Identidad de la 12BH: arte y diseño

/ 21 mayo, 2015

A diferencia de los artistas del Medioevo, del Renacimiento o de los muralistas mexicanos, mis obras no contienen discursos referenciales. Constituyen el soporte de un acontecimiento que evoluciona en el tiempo y en el espacio reales y cambian con el desplazamiento de la luz y la distancia del espectador. Son situaciones autónomas desprovistas de anécdotas, en las que el espectador descubre el color haciéndose y deshaciéndose, sin tiempo pasado ni futuro, en un presente perpetuo.

Carlos Cruz Diez

En la noche de ayer, 20 de mayo, tuvo lugar en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam la presentación del catálogo de la 12ma Bienal de La Habana. La impresión, a cargo de Maretti Editore y el diseño, de Víctor Manuel Cabrera Muñiz, han dignificado -como dijera Jorge Fernández- al evento que representa. Además de constituir la memoria documentada del suceso más importante de las artes visuales en Cuba y uno de los más prestigiosos de América Latina y el mundo, la propuesta de identidad visual de esta edición se erige autónoma pues no solo satisface los presupuestos conceptuales de la Bienal: excede el impreciso y polémico límite entre el diseño y el arte.

Las fisiocromías, también llamadas inducciones cromáticas, cromostransparencias y transcromías aleatorias, desarrolladas por el artista venezolano Carlos Cruz Diez, resultaron un referente importante para la creación de una imagen que buscaba la apariencia visual inacabada, pero sensorialmente completa. De modo que las superposiciones de los colores empleados hibridan ambas experiencias pero no las reduce. Sus líneas “incontroladas” se expanden en la pulcritud del blanco, que olvida su connotación de vacío al simbolizar el minimalismo. Contrario a aligerar, este recurso refuerza el concepto de la composición pictórica del que más que dígitos (12) se han convertido en un símbolo. Este número perfecto ha sido uno de los que ha trascendido culturalmente, desde las exploraciones de los pueblos primitivos entorno al tiempo y el espacio hasta las coincidencias bíblicas, mitológicas e históricas.

Art OnCuba conversó de cerca con Víctor, también diseñador de nuestra revista impresa, en aras de conocer aún más sobre la importancia del diseño de la Bienal, en tanto producto artístico más.

Víctor, has estado involucrado en la gráfica de las dos últimas ediciones de la Bienal de La Habana y aunque eres muy joven, comienza a ser notable tu experiencia como diseñador dentro del ámbito de las artes visuales. Como responsable del diseño de esta 12ma edición, coméntanos en qué aspectos te has basado para construir su imagen.

Para esta edición, el primer referente es el texto central del evento, de ahí salieron las primeras ideas y apuntes. También de las conversaciones que tuve con los curadores, fui tomando notas, tratando de convertir palabras y conceptos en elementos gráficos. Realicé aproximadamente unas diez propuestas que se discutieron en el colectivo organizador de la Bienal, seleccionaron una de ellas, y a partir de esa salió el diseño final. Algunas eran más gráficas, otras más tipográficas, siempre con atributos y estilos bien definidos. Creo que una identidad debe trasmitir esencialmente una idea, enfocarse en un concepto, de modo que facilite su pregnancia y funcionamiento. En este caso, el movimiento, el dinamismo y la fusión de elementos eran los ejes claves.

Desde el punto de vista semiótico cómo vinculas el color, las formas y símbolos empleados en el diseño con el concepto que propone esta Bienal?

El color y la forma son la vía fundamental para traducir los conceptos en el diseño. Me ha llamado la atención la respuesta que ha tenido la utilización de los colores en la identidad de esta Bienal, algunos lo ven como un “atrevimiento” de manera positiva, otros se cuestionan la utilización del magenta (rosado en el imaginario popular), que si bien para la Bienal de La Habana marca una primera vez, en el escenario internacionale incluso en el nacional, no es un “descubrimiento”. A nivel promedio, la Bienal ha sido un poco cauta, en sus identidades han prevalecido los colores rojo y negro, que para nosotros tienen connotaciones singulares, aunque también se ha trabajado en ediciones anteriores con el naranja, el amarillo y el verde.

