La celestina zurce su virgo otra vez

Acerca de Post it 3

/ 24 noviembre, 2015

La finalizada edición de Post-it 3 mostró algunos cambios respecto a ediciones anteriores del encuentro, en primer lugar se lanzó una convocatoria masiva y se trazó una estrategia promocional de mayor alcance y, en segundo lugar, se declaró la intención de realizar el evento de forma bienal, tal vez con el objetivo de dotarlo de mayor prestigio dada la distención temporal en su realización o con el fin de incluir otras generaciones de artistas. En cualquier caso, Post-it vino nuevamente a poner en la palestra, sin pretenderlo claro está, los conflictos que condicionan la producción visual más reciente.

Una de las pautas que ha marcado esta expoventa de arte cubano contemporáneo es su convocatoria dirigida a jóvenes menores de 35 años, hecho que supone un conflicto en algunos sentidos, no solo porque potencia lo joven como un atractivo comercial, sino también porque lo fetichiza en una variable etaria que resulta poco figurativa de lo que acontece en el panorama del arte cubano. Así las obras muestran un afán conservador que las aleja de los predios de la convocatoria, debido a la autoimposición de fórmulas que sin dudas vienen con fecha de caducidad.

Otro de los motivos de sospecha que bordearon a Post-it, fue la habitual preponderancia de la pintura sobre otros medios y técnicas, que en muchos casos pudieron ser mejor vehículo de expresión, más aun cuando la mayor parte de las propuestas pictóricas terminaron por convertirse en caricaturas o pastiches de artífices internacionales en la reinvención de un seudolenguaje artístico ¿Será que el ser joven implica carecer de espíritu crítico y ser condescendiente con uno mismo o que “la juventud por la juventud”, como valor primordial, viene a sustituir el tan llevado y traído concepto del “arte por el arte”?

Llama igualmente la atención la incoherencia entre las declaraciones de algunos organizadores y los propios objetivos de la convocatoria, que no vienen más que a generar equívoco. Por una parte el encuentro se promueve como una expoventa de arte contemporáneo dirigida a jóvenes menores de 35 años, pero por otra se explica además como un proyecto cuyo fin primero es promocionar y visibilizar la creación novel, o incluso hacer que los especialistas conozcan qué es lo que está aconteciendo. Esto hace que el evento quede ubicado en un sitio de nadie, entre la cautela que aun hoy requiere una muestra dedicada al mercado con fines comerciales y el aura bienhechora de un proyecto cultural.

Un acercamiento a cada espacio de exhibición muestra algunas particularidades de la selección, la cual según cuentan algunos artistas, fue realizada por las especialistas al unísono de otras labores, mientras se interpelaban entre ellas con preguntas como: “¿esta obra te cuadra??”. Pero no sería coherente apoyarnos en el chismorreo popular para desmontar hechos relacionados con Post-it, en cualquier caso las imágenes valen más que mil palabras. Las obras de los 48 participantes fueron expuestas en distintos espacios pertenecientes al Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC). Por su parte, en Artis 718, se acogieron piezas en las que se percibió una cierta asepsia visual, donde abundaron devaneos conceptuales como el de Esta pieza promete, de Fernando Badía, o el falso aire contestatario en obras como Abuela Peligrosa y Coraje, de Luis Casas.

La Galería Collage Habana agrupó obras donde el factor lúdico y la construcción de un universo otro ocuparon un lugar fundamental, piezas como las de Lianet Barceló y Miriannys Montes de Oca muestran como lo banal puede alcanzar planos insospechados mientras los discursos mantienen su inconsistencia y oblicuidad; asimismo, la nueva sede Artefacto se centró también en la pintura mediante una suerte de estudio de las estridencias de color que derivó en una masa grotesca donde el bag painting solo fue útil para enmascarar las carencias de oficio. La galería Galiano pudo salir airosa al acoger algunas de las piezas más llamativas entre las que se incluye la instalación Lugar común de Reinier Quer; también se percibió en dicha sede un orden –no una curaduría– mucho más consecuente, de acuerdo a las obras que aglutinó. Pocos trabajos lograron resultados consecuentes entre la gran eclosión pictórica, tal vez por ello el jurado del evento decidió reconocer piezas[1] que a partir de la fotografía logran una mayor limpieza formal.

Post-it 3 ha formado parte de ciertas simulaciones que perviven en el arte cubano, evidenciando que la creación joven necesita madurar, dejar de disfrazar sus aspiraciones y de ocultar lo viejo y gastado en lo nuevo.

 

[1]Primer Premio: Linet Sánchez (Villa Clara, 1989), por la fotografía S/T #8, de la serie Sin título (2014), Segundo Premio: Ricardo Miguel Hernández (La Habana, 1984), por la serie fotográfica El pasado fue real (2015) y Tercer Premio: Reinier Quer (La Habana, 1983), por la obra Lugar común (2015).

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