Nikhil Chopra. Notas rápidas de una breve estancia

/ 24 marzo, 2015

A propósito de la visita del artista indio Nikhil Chopra a La Habana (9-14 de febrero de 2015) con vista a la Duodécima Bienal (22 de mayo de 2015)

Casi nadie le vio, apenas los más allegados, los que integraban su mailing list, y aquellas víctimas de la casualidad, del estar a la hora y en el lugar apropiado. Así pasó el artista indio Nikhil Chopra por La Habana, callado, expectante, absorto por la plétora de una cultura que se le revela por vez primera. Fueron seis días de intercambios intensos, no sólo por aquella conferencia medio informal que diera en la Universidad de las Artes, o por alguna que otra entrevista arreglada de antemano, sino por el hecho de impactar con una realidad otra, que resultará escenario de su próximo trabajo.

Chopra es un artista que conjuga muy bien la experiencia vivida con el acto performático, por lo que cada nuevo espacio le ofrece un diapasón de contenidos, materiales, telones de fondo, audiencias. En sus performances encarna diversos personajes y con ellos crea –en función del sitio asumido– un hábitat para estos. Sus actuaciones varían en dependencia del tiempo, la locación y su historia. Casi siempre emplea el dibujo al carbón como huella efímera del acto, en el que intervienen también aquellos elementos visuales, que ofrece el propio lugar: las luces, la arquitectura, el paisaje, el clima, la conmoción, el caos de la vida contemporánea; y otros, de carácter subjetivo, como la memoria cultural, personal y colectiva, la identidad y la autobiografía.

Su visita a Cuba no resultó casual y su andar inadvertido tampoco. Fueron motivos para preparar la obra que llevará a cabo en la Duodécima Bienal de La Habana. En un viaje de exploración de las Indias auténticas a las “falsas” Indias, Chopra examinó un terreno minado por la tradición de un arte cubano que tiene en el performance algunas figuras explosivas. Tal vez, y a pesar de su corta estancia, pudo reparar en referentes casi imposibles de eludir. En nuestra memoria artística –vinculada al performance– perviven las obras autobiográficas y emotivas de Ana Mendieta. La furia ochentera de colectivos artísticos que a partir de la segunda mitad del decenio devendrían entes activos e interventores en los mecanismos culturales de transformación social (Grupo Hexágono 1982-1984, Grupo Puré 1986-1988, Grupo Provisional 1986-1989). Iniciativas de corte pedagógico con interesantes resultados en esta línea (Galería DUPP, 1997) que antecedieron a importantes proyectos grupales como ENEMA (1999-2003) y DIP. Individualidades que removieron terrenos y aún lo hacen (Sandra Cevallos, Cirenaica Moreira, Alexis Esquivel, Ezequiel Suárez, Ángel Delgado, René Francisco Rodríguez, Lázaro Saavedra, Tania Bruguera. Jóvenes que hoy hablan desde el cuerpo, con crudeza o serenidad (Carlos Martiel, Elizabet Cerviño, Susana Pilar Delahante) y muchos otros que se archivan en esa gran acumulación de referentes cubanos.

Por ello Nikhil Chopra no viene a dinamitar un terreno virgen, sino a trabajar –desde su experiencia– con un nuevo contexto. El artista ya ha esbozado algunas ideas de lo que el espectador podrá presenciar en el evento habanero. Por lo pronto, maneja la posibilidad de crear un espacio (su espacio) de hábitat, en una plaza o alguna otra área pública, donde estará pintando y cambiando de apariencia, pero sin dialogar directamente con el espectador. Para la ocasión, el artista erigirá su propio templo, una especie de caja o cubo, construido a partir de materiales ligeros (cerca metálica y tejas acanaladas) a fin de experimentar nuevas relaciones con la audiencia. La acción durará 60 horas, del 22 de mayo hasta el 24 de mayo a la puesta del sol, momento en que terminará la actuación.

Esperemos entonces su segunda visita, más dilatada en tiempo y de impredecibles resultados. Confiemos en la elección del evento y en la trayectoria de un artista que ha demostrado sensibilidad, belleza y coherencia en sus obras. En ese sentido, La Bienal de La Habana dirá la última palabra.

 

Imágenes tomadas de la página web del artista

 

Loliett Marrero Delachaux

Loliett Marrero Delachaux

La Habana, 1990. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Desde 2013 labora como especialista en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Ha publicado artículos sobre arte cubano y latinoamericano en las revistas Arteamérica, El Caimán Barbudo, Extramuros y el Boletín Ojeada que emite el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

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