¿Jugando a discreción?

Reinier Nande y R.MUD.

/ 17 septiembre, 2015

Reinier Nande es un artista cubano que ha apostado por los beneficios del video, de la instalación, del boceto hecho animación, para aludir a zonas de incertidumbre que van dejando las imposiciones institucionales y su competencia en la praxis social de hoy día. Sin pecar de ingenuo enuncia apostar por el hallazgo de una analogía entre sus inquietudes artísticas y las de un jugador: Jugar a dirigir, a imponer, a persuadir, a no entrar por el aro, a desafiarlo… Desde sus tesis de graduación del Instituto Superior de Arte (ISA) hasta ahora, el juego se ha convertido en la paráfrasis de su proyección. Así manejó las propuestas presentadas durante la 12 Bienal de la Habana y asimismo presentó R.MUD en la Galería Servando Cabrera.

¿Cuál fue la propuesta con la que te presentaste en la 12 Bienal de la Habana?

La pieza Interferencia estuvo durante la 12 Bienal en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Fue un trabajo que quienes estuvieron por el Centro, pudieron apreciar de qué se trataba, fue realmente una obra bien compleja. Presenté el proyecto en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y fue aceptado para participar en la Muestra Central de la Bienal. Como sucede casi siempre, la idea que en un inicio tenía pensada, fue mutando, se fue modificando producto de los acontecimientos que se dan naturalmente en el contexto. Esto me permitió darle el camino que yo entendía que necesitaba una pieza como esa. La obra se conformó de dos discursos, el de Barack Obama y el de Raúl Castro, por la resonancia que tuvieron en esa coyuntura. Sin embrago, creo que esta es una pieza que no está pensada para un contexto específico, no es una determinante que la defina a priori. Puede funcionar en cualquier otra realidad. La idea era que se produjera una interferencia entre dos discursos, pero a escala social, y por el impacto de los sucesos que han ido ocurriendo en Cuba. Tomé estos dos discursos y traté de que funcionaran. Al final, me gustó mucho cómo quedó, su emplazamiento, la interacción de las personas con ella, era realmente mi propósito principal y resultó muy bien. Pero yo sentía que era oportuno seguir trabajando sobre ese tipo de interacciones, pero desde intervenciones distintas. Y es así cómo comencé a pensar R-MUD.

¿Qué supone R.MUD en este momento en el que se encuentra tu carrera?

R.MUD resume una vertiente en la que vengo trabajando desde hace algún tiempo. Son piezas que tanto desde el punto de vista conceptual, como estético, están relacionadas con el juego, pero más bien son puntos de partida en los que me apoyo para hablar de algo más, ya sea de política, de sociedad u otros tópicos que a mí realmente me interesen. Al final, creo que yo me expando un poco más del concepto de juego y voy hacia las estrategias institucionales, son más bien metáforas para hablar del proceder y la manera en la que operan este otro tipo de cuestiones. Uso máximes como la ley que sustituye a la regla y ese tipo de sentencias. Me refiero más bien a las jugadas que hacen las instituciones y hablo de cualquier tipo de instituciones, sin importar a que rama pertenezcan las mismas.

Has conjugado una serie de procesos de trabajo, técnicas y soportes que traduces como medios para alcanzar un supuesto fin. ¿Aseveran desde el ámbito que comparten, tu interés por transgredir ciertas imposiciones que traen consigo los conceptos de discurso que manejas?

La exposición tiene animación, instalación, videoinstalación y óleo sobre lienzo y se conjugan muy bien, pues todo está en función de un método de trabajo que yo utilizo mucho en la animación, que me permite animar, dibujar y sacar stills de esas animaciones para crear nuevas obras con conceptos distintos. También establezco una especie de rejuego del proceso a la inversa. Por ejemplo, en una de las obras saqué un still y lo tomé para crear un lienzo y luego de este lienzo hice una animación. Todo está muy vinculado con la historia del juego como parámetro de ley, si se quiere. También utilicé muchas imágenes que yo hago en dibujo y que después manejo para crear una suerte de tapiz. Son textos que hablan propiamente sobre los discursos que muchas veces se reiteran una y otra vez, textos que pueden pasar desapercibidos por el espectador, pero que están conformando las obras, son parte de ellas.

Creo que traté de experimentar con argumentos que encontré de críticos y filósofos que han abordado el discurso como género en sí y quise jugar con los espacios de tensión, con la subversión que pueden tener. Cuestionar un poco el hecho de hasta dónde son verdad o no. Quiero que los espectadores cuando estén ante la pieza, se sientan un poco así… dudosos. Son maneras que utilizo para disputar esta suerte de interferencias, de ruidos que tienen lugar entre el discurso propiamente dicho y las interpretaciones sobre el mismo.

Referías en un inicio que trataste sobre todo de disfrutar, más que sufrir esta muestra, ¿cuáles fueron las piezas que desde tu punto de vista reflejan tal disfrute plagado de ironía?

El rejuego con las letras, como si fueran una sopa de palabras, me resulta muy atrayente, pues sobre ellas puedo proyectar un mismo texto que se va moviendo y crea la historia. Trato en general, de experimentar con este tipo de contenidos. Por ejemplo, la pieza Línea de pensamiento, es una animación, que las personas asociaban de inmediato con el juego del Ping Ball. Pero en realidad, es la historia del pensamiento lineal que existe actualmente, ese pensamiento cerrado, cuadrado, como decimos. Resolví la pieza a través de cabezas que están entrelazadas y su coexistencia con otras cabezas que son las que conducen al resto. Esta es un poco la metáfora que quiero dejar entrever con respecto a las actitudes que asumimos tanto de una parte, que incluye a quienes llevan la batuta del “juego institucional”, como de la otra, de la que formamos parte los que nos dejamos manipular para alcanzar determinado fin.

En el caso de la pieza Ojo por ojo, esta resume una serie de trabajos que llamo Silueta oculta, en las cuales yo creaba textos detrás de las imágenes y propiciaba la interacción del espectador, que este fuera quien terminara el texto en cuestión. Trato de impeler la travesura con la que operan los códigos de invisibilidad, en referencia hacia lo aparentemente visible. Me interesa mucho el tema de los juegos, de la vigilancia, del panóptico social y establecer vínculos entre las reglas del juego y aquellas con las que opera la sociedad.

Pienso que existe una mezcla bien interesante, las instituciones se mueven de ese modo y a la vez no dejan de lado la vigilancia, sino que siempre están atentos. Ya sea el que está dentro, tratando de ser muro de contención, como el que está afuera. Y pienso que la sociedad se ha vuelto el vigilante y también el vigilado, en el sentido de los cambios de roles y estatus dentro de las propias reglas de un social game.

Finalmente, ¿por qué R.MUD.? ¿Juego azaroso o simple goce a lo Duchamp?

Un poco de ambas cosas. La exposición se titula R-MUD, pues va sobre un tipo de juego de rol, que existe actualmente pero que se ha ido modificando, porque las siglas son de cuando el juego de rol por computadora surgió. Aquel intercambio entre servidor y usuario. El significado es Multiuser Dungeon y se traducción al castellano es algo así como Multi usuario calabozo. Está muy relacionado con el Señor de los Anillos y este tipo de sagas, pero me interesaba interrelacionarlo con R-MUD, siglas que en su momento utilizara Duchamp en el urinario y que como grafías, se relacionan mucho con mi nombre también. Entonces como que todo venía al caso. Quise disfrutar mucho esta exposición…

Vista en retrospectiva, R.MUD referencia el juego de roles, la asignación de poderes e intenta condicionar al espectador, en la búsqueda de respuestas que den al traste con los presupuestos con que opera el sistema institucional. Las reglas del juego, la suerte del principiante y el tiempo asignado, son las metáforas que, aplicadas con coherencia y precaución permiten que el sujeto-jugador logre mantenerse a flote. Administrando estas fórmulas, Reinier Nande intenta jugar a discreción las cartas de un conflicto social, de un proceso cíclico que finalmente carece de roles definidos y meta precisa.

Yudinela Ortega Hernández

Yudinela Ortega Hernández

Matanzas, 1990. Licenciada en Historia del Arte, Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana, 2013. Curadora y crítica de arte. Actualmente trabaja como profesora de Crítica de Arte en Formación al Cuadrado, una plataforma educativa especializada en artes visuales, en Madrid. Escribe regularmente para revistas de arte nacionales y extranjeras. También realiza y colabora de forma independiente con proyectos curatoriales.

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Comments

José Sacramento

17 septiembre, 2015

Me gustou mucho de ler este articulo.

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