Francis Alÿs. Actuar desde el arte

/ 6 mayo, 2016

El pasado 8 de abril, en el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) fue inaugurada, con una gran afluencia de público, la exposición Relato de una negociación, del reconocido artista belga-mexicano Francis Alÿs. La muestra, que fue concebida para cuatro importantes museos de este continente, ya ha transitado por el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, donde tuvo su punto de partida y por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). El MNBA de La Habana es su tercer destino durante los próximos cuatros meses, antes que la exhibición culmine su itinerario en la Galería de Arte de Ontario (AGO), Canadá. Sin dudas, es este un acontecimiento de relevancia en la historia reciente de esta institución y una oportunidad única para aproximarnos en vivo y en directo a la obra de un exponente de tanto prestigio en el arte mundial.

Relato de una negociación expone la historia de las confluencias entre manifestaciones artísticas que han sido trabajadas con constancia por Francis Alÿs: la pintura, la instalación y el performance – este último expresado en la documentación en video de sus proyectos artísticos y en la presencia de algunos objetos de la invención del artista utilizados en las acciones, conformando conjuntos instalativos. El acuerdo mutuo y completo, el pacto entre dos o más partes que supone toda negociación, está explicitado en la integración armónica y coherente de las manifestaciones en pos de diseccionar desde diferentes recursos artísticos todas las aristas de los fenómenos o problemáticas centros del análisis del artista.

Las pinturas en pequeño formato, los objetos y videos que habitan la muestra son la consecuencia de los trabajos de Alÿs, la evidencia física, el testimonio de lo sucedido en sus proyectos que se extienden en un largo período de tiempo. Pues el arte de Alÿs no solo se caracteriza por su fuerte condición política, sino también por su naturaleza procesual. A sus proyectos artísticos se les atribuye en ocasiones el calificativo de “estudios de casos”, pues su método de trabajo va acompañado de un afán constante por comprender en profundidad los fenómenos que se producen en la realidad social, a partir de la investigación, de la observación de las conductas del sujeto en la sociedad, del poder… Luego todo ello queda captado y documentado en sus dibujos, pinturas al óleo, fotografías, notas, para inducir la reflexión en los receptores. En ocasiones, trascurren hasta diez años desde que Francis idea una propuesta hasta que la concluye.

Varios proyectos se encuentran a la disposición del público con la exhibición: Puente. La Habana-Cayo Hueso (2006); Don’t Cross the Bridge Before You Get to the River. Estrecho de Gibraltar (2005-2009); Tornado. México. (2000-2010); y Afganistán (2011-2014). A esto le añadimos los vestigios de los performances Leak y The Cut. Todos tienen como común denominador la figura del artista como actor político, que proyecta una visión analítica y crítica sobre los escenarios sociales escogidos. El recorrido pensado por su curador Cuauhtémoc Medina comienza, paradójicamente, por las áreas de circulación del tercer nivel del Edificio, en aras de una museografía en orden cronológico, para terminar con los proyectos dedicados a las zonas conflictuales de México y Afganistán.

En el tercer piso se despliegan los “estudios”, que se traducen en notas, fotografías, dibujos, mapas, documentos-pinturas para su proyecto Don’t Cross the Bridge Before You Get to the River; y la documentación de las gestiones que acompañaron el desarrollo de su obra frustrada Puente. De manera que, en la tercera planta quedan nucleados los trabajos que se centran en la problemática de la migración en lugares geográficos claves y cargados de historia en este sentido, cuya sola mención nos remite automáticamente a tensiones y conflictos políticos, sociales, culturales, étnicos, económicos. Don’t Cross the Bridge… pretendía la unión, en un punto medio del Estrecho, de dos filas de niños de ambos continentes, que nadarían hasta encontrase con veleros (creados a partir de chancletas y zapatos) en mano, para hacer un puente flotante con las pequeñas barcas. Apoyándose en la figura del puente como signo icónico, las obras pictóricas y performáticas de la serie se convierten en una metáfora de la posibilidad de comunicación, del entendimiento, la aceptación, y la esperanza. Pues como reza el título de la obra, para erradicar ese muro que te separa y excluye, que te hace diferente (el río) primero se tiene que llegar al “puente”, yo diría, tiene que existir el “puente” (la tolerancia, la admisión.)

Personas y niños convertidos en gigantes traspasan las fronteras marítimas entre los países. Los mapas son transformados: aparecen continentes que han sido movidos de su lugar en el mapa del mundo, aparecen ahora unidos. Disímiles objetos son re-significados asumiendo la función del puente. Muestran soluciones imaginativas e idealistas para una situación que se hace cada vez más amenazante: la muerte de miles de personas víctimas de la exclusión que persiguen con un anhelo cegador el arribo al mundo desarrollado, y con ello a una mejor vida. Soluciones que por ser propuestas desde el terreno del arte son ilusorias, utópicas, y eso la sabe Alÿs. Es por ello quizás que se explique la colocación de un espejo en el centro de la línea de veleros de la instalación, pues la concreción del puente es un espejismo, una ilusión, una posibilidad lejana. Desde el arte se actúa sobre la realidad mediante la reflexión, la denuncia, y solo a través de eso se puede aspirar a un cambio de mentalidad y de procederes.

