Obama: un nuevo líder para la iconografía del arte cubano

/ 22 marzo, 2016

Barack Obama visita Cuba. Por fin un presidente de los Estados Unidos, después de ochenta y ocho años, comprueba de cerca la existencia de la Isla históricamente deseada, ahora en condiciones diferentes y alentadoras, después de tantas prohibiciones económico-sociales, traumáticas distancias entre las familias y numerosas incomprensiones políticas que, aunque en menor medida, aún persisten. Desde aquel 17 de diciembre de 2014, día del renombrado“deshielo”, resultan inevitables las expectativas y el esbozo de imágenes ideales.

¿Qué historia podemos contarle al arte cubano que no haya fabulado en sus operatorias anteriores? Tan político y oportuno, tan presente en las circunstancias, suscircunstancias, tan dueño y crítico de ellas. De no haber sido así quedaría la epopeya insulsa… la problemática migratoria entonces no hubiese sido narrada estéticamente por botes, maletas, alter egos, fragmentos…ni los resquicios de la historia hubiesen sido contados por sus olores, sus éxitos, sus derrotas, sus líderes…de no haber sido por los artistas y su eterna vocación de acompañar y sentir su tiempo.

En los momentos actuales, se ha suscitado el diálogo y la confluencia como espacio de reencuentro para la mutua exploración. Recientes proyectos curatoriales cubanos, generados dentro y fuera de Cuba, han propuesto una mirada sobre los acercamientos de ambas naciones. Por ejemplo, dentro de las exposiciones realizadas en el contexto de la XII Bienal deLa Habana se encontraron Cool War: Game Art across the straits, un proyecto independiente del Fanguito Estudio que trataba sobre las visiones de ambos países usando como medio el game art a través de experiencias de artistas cubanos y estadounidenses; tres muestras personales en Factoría Habana: Entropía, de René Francisco, que abordó la evolución o transformación de nuestra historia y sus nuevos paradigmas; The Mission, de Rocío García, mostró un mega cómic mediante el cual canalizóestos acontecimientos desde el tema sexual homoerótico, y Horizonte, de Carlos Montes de Oca, planteó contenidos políticos y sus limitaciones desde la supuesta abstracción formal de sus alargados lienzos devenidos horizontes.

En el nuevo Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo ARTIUM, se efectuó la muestra colectiva Iconocracia. Imagen del poder y poder de las imágenes en la fotografía cubana contemporánea, curada por Iván de la Nuez, donde se mostraron obras pertenecientes a la colección Justo-Álvarez, radicada en New York, de artistas cubanos residentes en diferentes países y pertenecientes a tres generaciones, en la que se compensaban los análisis técnicos de una fotografía que renegaba la llamada épica o el mero documentalismo y proponía enfoques diferentes a nuestra condición insular desde las connotaciones simbólicas que han supuesto “la nueva situación”. Por otro lado, en Estados Unidos, Cristina Vives lanzó la exposición Q&A with Seven Contemporary Cuban Artists, en la que se convocaba a artistas cubanos a discursar sobre la historia, la identidad y los procesos creativos justamente en el contextos de dichos cambios económicos y sociales.

Dentro de toda esta atmósfera que encierra las relaciones Cuba – Estados Unidos y sus respectivas interpretaciones, cabe llamar la atención sobre cierta tendencia de no pocos artistas a tomar comoprotagonista de sus obras la figura del líder norteamericano Obama, en tanto icono político de un proceso trascendental que ocurre ahora mismo en nuestra historia. La mayoría de los tratamientos dados a su imagen parten directamente de los medios informativos, que tienden normalmente a mediar y modificar, aunque sea ligeramente, la proyección de una idea. Algunas de estas obrasreflejan ese pensamiento idealizado sobre el comportamiento y la personalidad de Obama, quien ha sido muchas veces caracterizado por la prensa como una persona sencilla y campechana. De ahí que A shot of dreams (2015), una de las piezas de René Francisco, ironice esta percepción al simular su encuentrocon el presidente, y establecer diálogos casuales y desprejuiciados, en un plano de igualdad. En Músculo (2015), de Alex Hernández, Obama es representado junto a Putinen sus respectivos momentos de ocio, brindando una versión más humanizada delos líderes, tal cual difunden los medios. Esta literalidad con que se trasladan los criterios noticiosos al plano de la representación artística comprueba las acciones equívocas de la prensa en la construcción de imágenes asertivas.

Por otro lado, Jorge Rodríguez Diez (R10) combina la cita de Barack Obama con su gusto estético por la gráfica publicitaria americana de los 50´ y el carácter heroico de los carteles asociados a personalidades políticas en Cuba. Su pieza It´s time (2015) resume el espíritu del “nuevo comienzo”, del cambio.

Mientras que en los casos anteriores se verifica una re-presentación y reinterpretación de la figura de Obama, existen otros en los que se toman documentaciones digitales reales y se descontextualizan. Levi Orta, en su obra Singing alone (2014), instaló nueve ordenadores en los que se reproducían videos descargados de You Tube que mostraban a presidentes de diferentes paísescantando, entre ellos Obama. La mezcla de los nueve audios provocaba un caos sonoro pero por instantes armónico. El propio artista constata que los videos no son falsos ni están manipulados si no que son determinados momentos públicos de estos políticos en los quehan sido captados cantando. Esta pieza de Levi no solo habla de los momentos de distracción de un presidente y de la humanidad innata en ellos como seres humanos sino de los modus operandi de cada uno que, sin importar las diferencias en sus posturas y discursos políticos siempre hay una línea o patrón de gobernación y de instaurar su pensamiento, por eso los desajustes y coincidencias armónicas. Lázaro Saavedra, en su más reciente muestra personal Superestructura, cita una de las conversaciones que tuvieron Obama y Raúl en una video proyección que se compone por una fotografía de ambos y en su centro, imágenes documentales de las décadas del 60’, 70’ y 80’ con todos los procesos que Cuba atravesó en los primeros tiempos del período revolucionario. De alguna manera los artistas se cuestionan también la veracidad de tales conversaciones después de tantos años de hostilidad y de historias contadas de ambos lados.

Seguramente otras obras relacionadas con estos hechos estarán gestándose en estos momentos. Ya podemos sumar al presidente Obama a la tradición de representación de líderes en el arte cubano y sus inevitables miradas reflexivas sobre el futuro y desarrollo de nuestra nación.

 

Claudia Taboada Churchman

Claudia Taboada Churchman

La Habana, 1990. Crítica de arte y curadora para la Galería Villa Manuela. Textos suyos pueden consultarse en catálogos de exposiciones y en publicaciones como la revista Artecubano, Revolución y Cultura, La Jiribilla, el tabloide Noticias Artecubano y los sitios web Habana Patrimonial y Habana Cultural. Recientemente uno de sus proyectos curatoriales fue premiado con la Beca de Curaduría que otorga el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.

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