Hoy también es ahora

/ 13 noviembre, 2019

  «Cuanto más absorbe el tiempo pretérito y el porvenir en un espacio sincrónico en expansión, tanto más débil es el asidero del presente en sí mismo.»

 Andreas Huyssen

En una ocasión el cineasta y escritor Mexander Kluge habló del ataque del presente sobre el resto del tiempo, haciendo alusión a su déficit y excedente, como causa contradictoria que generaba una nueva situación histórica capaz de crear tensiones en las estructuras. Al punto que en diferentes sociedades los espectros del otrora han ido desplazando la realidad, que pierde su fe en el progreso, en un creciente temor al fututo. Ilusiones de un ayer mítico presas en un acontecer efímero que cada vez se va achicando. ¿Acaso es el miedo al olvido el que activa el deseo de recordar? Freud nos explicaba cómo la memoria y el olvido están estrechamente ligadas, siendo la memoria una especie de olvido, y siendo el olvido una forma oculta de la memoria.

En otras palabras, «pretéritos presente», nacidos de la inestabilidad temporal, que asumen la memorialización como estrategia de supervivencia y anclaje. Ante la fractura psíquica, experimentamos el constante retorno que se abre paso en la historia y fragmenta a su vez su sincronía; un quiebre, entendido como «acontecimiento» que somete a cuestión sus «seguros lenguajes». Es interesante cómo desde Kant, pasando por Hegel, Bergson, Heidegger, la polémica del «crono» será crucial, visto a su vez modulador de las políticas de «lo analítico, de lo muerto, de lo fijo, de lo inerte».

Y si éste es el tropo desde donde se articula la elasticidad vindicadora del espacio, la vida y el desarrollo; es el arte desde la diacronía, quien permite destejer todos sus andamiajes y refugiarse en la experiencia estética; en la cita, para desempolvar los amarrados hilos de la historia en los diversos contextos. Son precisamente, las disonancias cognitivas que surgen en relación al fenómeno del tiempo, las que nos condujeron a pensar en una muestra donde el hoy pierde su literalidad y es asumido en todas sus acepciones. ¿Cómo podemos asumir el hoy desde su perspectiva más pura, cuando sopesan la incertidumbre de un futuro y la constante proyección y afianzamiento a un pasado?

Decía Walter Benjamin que el «ahora» es la chispa que conecta lo anterior con lo ulterior; siendo todo lo contrario a nuestra aletargada actualidad. Es decir, que el presente es crisis y tránsito en sí mismo; en la medida que se redefine a cada instante, deconstruye su propia esencia. Parte de las preocupaciones sobre cómo estos contenidos afectan y condicionan las dinámicas de un determinado contexto es el sentido de la obra de artistas como José María Mellado y Liudmila & Nelson, que indistintamente desde sus respectivas poéticas fotográficas y discursos exploran la huella, la trascendencia y los límites donde se redireccionan y surgen nuevas maneras de relacionarnos con «lo sucedido». Los paisajes vacíos de Mellado son un grito de silencio; el lugar inocuo donde habita el rastro maltrecho. Sus frías escenas, cual pintura realista, se retraen metafísicamente en la soledad de la enajenación.

Mientras Mellado nos va trazando un camino sin regreso, de pistas dejadas al azar, de escenas inmóviles que perdieron su continuidad; Liudmila & Nelson prefieren distender dicha temporalidad, en un rejuego ilusorio de permutaciones y pastiche de simulacros. En la serie Hotel Habana (2008-2015) el paisaje citadino se envestirá de antiguas esencias y quedará lúdicamente ficcionado. Vallas, carteles y anuncios lumínicos serán devueltos a la luz en una simultaneidad de épocas, que buscará ansiosa ¿acaso la posibilidad de un mañana en la memoria obstruida de un momento ya lejano?

Hoy también es ahora es acaso el enunciado de una afirmación o la cuestión dubitativa de una simple hipótesis. Ante la idea constante de (auto)rreconocimiento que nos insta a aprehender una realidad construida a retazos, de montajes de secuencias, de residuos, de combinatoria entre alternación de pausas, vueltas atrás, anticipación de finales y salto de comienzos; podemos asumir «el Hoy», como sujeto pasado-presente; pasado-futuro, presente -futuro; ¿pero por qué no presente-presente? En esta muestra «el Ahora», completa la frase de un rejuego de permutaciones semióticas en la que la posibilidad de construir una visión de espacio real inmediato, deviene en su concepción utópica, un acto de ilusión, sondeo y tal vez resistencia.

 

*A propósito de la exposición Hoy también es ahora, abierta al público desde el pasado 31 de octubre en el Espacio Arte Revolución (calle 35 e/ Paseo y 2).

Yanet Oviedo Matos

Yanet Oviedo Matos

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Conferencista, curadora, productora y crítico de arte. Actualmente se desempeña como especialista en Artecubano Ediciones y colabora con la Fototeca de Cuba. Es editora de la revista digital CUBAFOTO.

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