OF/BY/FOR

/ 19 diciembre, 2017

Fundado en 1996, el Museo Cubano de la Diáspora ha existido, sin tener un recinto, por veinte años. El centro cultural ha pasado por distintos momentos desde el anuncio de la dotación de 10 millones de dólares en el año 2004, la concreción del proyecto de edificación de las instalaciones iniciado en 2006, gracias a una subvención del condado Miami-Dade; la interrupción de la financiación entre 2010 y 2013 – cuando fueron congelados los fondos a causa de la crisis financiera – hasta llegar a su inauguración – en Coral Way y la 12 avenida del suroeste, Miami, en el otrora Centro Arturo di Filippi, Grand Opera de la Florida – el 19 de noviembre de 2016, con la exposición Dictadores, terrorismo, guerra y exilios, de Luis Cruz Azaceta.

En ese largo periplo tuvo lugar el cambio de nombre de la institución, de Cuban Museum pasó a ser el American Museum of the Cuban Diaspora, que enmarca la historia del exilio/diáspora y se especializa en coleccionar pintura, grabado, instalación, vídeo y performance, entre otras especialidades. Dispone de cuatro salas, ubicadas en dos pisos. En la planta superior, cuenta con un salón para conferencias, exhibición de obras de arte y proyecciones.

Andrés Anreus ha opinado: “Cruz Azaceta es un artista emblemático. Fue, junto a los difuntos Juan González y Ana Mendieta, de los primeros en entrar a museos y galerías nacionales e internacionales. Es un expresionista social, cuyo estilo está en una constante evolución y experimentación plástica, mientras que su temática es constante: el ser humano resistiendo en un mundo brutal. Es un grito de rebelión y esperanza. Un artista siempre reinventándose, de un gran compromiso humanista: en su obra están la víctima y el verdugo; el destino del ser humano en medio de los conflictos políticos. En fin, una pintura de y sobre la resistencia. Podríamos decir que es “una voz en el desierto”. Es un recorrido temático, no una retrospectiva. Presenta y examina sus temas obsesivos: dictadores y exilados, terror y resistencia. Es un pintor de la realidad histórica de nuestro tiempo. Y tenemos el honor de acoger la primera muestra personal de Cruz Azaceta en un museo de Miami.”

En esta ocasión, con la exposición OF/BY/FOR – la segunda muestra que hace el museo –  todos los espacios han sido invadidos por las obras de talentosos creadores, creando el ambiente seductor de una verdadera fiesta del arte. Participan una impactante selección de la avant-garde del arte cubanoamericano contemporáneo: Luis Cruz Azaceta, José Bedia, María Brito, Florencio Gelabert, Jillian Mayer, Ernesto Oroza, César Trasobares y Juana Valdés son los responsables de Of / By / For; en español, De / Por / Para (la diáspora),  que invoca la famosa descripción de Abraham Lincoln de lo que debe ser el gobierno estadounidense: “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, recontextualizado, a través del arte, en el fenómeno de la diáspora cubana.

Ocho artistas de renombre mundial que han creado obras de diferentes estilos y géneros, desde instalaciones, pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, piezas audiovisuales y un impresionante mural, como parte del Miami Art Week, que celebró la ciudad durante la primera semana de  diciembre, y partiendo de su experiencia como exiliados o hijos de exiliados cubanos, que viven en Estados Unidos. Cada artista se ha apropiado de un espacio del museo y el resultado es un espectáculo creativo de primer nivel, con piezas de grandes dimensiones.

Un mural de Bedia, titulado Algo así como una nueva carga al machete da la bienvenida a la exhibición. Su poética neofigurativa y desgarrada, visceral, antropológica, mística y religiosa, de rasgos neo-naif, depurados, de irreverente perfección, sintetiza la expresión libre y desenfadada de un discurso poético pleno de ilusión, padecimiento, intentos, memoria y dolor.

Juguetes infantiles transfigurados, vueltos alegorías del mundo contemporáneo, conforman la sala donde se aprecia una instalación conformada por lienzos y juguetes “armados” por Luis Cruz Azaceta.

Descubrirán una pequeña casa-laboratorio-fábrica de seres humanos, de seres apresados desde su nacimiento, dolientes, que aúllan sin decir una sola palabra y que pueden recrear todo el discurso de la fuga del dolor, el sufrimiento depurado por el arte. Tropezarán con la disyuntiva de ver únicamente el sentido real, o irreal, del dinero, o convertirlo algo más hermoso sin dejar de resultar invocador. Se verán reflejados ante la convivencia apabullante y vacua de los objetos, comprados por nuestro, a veces compulsivo, a veces invisible, sentido del ridículo.

Sentirán los vínculos sentimentales de una casa destruida, de una ciudad en ruinas… en la obra descomunal y desgarradora, resuelta con la poética lírica, profundamente sentida y el sello personal de Florencio Gelabert. La composición conmueve por lo real y lacerante del sitio construido por el artista. Siguiendo su línea de pensamiento, su discurso alcanza el clímax en esta composición lacerante y abrumadora.

Este es un museo único en el mundo: “representa a una comunidad de refugiados y a sus descendientes, que vinieron a Estados Unidos en busca de libertad. Aman a este país, y aunque su deseo de una Cuba libre sigue sin cumplirse, aquí, en su tierra de adopción, tienen esta entidad dedicada específicamente a preservar su historia como exiliados cubanos, y su legado como estadounidenses. Este es su museo, literalmente el museo americano de, por y para la diáspora cubana”, expresó Carisa Pérez-Fuentes, Directora de Diseño y Comunicaciones de la institución, quien añadió: “Es muy emocionante contemplar un show como este. En general los museos no siempre pueden hacer este tipo de cosas. Le hemos dado a estos artistas todas las instalaciones, y ahora la comunidad puede disfrutar de sus obras maravillosas”.

“Cumpliendo con nuestra misión de documentar, interpretar y celebrar la cultura y la historia de la diáspora cubana, siempre es un placer mostrar el espíritu creativo de nuestros artistas. Esta es una prueba más de la tenacidad, la perseverancia, la audacia y el ingenio de nuestra diáspora”, manifestó Ileana Fuentes, directora fundadora de esta institución, en la inauguración de esta excelente muestra, abierta desde el 10 de diciembre hasta el 11 de marzo de 2018.

Hortensia Montero

Hortensia Montero

(La Habana, 1951) Master en Historia del Arte, Universidad de La Habana. Graduada de la Escuela de Museología, Museo del Louvre; de Museología General Contemporánea, Universidad París I; de Documentación y Archivo, Centro de Documentación de la UNESCO–ICOM, París. Desde 1975 es curadora de Arte Contemporáneo, MNBA. Fue Premio Anual de Investigación Cultural 2001, 2002 y 2003, Centro Juan Marinello y Premio Nacional de Curaduría, 2003 y 2006. Autora del libro Los 70: Puente para las rupturas. Profesora adjunta de la Universidad de La Habana.

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