Sobre NG Art & Gallery

En conversación con Gabriela Carbonell

/ 25 noviembre, 2016

Pareciera que llega diciembre y todos los esfuerzos se enfocan en la tan esperada “Art Basel Week” en Miami. Lo que sucede allí llega a ser tan (in)explicable como cualquier contexto de bienal u otro evento artístico; y todos sabemos que las dudas implican reflexión. En el caso de Cuba, resulta imposible contabilizar cuántos de los nuestros van a Miami representados por galerías, algunas de sobra conocidas, otras emergentes. Mi punto: La iniciativa nacional nunca ha podido competir con las propuestas externas, que siempre han estado mediando en el éxito de numerosos artistas cubanos, aunque en apariencia nos parezca diferente. Nina Menocal dice ser la primera en agrupar a creadores de los ´80 (Tomás Sánchez, José Bedia); luego otras galerías han hecho su trabajo con la siguiente generación: Carlos Garaicoa, Los Carpinteros, Tania Bruguera, José Toirac, Ricardo Brey, Los hermanos Capote y Alexandre Arrechea, entre otros. Y el espectro se extiende a todo el orbe. Hace poco leí que Robert Borlenghi, presidente de Pan American Art Projects, dijo: «para que los artistas cubanos sean más reconocidos a nivel internacional, deben ser menos “cubanos”»[1]. Siempre me atrapa la duda de cuál es el factor que motiva a cada uno de estos espacios, y lo que piensan sus gestores en los más remotos contextos, acerca de nuestra producción. Por tal motivo surge esta conversación con Gabriela Carbonell, de NG Art and Gallery, abordando estos y otros temas.

¿Cuándo surge la galería y por qué el interés en el arte cubano producido desde la Isla?

Ya harán 4 años de la creación de NG Art and Gallery, radicada en la Ciudad de Panamá; resultado de la iniciativa de nuestro director, Nivaldo Carbonell. Respecto al motivo, pudiera decirte que él es un gran amante de la cultura cubana en general, y siempre ha mantenido grandes vínculos con Cuba. Su colección personal atesora una parte considerable de la obra de Servando Cabrera, Portocarrero, Roberto Fabelo y Manuel Mendive. Ya más próximos en el tiempo estarían Adonis Flores, Los Capote, Carlos Quintana, Frank Martínez; un grupo de jóvenes creadores como Niels Reyes, Lancelot Alonso, Lisandra Ramírez, Jorge Otero, Ariamna Contino, José Luis Bermúdez y Jorge Dáger, entre otros. En algún punto creo que esa afinidad mutó en la necesidad de contribuir activamente al desarrollo del arte de la Isla, de afianzar su validez en escenarios ya reconocidos; y apostar por otros poco explorados.

¿Cuándo fue la primera ocasión que la galería llevó artistas cubanos a ferias internacionales y especialmente a Scope? ¿Cuáles fueron los resultados y cómo valorarías esta experiencia?

Nuestra relación con SCOPE Art Show viene desde el año 2014, cuando, asociados con la galería Collage Habana, orientamos nuestros esfuerzos al poderoso contexto que se estructura en Miami a inicios de diciembre cada año. Dentro de las más de 15 ferias alrededor de Art Basel, SCOPE se distingue por su exigente curaduría y la voluntad de trabajar tanto con el arte más reciente como con galerías emergentes. El perfil de nuestro espacio era el indicado ya que en nuestra nómina los creadores jóvenes siempre han tenido un peso considerable.

De los resultados te pudiera comentar que la selección con la que representamos al arte cubano en la feria tuvo una aceptación abrumadora. Obviando este dato, el mayor logro de aquel primer SCOPE fue la creación de un vínculo de trabajo con su colectivo que ya se remonta a nuestra cuarta feria juntos, en sólo 2 años. Creo que la experiencia fue favorable para ambos -artistas y galería- ya que todo éxito, acción o secuela fue una manera de crecer juntos.

¿Qué factores determinan la elección de los artistas y de las obras participantes en la feria? ¿En el proceso de selección existe un intercambio con los artistas o solo es decisión de los especialistas de la galería?

El caso de SCOPE es poco usual, comparado con el resto de las ferias de arte. SCOPE no sólo aprueba qué galerías acepta, sino que debe aprobar qué artistas le es permitido llevar a cada galería. Por ello, el proceso de selección es muy riguroso. Desde nuestro punto de vista, éstas son decisiones que se valoran durante todo un año de trabajo, siempre en comunicación constante con los artistas, ya que nos es imprescindible conocer todo lo que hacen, incluso antes de que ellos mismos sepan qué harán en el próximo año. Una vez que tenemos claras las directrices que seguirán, nos lanzamos a organizar la nómina en función de cada feria. Para nosotros el proceso es tan excitante como la propia llegada del evento.

Hubo una edición en que la obra de Jorge Otero fue seleccionada como imagen de SCOPE Miami Beach ¿Qué significó esta experiencia…háblame de eso, y del papel de la galería? 

A decir verdad, nos tomó por sorpresa. SCOPE selecciona en cada edición una obra que la represente visualmente. Aquella fue la edición de Miami Beach en diciembre de 2015. Fue la primera vez que presentábamos Sin título (2015) fuera de Cuba (más conocida como La Vaca), y el éxito fue contundente. Ellos (la feria) defienden mucho la trasgresión de los formatos convencionales. Y el hecho de que Otero tejiera físicamente la fotografía les encantó. En cada edición se presentan aproximadamente 200 galerías, muchas de Nueva York y Londres. Algunas incluso llevan obras de Damien Hirst o Jeff Koons. Creo que si hubiera que atribuirle a alguien un papel determinante en esto sería al propio Otero y a su talento.

¿Han pensado ya la propuesta para Art Basel Week en diciembre?

Como imaginarás, en estos momentos estamos justo en los preparativos para SCOPE Miami Beach 2016. Por lo pronto te puedo adelantar que llevaremos un equipo de 4 jóvenes artistas; y que la idea es hablar de nuestra identidad local, pero también apelar a un sentimiento global, a esa necesidad de pertenecer a algún lugar o comunidad, que tanto afecta al individuo en estos tiempos globales y eso tiene que ver un poco con la referencia que hacías al comentario de Borlenghi. Nos preocupa el hecho de que los artistas sólo puedan hablarle a sus espectadores más próximos, por ello trabajamos en función de que su obra crezca en varias líneas y los impulsamos a que la eleven a niveles superiores de recepción.

La propuesta curatorial incluye artistas como Jorge Otero, con sus fotografías tejidas y estereotipos rurales; y Lisandra Ramírez con instalaciones que hablan mucho de la Cuba de hoy, de su realidad sociopolítica inmediata, contaminada de resabios de la era soviética y la estética pop de los años 50. Por otra parte, Niels Reyes y Lancelot Alonso transitan líneas de trabajo bien establecidas dentro de la pintura cubana. Lancelot, más propenso a la representación de escenas surreales, al erotismo propio de los imaginarios caribeños; Niels mucho más inmerso en el expresionismo, en llevar la psicología de sus personajes a los lindes del retrato como manifestación pictórica. Todos, desde su perspectiva individual, contribuyen a formar una voz coral de lo que se considera hoy el joven arte cubano.

 

[1] Tomado de: Mesa redonda de Cuban Art News: Parte 2, Artistas y Eventos. http://cubanartnews.org

Loliett Marrero Delachaux

Loliett Marrero Delachaux

La Habana, 1990. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Desde 2013 labora como especialista en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Ha publicado artículos sobre arte cubano y latinoamericano en las revistas Arteamérica, El Caimán Barbudo, Extramuros y el Boletín Ojeada que emite el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

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