Quería optar por una combinación cromática que se fusionara bien, y que transmitiese energía, frescura, desenfado. Algo vivo. De ahí el cian y el magenta, dos colores puros en el proceso de impresión, que se superponen y resultan un azul oscuro. El color blanco también juega un papel esencial, ya que muchos de los soportes que se trabajaron son de base blanca. En cuanto a las formas, lo principal es la utilización de las líneas, que se adaptan a cada soporte y no responden a un patrón determinado. En general es un diseño abstracto, que trata de no simbolizar una imagen específica, y que mantiene una estética minimal, sin exceso de recursos y elementos. Más que trasmitir ideas, este diseño se centra en transmitir sensaciones.

Qué importancia tiene la identidad creada, cuáles son los referentes que te inspiraron a un diseño como este y en qué soportes podemos encontrar la imagen de la 12ma Bienal de La Habana?

La identidad “vive” en todos los soportes (catálogos, carteles, banderolas, credenciales, spots), es el elemento identificativo que los agrupa bajo un mismo sello, no solo los de la propia Bienal, sino que también aparece en otras promociones de eventos colaterales. De ahí que es difícil controlar su correcta aplicación, incluso en ocasiones aparecen variaciones de la misma
y no siempre con resultados felices.

Hay que tener en cuenta que el tiempo de utilización de la identidad de una Bienal es corto, un mes, medio año si contamos el período de la promoción previa, así que no funciona igual que una identidad para empresa o marca comercial. Por supuesto, es una imagen que queda en la memoria colectiva y trasciende en el tiempo –en formato impreso y digital–. Hace solo un año celebramos el 30 aniversario de la Bienal y salieron a colación las marcas anteriores, algunas de ellas muy buenas y que funcionan después de muchos años. Pero por encima de todo, debe cumplir un rol en un momento determinado, por lo que en esta ocasión preponderamos el impacto visual por encima de otros factores.

En cuanto a los referentes creo que dOCUMENTA ha sido mi mayor inspiración. La manera en que han mantenido un discurso de identidad coherente a través de todos estos años, haciendo propuestas novedosas como en su 13ra edición, donde no había una identidad fija, sino que era diferente en cada soporte y solo se mantenía igual la forma de escribir el nombre. O las Bienales de Sao Paulo y Venecia, que mantienen un mismo identificador, pero que varían sus gráficas para cada edición. Este formato creo que debe ser adoptado por nuestra Bienal, ya la propuesta se hizo hace algunos años, pero hasta ahora se sigue realizando una identidad diferente en cada edición.

Desde tu óptica como diseñador tienes algunas sugerencias para este megaevento?

Para esta Bienal se han seleccionado en su mayoría proyectos donde se relacionan las artes visuales con otras áreas de la creación, como la música, la arquitectura o el propio diseño, siempre siendo clave el proceso de trabajo y la unión de saberes. Muchos de los proyectos seleccionados serán realizados in situ, a partir de las condiciones y particularidades concretas de ciertas zonas de La Habana. Varios de los artistas que acudirán al evento tienen una formación en el campo del diseño, otros lo utilizan como medio de comunicación u expresión. Por mencionarte algunos, Zolaykha Sherzad, diseñadora de modas afgana, que ha participado en la Bienal de Venecia y en dOCUMENTA, Dr. Lakra, artista mexicano que trabaja la ilustración y el tatuaje, o Ewan Atkinson, artista barbadense que utiliza el diseño de posters en su obra. De Cuba pudiera mencionar al Proyecto Espacios, de arquitectura y diseño que abrirá una galería, y a Yornel Martínez, que a partir de diversas técnicas como el grafiti, la caligrafía o el collage ha realizado un proyecto editorial llamado P350.

Es una oportunidad excepcional para vivenciar el entrecruzamiento de las fronteras del arte y diseño, disfrutar de sus conexiones y aprender de sus estrategias de convivencia, en un mundo donde la publicidad, las tecnologías digitales y el auge de determinadas marcas, fijan tendencias en nuestra vida cotidiana. Somos cada día más conscientes de la importancia del diseño y esa experiencia es reflejada a partir del arte.

Claudia Taboada Churchman

Claudia Taboada Churchman

La Habana, 1990. Crítica de arte y curadora para la Galería Villa Manuela. Textos suyos pueden consultarse en catálogos de exposiciones y en publicaciones como la revista Artecubano, Revolución y Cultura, La Jiribilla, el tabloide Noticias Artecubano y los sitios web Habana Patrimonial y Habana Cultural. Recientemente uno de sus proyectos curatoriales fue premiado con la Beca de Curaduría que otorga el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.

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