Historia del Arte… otra lección más

/ 20 noviembre, 2014

“Soy un poco de todo. No puedo quedarme quieto. Me resulta difícil definirme dentro de una tendencia o de alguna manera de hacer”.

Eduardo M. Abela Torrás

 

A lo largo de la historiografía del arte cubano, particularmente, a partir de los años 90’ y en las producciones más recientes nos percatarnos de que algunos de nuestros creadores han optado por seguir un camino constituido por diversos estilos estéticos y autores reconocidos del pasado y del presente. Estamos viviendo desde hace ya un tiempo la era de la reproducción. La intertextualidad, el pastiche, la copia, el reciclaje, la parodia son recursos conceptuales usuales en las prácticas artísticas internacionales y locales.

En Cuba hallamos artífices que explotan y emplean en sus discursos visuales estas categorías estéticas con una gran personalidad, y sobre todo, con un excelente e insuperable sentido de la ingeniosidad; en el llamado neohistoricismo se pueden citar a Consuelo Castañeda, Carlos Guzmán, Ángel Ramírez, Rubén Alpízar, Reynerio Tamayo, Eduardo M. Abela Torrás, entre otros. Se ha dejado a Abela Torrás para el final con toda intención, pues la Biblioteca Nacional José Martí desde octubre hasta este mes de noviembre acoge una singular y muy divertida muestra de principio a fin que lleva por título Maestro ¿pudiera usted explicarme? Desde que el receptor penetra en el espacio galerístico siente que está en una clase particular y peculiar de historia del arte, bien los profesores de esta disciplina pueden llevar a sus alumnos y explicar parte de la evolución artística universal y nacional a través de los 11 lienzos expuestos.

La exhibición logra atrapar al visitante, ya sea avezado o no, porque los íconos con los que trabaja Abela en sus obras -no importan de dónde procedan- son bien manipulados hasta el punto de lograr relaciones intrínsecas con nuestro imaginario social. Además, uno de los objetivos perseguidos por el creador estaba dirigido en descontextualizar y poner a dialogar piezas paradigmáticas como las de Hirst, Velázquez, Koons, Rembrandt, Picasso, Muramaki, Kusama et al, con nuestro entorno criollo. Resulta interesante que la nómina de artistas citados en esta ocasión, sean los más cotizados en el mercado internacional. Así, nos encontramos con New Canon (2014, Acrílico sobre lienzo, 150 x 120 cm), pieza que revela a la Gioconda representada ocho veces. Desde que Da Vinci le dio vida a tan magnífico cuadro, los artistas valiéndose de las posibilidades que otorgó la postmodernidad, realizaron nuevas versiones de la misma. En este caso se puede apreciar una Mona Lisa que transita por momentos y tendencias que marcaron hito en la historia del arte, el Pop Art (Andy Warhol y Roy Liechtenstein); el neograffitismo (Jean Michel Basquiat); el arte conceptual, presente por la imagen que parodia a la nipona Yayoi Kusama y el anime pop o surrealista de la mano de Takashi Muramaki. De manera general, son “giocondas” que simbolizan a cada uno de los más aclamados autores visuales emergidos en el pasado siglo. Lo mismo sucede en Buscando el meollo (2014, Acrílico sobre lienzo, 120 x 150 cm), los protagonistas de la Lección de anatomía del doctor Tulp observan con asombro el Urinario de Marcel Duchamp, objeto provocador que los lleva a cuestionarse y a poner en tela de juicio la praxis fundamental del arte. Se encuentran en la búsqueda de una solución que permita esclarecer el papel del artista en la actualidad.

Otro lienzo que llama poderosamente la atención es Art at Tate Gallery (2014, Acrílico sobre lienzo, 200 x 300 cm), en la que vemos como la vitrina en la que se encuentra el tiburón de Hirst se ha convertido en un espacio de socialización que semeja al Malecón habanero. Ambiente de “sabrosura” en el que confluyen personajes populares – ñáñigos, rumberos- de Víctor Patricio Landaluze en contraposición a la clase burguesa narrada por Georges Seurat en Tarde de domingo en la Grande Jatte. ¿Para quién se hace arte?, para el pueblo masificado desentendido o para el burgués (crítico de arte, coleccionista, eruditos) capaz de comprar y apreciar el “buen” hacer.

Abela, tercero de su generación[1], presenta con rigor su evolución en la pintura, su obra ha madurado. Desde los permisos que otorga la postmodernidad, opera con aspectos comunicativos existentes en el ámbito cultural, selecciona figuras y objetos, y los coloca en un contexto diferente propiciando al espectador una reflexión sobre lo que sucede social, política y artísticamente en el ambiente nacional de modo directo y crítico. Sin pelos en la lengua, lanza interrogantes que nos hacen pensar. Otra lección más de Historia del Arte a la que se puede asistir y establecer nuestras propias lecturas, y así “sacar nuestras propias conclusiones”.

 

[1] Recordemos a Eduardo Abela creador del Bobo (década del 30’) y Abela Alonso, su padre y participante en la abstracción lírica en los sesenta y setenta.

Daniel G. Alfonso

Daniel G. Alfonso

La Habana, 1988. Licenciado en Historia del Arte, Universidad de La Habana (2014). Coordinador editorial y redactor de la Revista ArteCubano del Sello ArteCubano Ediciones. Practica la crítica de arte en diversas publicaciones como La Gaceta de Cuba, Noticias de ArteCubano, HazLink, Revolución y Cultura y, en catálogos para exposiciones de arte. Es curador de exhibiciones como No le temas a los colores estridentes, Detrás del Muro II, La Familia Real, entre otras.

Related Post

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio