en Cuba, ambas, por su hipercodificación, comparten el fin común de la conversión en fetiches mercantiles y el gradual vaciamiento de sentido. En otra de las piezas de esta misma serie se mezclan, con texturas heterogéneas: dos cuerpos desnudos entrelazados, un segmento de la boina del Che y un puño levantado perteneciente a otra de las grandes fotografías de la revolución. Al igual que en los propios soportes, el artista apuesta por la mirada múltiple y desjerarquiza los símbolos mediante el pastiche. Lo sensual, lo solemne, lo oficialista y lo íntimo conviven en un mismo espacio, como si de la memoria humana se tratase.

Por otro lado, no deja de ser significativa la reiteración de los motivos en casi todas las estructuras que componen la puesta en escena, cual mecanismo del mercado. Treinta es mejor que una. Una imagen repetida tiene mayores posibilidades de mercantilización y consumo. Solo que en Peldaños el uso de dichos procederes redundantes puede funcionar como vía para el análisis crítico del fenómeno. Incluso, el lugar central que ocupa el ícono de la escalera en la exposición y sus connotaciones abre una reflexión a propósito de la serialización de símbolos “convenientes” como vía para el lucro y la legitimación en el campo del arte.

La constelación de obras que cierra la muestra incluye varias portadas de revistas culturales de la invención del artista. Rumbaut empleó únicamente sus propias obras en el diseño. Con esta ludicidad simula acaso el término feliz de la escalada por los “peldaños”. La dimensión autorreflexiva de la exhibición se acusa en esta serie en cuanto implica un cuestionamiento a entidades de la propia Institución Arte. Micro-universos ligados al mercado con el poder de legitimar, convertir en fetiche y mitificar una poética o autor determinado, incluso si cada peldaño cuesta la anestesia del símbolo.

[1]Se inauguró el 9 de septiembre del 2016 y estará abierta al público hasta octubre del mismo año.

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