Jorge Otero

Sobre la creación, promoción y recepción de su obra

/ 30 noviembre, 2016

Una mirada sobre este siglo, alejada del inevitable enfoque localista en el que solemos reincidir, permitirá entender mejor los efectos secundarios de un cambio de paradigma. Hace mucho que las prácticas artísticas no se conciben como un fenómeno aislado. Ya ni el discurso sobre sí misma, ni la presencia de los curadores, críticos o historiadores –según Nathalie Heinich– son mediaciones suficientes para otorgarle a la obra su entrada definitiva al mundo del arte. Hoy hay que hablar, ineludiblemente, de acontecimiento, de posicionamiento y de mercado. El nuevo paradigma no jerarquiza las cuestiones estéticas, sino que estas permanecen en el plano de la experiencia, en la recepción de signos o espectáculos. Tampoco se embelesa con el fetichismo objetual. El fenómeno es más complejo, requiere elementos concretos, nombres, cifras. Para abordar los marcos (in)visibles del arte contemporáneo es necesario ser pragmáticos.

Sin embargo, aun cuando no es fácil formar parte de ese micro espacio de conquistas internacionales, ahí están algunos de los nuestros, librando batallas en un universo paralelo, meramente cosmopolita, en el que hablar inglés y un perfil en facebook únicamente constituyen el primer paso. Entre tantos, he tratado de seguirle el ritmo a Jorge Otero (La Habana, 1982 quien, a sus 33 años, ya se hace notable entre los de su generación. Tiempo atrás, cuando comenzaban a acumularse expectativas respecto al futuro del arte cubano (Go Cuba before it changes!), una de sus obras fue escogida como imagen de la feria SCOPE Miami Beach 2015. Seguidamente surgen algunas exhibiciones colectivas como Kuba Libre (Museo Kunsthalle, Rostock) y (Art)xiomas (AMA, Washington DC) que también emplearon sus fotografías como referentes visuales (Cáscara y Lomo, respectivamente). El próximo paso fue la ciudad de Basilea, la capital de la cultura europea, una plaza a la que pocos de los nuestros acceden. SCOPE Basel 2016, entre las ferias más convulsas dentro de la órbita de la reconocida Art Basel, fue el escenario idóneo. En esta ocasión apareció con un Solo Show, en un despliegue de su actual desarrollo de la fotografía tejida.

En lo adelante llegarían otros espacios de confrontación internacional (Art Medellín en Colombia y Feria Ch.ACO en Chile) antesalas de su próxima presentación en SCOPE Miami Beach 2016 durante Art Basel Week. Teniendo en cuenta el camino recorrido y su proyección futura, aquí van algunas inquietudes:

Dentro de la pluralidad de símbolos que han acompañado a la Historia del Arte cubano, ¿por qué el guajiro y cuál crees que sea el motivo de su éxito?

El guajiro se ha tratado como símbolo de Cuba incluso antes de constituirse ésta como república. Ha sido sin duda el icono más recurrente a la hora de representar lo cubano. La literatura, la música y la plástica, desde la caricatura política hasta la pintura de caballete, se sirvieron  de la imagen del campesino para tratar temas como la identidad nacional y, en especial, la denuncia social. Es cierto que el icono se ha sobre utilizado. La Revolución lo hizo suyo y en mi opinión con la excesiva propaganda política pareciera que lo agotó y vació de su significado natural a la mirada de los jóvenes. Tampoco ayuda mucho el uso simplista de lo campesino como representación de lo  autóctono cubano, junto al ron y al tabaco. En cuanto a ¿por qué el guajiro? te diría que su uso en mi trabajo es un gesto en sí lleno de connotaciones. Esa carga semántica adquirida le da un peso con el que puedo trabajar a mi favor. Lo entiendo casi como un ready-made. Otro acierto, en mi opinión, es tratar el icono alejado de la visualizad que por lo general lo acompaña, povera y costumbrista. Mis guajiros son elegantes, minimalistas, cercanos a la estética publicitaria, light, lo que les aporta comentario generacional, algo que tiene casi toda mi producción. Por otro lado, estos procesos de desgaste y resemantización del símbolo acabaron también por universalizarlo. Ahí creo que se sintetiza la fórmula: Comentario generacional + icono universal de lo cubano. Esa fue, opino, la mezcla que ha llevado a mi trabajo a ser imagen de eventos y ferias. Incluso pudiéramos añadirle circunstancias muy particulares. La serie War Hero cristaliza en el 2014, el mismo año en que Cuba comienza ser noticia por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EE.UU. Desde esta coyuntura política, mi trabajo adquiere más fuerza, pienso en Horizonte, una obra que discursa precisamente sobre las relaciones entre Cuba y EE.UU., o en Estampida que resulta premonitoria, si tenemos en cuenta la ola migratoria que generó el mito de que eliminarían la Ley de Ajuste Cubano. Por otro lado la mirada internacional se vuelve hacia Cuba pues nos hacemos noticia. Las exhibiciones dejaron de ser, “exhibiciones sobre el cuerpo”,  por ejemplo, para convertirse en “exhibiciones de artistas cubanos sobre el cuerpo”. Esto en muchos casos fue más que una estrategia comercial, creo, fue un intento de leer el trabajo de un artista entendiendo sus circunstancias concretas. Un privilegio.

