Mabel Poblet: de la engañosa beldad al recuerdo sibilino

/ 23 abril, 2015

La estética de la joven artista Mabel Poblet se inserta dentro de la tendencia posmoderna avocada a los significados humanos. Su obra, conceptualmente deudora de las poéticas de Lothar Baumgarten, Magdalena Abakanovicz y Louise Bourgeois, constituye una promesa para el arte contemporáneo cubano.

Mabel, ¿cuáles fueron tus primeros acercamientos al universo artístico?

Desde muy pequeña deseaba ser bailarina. De hecho, estudié ballet durante tres años, pero realmente no era buena en esa manifestación. Sin embargo, necesitaba algún medio para poder comunicarme porque soy una persona muy tímida: el diálogo es muy problemático para mí. Tras varias búsquedas descubrí que eran las artes visuales la vía que necesitaba para expresarme.

Tus estudios artísticos comenzaron en Cienfuegos, tu ciudad natal, ¿qué motivo te impulsó a trasladarte a la Academia de San Alejando en La Habana?

Comencé a estudiar en la Academia de Artes Benny Moré de Cienfuegos. Allí permanecí solo durante un año porque me interesaba mucho el grabado y la serialidad de un mismo elemento que se podía lograr a través de este medio. En Cienfuegos durante mis años de estudiante no existían talleres orientados hacia este tipo de práctica artística; así que decidí trasladarme a la capital, lo cual agradezco mucho porque en San Alejandro conocí el espíritu de la Academia. Además de estudiar las técnicas más experimentales, lo que mayormente se hacía en Cienfuegos, recibí muchas clases de dibujo, pintura, escultura y de lo que más me interesaba, el grabado. Es entonces cuando comienzo a realizar mi primera serie, Lugar de origen. Las obras partían de imágenes de mi niñez, de mi familia como un proceso de extrañamiento a mi ciudad natal. De ahí partieron mis primeros trabajos, los que siempre tenían el grabado como medio, aun cuando fueran instalaciones. La serialidad de una misma imagen era el eje central en todas estas piezas.

¿Cuáles son los artistas que más han influido en tu obra?

Me interesan varios creadores. A ellos me he aproximado a propósito de la realización de diferentes series. Por ejemplo, cuando estaba trabajando en San Alejandro en Lugar de origen me motivaban mucho las poéticas de los artistas Félix González Torres y Christian Boltanski porque trabajaban la temática de la memoria y aprovechaban las posibilidades expresivas de la luz. Una de mis ídolos actualmente es Marina Abramovick. Ahora mismo también estudio la obra de Julio Le Parc. Estoy muy interesada en las piezas cinéticas, en el movimiento y la luz.

¿A cuáles problemáticas te aproximas con mayor frecuencia en tu obra?

Mi trabajo siempre ha sido muy autorreferencial. No fue hasta después de realizada mi tesis del ISA que me distancié un poco de mi propia experiencia personal y me adentré un poco más en las historias de otras personas. Ese es el caso de Ana, una muchacha que conocí en París que padecía leucemia. Estaba en la fase terminal de su enfermedad, pero tenía muchas ganas de vivir. Sin embargo, su sangre no la acompañaba. Por eso me motivé y realicé una pieza que lleva su nombre. Mi obra parte de la idea de que las experiencias de todos pueden ser semejantes. Las personas vivimos muchas cosas en común, aunque los contextos sean diferentes. Me motivo de la vida cotidiana. Voy creando las obras a partir de las cosas que vivo, ya sea en Cuba o en otra latitud.

Tus piezas poseen un idiolecto estético muy singular: te interesan el color rojo y el acrílico. El resultado de esta amalgama son obras que agradan visualmente.

Sí, me interesa el acrílico, y sus derivados metacrilato y plexiglás por la transparencia del material. Es rígido, pero muy transparente. Me ayuda a la parte conceptual de la obra. Entiendo el rojo como lo prohibido, lo deseado. En la economía el número rojo indica alerta; en el tránsito, stop; en una mujer, sensualidad; en la ducha, un ritual para hacer una limpieza o purificación del cuerpo. La sangre, el líquido vital que nos hace vivir, también es roja. En Hoy mi voz no tiene sonido todo aludía al rojo como símbolo.

Ahora, siempre trato de que mis piezas sean hermosas. Aunque hablen del dolor o de la muerte, el receptor no tiene que apreciar materiales poveras para entender el mensaje. La experiencia humana en sí misma ya es lo suficientemente dolorosa.

Cuéntame un poco sobre tu última serie, Patria. Supe que dos de las piezas que la conforman participan en el proyecto 2/4 en la Galería de Odalys en España.

Sí, las piezas In & Out y Marea Alta. La serie Patria fue realizada para esta exposición que comenzó en septiembre y se extendió hasta noviembre. Es la segunda de un total de cuatro muestras, donde fueron invitados artistas de diferentes regiones del mundo unidos por la problemática de la memoria. La idea de esta serie surgió mientras cursaba la beca Browstone Foundation en París. En esta ocasión me enfrentaba una vez más a la distancia. En medio de esta vorágine, entendí la patria no como un concepto mayúsculo y normativo que define una nación constitucionalmente, sino como la posibilidad que tiene cada sujeto de configurar su propio lugar deseado sin tener en cuenta su locación geográfica, lo que guarda estrecha relación con la pieza Marea Alta. Esta es un gran plano abstracto de valores, cuando uno se acerca es un mar fragmentado con espejos detrás. Con ello aludo a las personas que migran por vía marítima para llegar a este lugar deseado, quedando solo en la memoria de sus conocidos. Pero no siempre encuentran el sitio; sino que muchas veces se repatrian. A esta problemática se refiere la instalación In & Out, la cual como Marea alta presenta espejos que obligan al receptor a involucrarse en la historia.

¿Cuántas obras conforman la serie hasta el momento?

Ahora mismo la serie está empezando. Ya voy por cuatro obras. Cada una de las piezas mismas me dirá el resultado final. Es una serie que está en proceso todavía. Es uno de los proyectos que quiero presentar para la Bienal de La Habana en Villa Manuela.

A propósito de ello, ¿qué proyectos tienes próximamente?

Como te comenté quiero presentar esta última serie en la Bienal. Tengo pensado realizar una intervención pública en Prado, pero esto todavía está en proceso. También tendré una exposición en Londres. Ahora mismo preparo varias obras para ello.

Isdanny Morales Sosa

Isdanny Morales Sosa

(Matanzas, 1993) Licenciada en Historia del Arte. Textos suyos aparecen en publicaciones nacionales como Noticias de Arte Cubano, El Caimán Barbudo, HazLink, Revista Negra e internacionales como la revista chilena Arte al Límite.

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