La incertidumbre como condición

/ 2 junio, 2015

En una conversación con un amigo artista que no veía hace mucho tiempo, tuve la amarga experiencia de por más de una hora hablar solo de cuestiones monetarias. Recordando a aquellos que estudiaron con nosotros en la Academia de Artes Plásticas, concordamos en que casi todos han tomado caminos más rentables o menos inciertos. En aquellos días creíamos que el arte era una actitud de vida y ninguno de nosotros pensaba seriamente que podría ser una forma de lucro.

Algunos tuvimos la esporádica suerte de vender en la feria, pero sin que ello propiciara más dividendos que los necesarios para hacer más arte. Esa visión romántica nos mantenía prudentemente alejados de considerar nuestra producción como mercancía con valor de cambio, y así podíamos dedicarnos a discusiones fútiles sobre el materialismo histórico, la metafísica, la filosofía clásica alemana (la cual conocíamos solo de oídas) y las formas de mejorar nuestra habilidad para captar el parecido al modelo en los retratos al natural.

Ninguno de nosotros consideró que al terminar los cuatro años, esas elucubraciones sobre las cuestiones elevadas del espíritu, colapsarían contra una práctica que exige mucho y reporta muy poco. Es cierto que algunos han logrado progresivamente hacer valer su obra en términos mercantiles sin necesidad de prostituirse artísticamente. Pero a otros les es muy complejo insertar su obra en esos circuitos, y si lo logran no será hasta bien entrados en años y haber obtenido mucho reconocimiento.

Pero el tema de la precariedad financiera no solo les compete a los artistas. El episodio que describía al principio se repite una y otra vez cuando hablo con mis amigos licenciados e ingenieros. Con estos al menos puedo alternar la preocupación “dinero” con la cuestión “viaje”. Cada día me pregunto cómo se les puede explicar a nuestros familiares fuera del mundo del arte, que vale la pena tanto sacrificio con tan poca remuneración.

Ser artista hoy en Cuba incluye la incertidumbre de apostarlo todo a un futuro impreciso. Ser un licenciado en Cuba, usualmente sobrecalificado para los simulacros de trabajos que hacemos, trae implícita la subvaloración económica. A menudo tenemos que sufrir con mucho orgullo intelectual, como otros menos aventajados manejan en un día nuestra suma de todo el mes (o el año).

Pero si bien la imagen del bohemio (auto)marginado capaz de darlo todo por su pasión ya no convence a nadie, personalmente he tenido que aceptar mi romántica voluntad de no ceder ante las potencialidades de venta, en pos de profundizar en mis verdaderas necesidades de expresión. Pero aquellos que decidan hacer de su producción artística o intelectual un medio responsable de vida (entre tan pocos posibles en Cuba) en detrimento de sus verdaderos intereses, aunque no esté de acuerdo, tendré que aceptar que tienen sus buenas razones.

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio