Los artistas más internacionales de la Bienal

/ 29 mayo, 2015

Honoris Causa del ISA durante la Bienal de La Habana para dos reconocidos maestros del Arte Conceptual, el francés Daniel Buren y el estadounidense Joseph Kosuth, así como para el italiano Michelangelo Pistoletto y de México, Gabriel Orozco. Los tres primeros están en Cuba.

La presencia de ellos en la Isla hace pensar en algo en lo que pocas veces reparamos: cuántos artistas de primer nivel, reconocidos y patentados mundialmente como famosos e insignias en sus ramas de creación, visitan al país durante la Bienal y se mezclan con el público en una suerte de pasar desapercibidos.

Sin alfombras rojas, con el mismo calor apabullante que incomoda, con la molestia de los múltiples contratiempos que se pueden generar en este país, están ellos, a quienes si se les googlea, las noticias los sitúan tanto en el Museo del Louvre, como en el Reina Sofía, el Tate Moderno el MoMA.

En ese sentido, nos hemos permitido una selección aproximativa a quienes serían los personajes clave que asisten en esta edición a la Bienal de La Habana. Una aproximación subjetiva pero fundamentada. Son 116 artistas, al menos en la muestra central, que visitan a Cuba como invitados y que fueron elegidos porque, obviamente, sus proyectos merecieron la atención del equipo de curadores cubanos.

En esta Duodécima edición –aunque no exclusivamente de ella- se ha querido, según su propio director, Jorge Fernández, dar a los espectadores cubanos la oportunidad –que muy pocas veces tienen de interactuar con artistas estrellas a nivel internacional- de sentirse cerca de “vacas sagradas” del arte contemporáneo más universal, amén de que se siga respetando la vocación inclusiva y no de élites de la Bienal.

Así, encontramos al albanés Anri Sala, en medio del Parque Trillo, sudado, molesto por millones de adversidades, pero en pleno Cayo Hueso. Los cachetes más rosados que de costumbre, sus músicos acompañantes agobiados del calor, todos preocupados porque poca gente se ha acercado a escucharlos, pero está en Cuba con un performance en vivo para saxo, trombón y flauta de aproximadamente 35 minutos de duración y no en cualquier barrio. To Eachh is Own in Bridges son las cien notas que componen la legendaria melodía de la Guantanamera.

Pero este artista es muy joven respecto al francés Daniel Buren que en 77 años ha consolidado una pauta estética que depende de la relación con el entorno y la arquitectura, y busca en todo momento la contextualización. Le identifica el uso de sus rayas (patentadas con la medida de 8,7 cm de ancho) la mayoría de las veces blancas y negras. En esta ocasión, Casablanca le inspiró en azul, amarillo, verde y blanco y ahora la estación de Hershey´s de ese municipio luce las rayas, los colores y el arte de Buren.

A este hombre se le conoce muy bien porque en 1986 hizo Deux Plateaux, una instalación de tres mil metros cuadrados con la que intervino uno de los patios del Palais-Royal de París. Invadió el edificio encargado por el cardenal Richelieu con decenas de columnas de distintos tamaños cubiertas con sus características rayas. Esa obra hoy es Monumento Nacional de Francia.

Galleria Continua trajo a La Habana además de a Buren a otros cuatro grandes de las artes. Michelangelo Pistoletto es uno de ellos. El italiano revolucionó este sábado la Plaza de la Catedral, con su Tercer Paraíso, una parte de su obra que ha estado trabajando desde 2004. Sus premios no son pocos, y entre ellos ha sido condecorado con el Leone d´ Oro alla Carriera en la Bienal veneciana, y la Universidad de Turín le ha conferido el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Políticas. Los espejos son tema recurrente en sus obras a la vez que trabaja con elementos procedentes de la vida cotidiana privilegiando la acción o puesta en escena.

Quizás, una de las figuras más trascendentales sea el estadounidense Joseph Kosuth, uno de los líderes del arte conceptual, que en la galería “El Reino de este mundo”, de la Biblioteca Nacional, presenta la serie Grammatical Remark. Son letras de metacrilato ysignos de puntuaciónfabricados con tubos de neón de tamañopequeño. Con alrededor de 20 años decreada, esta serie es de una calidad artística indiscutible. Kosuth defiende el uso de las palabras en lugar de las imágenes de cualquier tipo. A través de sus numerosas instalaciones site-specific, fascinado con las equivalencias entre lo visual y lo lingüístico, ha explorado las relaciones entre las palabras y sus significados, entrecómo se nombran y se describen los objetos.

Por la parte latinoamericana, tiene un valor agregado que a sus 76 años esté en Cuba la brasileña Regina Silveira, una artista que usa la tecnología para fines artísticos y manipula la percepción óptica y del espacio de una manera espectacular. Con Phantasmata, su intervención en esta Bienal, trasmite: “todo lo que se mueve, puede aparcarse”. Habrá parqueados con stencil en La Habana Vieja desde misiles, tanques de guerra, botes, helicópteros, coches hasta insectos gigantes.

Con huellas de animales, sombras en la pared y diversas marcas, trastoca los sentidos o alude a figuras reales que estuvieron en algún momento y ahora aparecen ausentes. Con Regina se repite una constante en muchas de las pautas estéticas de los artistas citados, y que se acopla en completa sincronía con el concepto curatorial de esta Bienal. Se trata de pensar las obras concienzudamente para lugares concretos; o sea, se produce primero una relación entre el artista y el sitio y luego surgela obra.

Por su parte, Juvenal Ravelo, Premio Nacional de Cultura de Venezuela, perteneciente a la corriente del arte cinético, prepara en Casablanca un mural para construir en conjunto con los moradores. Idea muy coherente con lo que identifica a su trabajo, destinado a la integración del arte con las comunidades y desarrollar la sensibilidad estética de los ciudadanos.

También en Cuba están el alemán Gregor Schneider, la obra de Tino Sehgal, la del belga Koen Vanmechelen, la de los indios Nikhil Chopra, con un performance de 60 horas ininterrumpidas, y Anish Kapoor, con un videoarte, así como la de los mexicanos Carlos Amorales y el legendario Luis Camnitzer.

Aunque Jorge Fernández insista en que la Bienal “rebaja a todo el mundo” y en algún punto sea cierto que bajo este sol todos parezcan lo mismo, sin dudas ante estas “vacas sagradas” habrá que quitarse el sombrero.

 

Comments

Cmario

1 junio, 2015

Gracias María, por este excelente recorrido que nos informa sobre su presencia y nos acerca a la obra de estas importantes figuras que han tenido la gentileza ¿o quizás el privilegio? de estar ahora mismo en La Habana.

Responder

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio