La I Bienal de Diseño redescubre a Clara Porset

A propósito de la muestra Clara Porset, el eterno retorno

/ 18 mayo, 2016

Pocas motivaciones tienen la capacidad de arrastrar a un ser vivo, humano, (las lagartijas, aunque pudieran, dudarían la posibilidad de calcinarse) hasta las calles O’Reilly y Aguiar, bajo aquel tórrido cielo. La galería Factoría Habana reservaba un ansiado encuentro con la obra de la artista cubana Clara Porset (1895-1981), pionera del diseño industrial latinoamericano, y ese aguijón requería una prueba de estoicismo frente al astro solar.

Los asistentes aguardábamos la apertura de la muestra en los metros de acera que comenzábamos a ocupar. Las exposiciones constituyen experiencias de celebración artística y también radiografías de sus públicos. El señor del bastón rosado, la muchacha de los tics saltarines, la madre joven que procura controlar al pequeño revoltoso y, sobre todo, una fruncida pareja, con ceños fruncidos, que ha escogido el mejor de los escenarios posibles para la recurrente y común reyerta entre cónyuges, confieren un carácter singular a esta espera.

Clara Porset, el eterno retorno proponía el (re)descubrimiento, para muchos, del ejercicio mobiliario desarrollado por la creadora matancera. Sillas, sillones, aparadores y conjuntos para comedor afianzan la austeridad y elegancia visual característicos de sus diseños, cuya máxima no entiende de accesorios o elaboraciones fatuas, sino de la funcionalidad de la pieza donde reside la belleza primera. La perenne línea curva que tipifica sus producciones afloraba de manera tímida por algunas de ellas al inicio del recorrido espacial, destacando, sobre todo, los diseños de ejes cortantes y trazos más rectos de sillas y mesas. El ardid de Factoría Habana recae en el aplazamiento de los conocidos butaques ubicados, seguro, a lo lejos, como quien esconde la estocada final.

La utilización de la madera y fibras naturales, ya sea el esparto, el mimbrero u otras tantas, aportan diversidad y una apariencia artesanal, textil a los diseños de Porset, quien estudió minuciosamente las artes populares mexicanas, la tradición mobiliaria indígena de ese país, por ejemplo el mueble de la cultura totonaca, el dujo taíno, y los referentes prehispánicos en general durante su vida en la nación azteca. La esencia de tales realizaciones, de fuerte calado identitario, ha constituido la base del trabajo de esta artista. La adecuación al clima y a las peculiaridades del espacio habitacional o exterior transversalizan sus proyectos, muchos de los cuales pueden verse en fotografías que registran obras por encargo. Ese es el caso de la Casa Gálvez (1954-55), propiedad del arquitecto Luis Barragán, su casa-estudio en Tacubaya, al igual que el mobiliario para la ciudad escolar Camilo Cienfuegos de Cuba (1960), el diseño interior de la Escuela Nacional de Arte.

Los infantes suelen inquietarse mientras sus progenitores transitan las exposiciones, no obstante, la hiperactividad común puede tornarse un mal difícil de tratar en muestras de diseño interior. El pequeño con pajarita al cuello, cual niño modelo, echó a correr sin tapujos hacia las patas de la mesa blanca de Porset. La madre, que intentaba controlar al hijo cuando todos esperaban afuera de la galería por su apertura, señaló, esta vez con gesto acompasado, la instantánea de la artista sobre la pared. Los que presenciamos tal hecho no podríamos asegurar la conexión de cada punto pero sí el efecto de aquella actitud disciplinaria. El chico, con modosa conducta, salió de entre las patas de la mesa y adoptó una posición marcial que mantuvo hasta la salida del lugar.

Sin mayores distracciones fue posible arribar a los butaques, pieza de origen mexicano bajo la reinterpretación de Porset. De pequeñas y medianas dimensiones, el cuerpo curvilíneo atrae las miradas de los concurrentes debido a la apreciable sencillez y estilización de la forma. La línea sinuosa provee de elegancia al mueble de estructura unitaria donde respaldo y asiento son uno. La butaca hecha a base de fibras, con apariencia minimalista, simula un movimiento constante anclado al suelo por patas curvas de madera, rasgos todos que advierten una modernidad en el lenguaje de la diseñadora cubana.

Clara Porset ha establecido las bases del diseño interior para Latinoamérica desde el legado originario y la belleza de la utilidad objetual. Sus estudios en París y la influencia de la Bauhaus confluyeron con la tradición cultural cubana y mexicana generando una operatoria vanguardista y de verdadera autenticidad.

Jezabel Hanze

Jezabel Hanze

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Ha desarrollado la crítica de artes visuales en diferentes sitios digitales y publicaciones impresas como On Cuba, revista Espacio Laical, El Caimán Barbudo y Noticias de Arte Cubano. Actualmente se desempeña como asesora de televisión en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

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Comments

Enrique Alonso

2 junio, 2016

Felicidades por tu letras llenas de nuestro rico clima y la ternura de mujer cubana!!
Gracias.
Arq. Enrique Alonso.

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Luis Rodriguez

10 junio, 2016

Excelente Texto, marcado pòr el buen gusto, el saber decir, la agudeza y el humor. Un verdadero homenaje a la eminente diseñadora cubana.

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