Quizás por gestión propia o por cierta exclusividad otorgada a las galerías extranjeras, la obra de muchos artistas cubanos ha quebrado el estatismo local, transitando hacia una zona de reconocimiento más completa. ¿En cualquiera de los dos casos, crees que el fenómeno de las ferias internacionales ha determinado dicha ruptura? ¿Cómo pudieras describirlo en tu caso?

Debo decirte que no concedo exclusividad a galerías por ser extranjeras si no a galerías que trabajan más eficientemente con mi obra. Lamentablemente las galerías cubanas no pueden alcanzar los estándares de eficiencia de las galerías foráneas y debo aclarar que no por falta de gestión o desempeño de sus directivos, sino porque se encuentran ancladas a las densas y burocráticas políticas de las empresas cubanas.

En cuanto a las ferias de arte, ciertamente contribuyen a esa ruptura que describes, al menos en mi caso. Mis primeras ferias llegaron con mucho de gestión personal, sobre todo en el tema de producción y logística. Empecé a participar en ferias en el 2013 con galerías cubanas: Galería Habana, La Acacia, Galería Servando y Collage Habana, a las cuales le agradezco muchísimo. PULSE Miami fue mi primera feria y me abrió importantes puertas hasta llegar a ser la imagen de SCOPE Miami Beach 2015, con NG Art and Gallery. Ciertamente son importantes las ferias. Piensa que en cuatro días de exhibición pasan miles de visitantes y se muestra más arte que en todo un año de exhibiciones en galerías y museos. Mueven muchísimo público, lo que las convierte en un importante espacio de visualización. Exhiben también obras del más alto vuelo conceptual y artístico, performance, instalaciones, video-arte, manifestaciones que trascienden el carácter comercial de una feria. Incluso pueden llegar a ser legitimadoras, dependiendo de su nivel. Nos toca a nosotros, los artistas y galeristas saberlas aprovechar inteligente y adecuadamente.

Tus fotografías tejidas están volviéndose cada vez más exclusivas dentro de un género debilitado por su serialización. ¿Es ese el camino que pretendes perpetuar o albergas futuras intenciones respecto a la visión que supone tu arte?

El tejido hace de cada una de mis fotos un original, pero esto no es un objetivo sino una consecuencia de la técnica que utilizo. Uso el tejido por motivos discursivos, no por evitar la serialidad. Por supuesto, soy consciente que se puede leer en mi trabajo  un comentario sobre lo original y lo seriado, pero no es este un gran tema dentro de mi producción, como para hacerlo un objetivo. Soy un artista que se expresa mayormente desde la fotografía, no un fotógrafo, por eso, no me preocupa trascender el género.

¿En caso de que estés abocado a nuevas proyecciones, veremos algo de esto en tu próxima presentación en SCOPE Miami Beach 2016, o pretendes cerrar el ciclo siguiendo la línea de trabajo que has mantenido hasta el momento?

Hay evolución en mi obra, búsqueda, pero aún me queda mucho que decir dentro de la línea de trabajo que he venido haciendo. SCOPE exhibirá obra conocida y algo de lo nuevo en producción. Lanzaré el catálogo de la serie War Hero, por lo que será el cierre de una serie, pero no de una línea de trabajo, por supuesto.

Loliett Marrero Delachaux

Loliett Marrero Delachaux

La Habana, 1990. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Desde 2013 labora como especialista en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Ha publicado artículos sobre arte cubano y latinoamericano en las revistas Arteamérica, El Caimán Barbudo, Extramuros y el Boletín Ojeada que emite el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

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