En la planta baja del Museo, recibe al espectador el video que registra el performance realizado por Alÿs a propósito de su proyecto Tornado, en el que se dedica a perseguir los remolinos de polvo que se forman en los terrenos dedicados al cultivo de maíz después de su cosecha. A partir del símil que equipara el fenómeno natural con la sociedad mexicana, el proyecto se propone estimular una reflexión aguda sobre la dimensión que ha alcanzado la violencia, el crimen organizado, la corrupción y la represión en este país; y el papel que juegan los medios de comunicación en la construcción de una imagen de inseguridad y crisis constante. Con la acción de perseguir tornados “cámara en mano”, Francis Alÿs ironiza sobre la relación de los medios de difusión masivos y los acontecimientos caóticos que se producen en la sociedad mexicana. Al mismo tiempo, realiza un análisis crítico de las posibles causas del ambiente de inestabilidad y ansiedad en país, a través de un cuestionamiento de las políticas tomadas y aplicadas por los gobiernos; dejando descubierta la “ineficacia” en la ejecución de sus roles y la indiferencia de los grupos de poder.

La documentación del performance se encuentra acompañada como es usual por pinturas de pequeñísimos formatos, notas, bocetos, fotografías de archivo que funcionan como registro del desarrollo del estudio de caso; y que muestran además la abstracción del pensamiento del artista para una aprehensión total del fenómeno. El arte de denuncia ejercido por Alÿs, ha encontrado en las realidades harto complejas su material. No sería consecuente el artista con sus concepciones sobre la función y el rol del arte en la actualidad si no se pronunciase contra de una situación cada vez más preocupante en el escenario político internacional: la guerra en Afganistán. La experiencia vital que significó su permanencia en este país durante algunos años posteriores a la invasión del ejército británico, influyó mucho en la mirada analítica que proyecta sobre este fenómeno en plena postmodernidad. Afganistán (2011- 2014) propone una denuncia contra la guerra y, por consiguiente, contra la organización y estructura sociales y políticas mundiales, las relaciones entre las naciones, el irrespeto e intolerancia hacia la diferencia, el fundamentalismo, los extremismos.

En la serie Barras de color, regresa sobre la crítica incisiva a la sociedad contemporánea y al cada vez más amenazante fenómeno del conocimiento de la realidad a través de los medios de comunicación masivos. La acción de estos en la construcción de imágenes que muestran una realidad distorsionada, manipulada y por tanto irreal, capaz de fundar imaginarios, es un tema que no deja de preocupar al artista.

A este proyecto pertenece la documentación de su performance Reel- Unreel (2011), que hace referencia a la conflictual historia de la iconoclastia en Afganistán, específicamente a la destrucción, por parte del movimiento talibán, de importantes archivos fílmicos, e imágenes de importancia cultural para la nación. La intervención en la ciudad consistió en el juego ingenuo de dos niños con una bobina de cinta cinematográfica: uno desenrollaba la cinta del “aro” por las calles de la ciudad, mientras el otro las enrollaba detrás. La visión de Alÿs sobre este contexto es múltiple, pero desde una postura ética única e imparcial. Y esta queda expresada en su video A veces hacer es deshacer, a veces deshacer es hacer (2013), donde se muestra a un soldado americano y a un talibán armando y desarmando simultáneamente sus fusiles de guerra.

Las obras exhibidas en Relato de una negociación proponen las siguientes interrogantes: ¿cuál es el límite de la acción del arte en la vida, en la realidad? ¿Se puede desde el universo de lo artístico, que es el universo de la representación simbólica, cambiar la realidad? ¿Dónde radica el poder de acción del arte? La reflexión en Relato… se vuelve entonces una reflexión sobre el arte mismo; sobre su capacidad de actuar, de trasformar desde el pensamiento, el conocimiento… Y es este el verdadero saldo cognoscitivo de la muestra, más allá de toda la información de índole antropológica y sociológica que brindan sus proyectos.

Relato de una negociación se convierte también en una declaración de principios éticos y estéticos. Francis Alÿs no desaprovecha la ocasión para exponer sus consideraciones sobre la función —“el deber ser”— del artista para con su entorno social. Para Alÿs, el arte es una herramienta para decir, para pensar e intervenir en el entramado social.

Un arte de proyección universal, altamente comprometido, es lo que encontrará el público si visita por estos meses el Edificio de Arte Universal. Queden invitados entonces a recorrer esta narrativa de “la eterna negociación entre la fantasía artística y la realidad inmediata”.[1]

[1] Francis Alÿs. Fragmento de Bitácora de Gibraltar, 2005-2009.

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