Entrevista a Marlys Fuego

/ 30 abril, 2015

En febrero de este año fue inaugurada en la Galería Galiano la exposición personal Pink de la artista visual Marlys Fuego. A propósito de dicha muestra Art OnCuba se acercó para saber un poco más acerca de los detalles de Pink.

¿Cómo fue el proceso de trabajo de Pink?

El proyecto Pink lo concebí desde el año 2011 e inicialmente estaba pensado para la Galería 23 y 12, sin embargo viajé a los Estados Unidos y cuando regresé, la galería estaba cerrada por problemas constructivos. Increíblemente me sucedió igual con Collage Habana, el próximo espacio escogido, el cual por aquel tiempo radicaba en San Rafael. Por último, las especialistas de Galiano se interesaron por mi obra a partir de mi participación en el evento de Post-it. De este modo pasé a integrar la nómina de la galería, dado que el perfil de la misma ha estado enfocado a la promoción del arte joven de la isla y así, finalmente, pude desarrollar la idea.

Por supuesto, desde ese entonces el proyecto experimentó notables transformaciones, las cuales marcharon a la par del propio proceso de maduración de mi obra. Si bien, en un primer momento el tema erótico lo trabajaba solamente desde la pintura (acrílico y óleo sobre lienzo), luego fui incorporando soluciones más complejas, algunas de corte objetual y/o instalativo valiéndome de cajas de luces, fotografías, etc. Asimismo, conceptualmente se hizo evidente un cambio sobre todo porque mi tratamiento de lo erótico pasó de la simple apropiación y representación de las zonas erógenas a un resultado donde la sutileza devenía fundamental. Entonces, la idea genésica de construir una sex shop fue modificada -debido a una profunda investigación que desarrollé al respecto- en función de la exhibición de un resumen y reinterpretación de mi proceso creativo durante cuatro años aproximadamente. Mas la re-creación de un espacio a manera de environment se mantuvo, pero en este la luz, el sonido y el ambiente en general serían explotados como detonadores de los sentidos del receptor. Y es que el erotismo es el conjunto de sensaciones, experiencias y emociones activadas a través del olor, el sabor, el tacto, el sonido y por supuesto, lo visual. En resumen, creo que gané en síntesis y a la vez en complejidad discursiva.

¿Estás satisfecha con el resultado de la exposición?

Nunca me siento totalmente satisfecha, aunque en general estoy contenta. Yo quería trabajar algunas piezas a partir de los olores y lograr que el público se acercara a formas fálicas a aspirar el aroma añadido y así inducir al espectador a protagonizar una especie de acto erótico. Sin embargo, no fue posible porque en Cuba no encontré las condiciones necesarias para el desarrollo de este tipo de propuesta.

¿Cómo percibiste la reacción del público? ¿Te sorprendió?

No me sorprendió. Yo no hice una exposición agresiva visualmente. Mi intención era trabajar con mucha delicadeza. Las formas y los conceptos eran sugeridos, no explícitos. Yo simplemente creaba una escena para insinuarle una experiencia o un estado de ánimo al receptor.

¿A qué intereses responde la necesidad de abordar en tu propuesta artística la temática del sexo y de la sociedad de consumo?

Siempre he trabajado el tema de la sexualidad porque me interesa generalizarlo. Y es que, paradójicamente, es un tema muy íntimo pero a la vez resulta masivo: todos practican el sexo o al menos, lo anhelan. Es un fenómeno de consumo constante y quizás ello explique el empleo en mi obra de una iconografía o visualidad propia del mundo consumista (color rosado, brillo, etc.) reforzada por la utilización de materiales muy contemporáneos. Me interesa llamar la atención.

¿Cuál crees que sea la pertinencia de desarrollar un arte de este tipo en la actual sociedad cubana, estrechamente ligada a transformaciones o restructuraciones del modelo económico, político y social? ¿Crees que tu obra pudiera ser propositiva en este sentido?  

Es cierto que muchos artistas, de alguna manera, en su obra trabajan la temática erótica, pero muy pocos han desarrollado todo su proceso creativo a partir de esta. Yo intento darle mayor relevancia al asunto, tomándolo un poco más en serio y no abordándolo simplemente como algo visualmente atractivo. Ello responde a mis propias inquietudes, lo hago desde una mirada muy personal e insisto en representar el erotismo desde todos los puntos de vista, incursionando en las diferentes manifestaciones artísticas y enfatizando en su aspecto sensorial.

Aunque debo reconocer que el tema que abordo no es novedoso, sí creo que mi obra pudiera ser propositiva, en tanto considero que el universo de la sexualidad y del erotismo se verifica cada vez con mayor intensidad en el mundo actual y en nuestra sociedad existen muchísimos prejuicios al respecto, además de un notable desconocimiento. En ese sentido yo propongo interpretaciones de un fenómeno que resulta ajeno al espectador cubano promedio, un ejemplo pudiera ser el motivo de la sex shop, y recurro a elementos propios de estas tiendas como videos pornográficos profesionales, consoladores, etc., llevándolos al contexto galerístico, a manera de muestra de lo que es la sexualidad en el mundo contemporáneo.

En general, pienso que es un tema polémico, difícil de asumir debido también al amplio espectro que comprende pudiendo abarcar desde el gesto tan sencillo que implica una mirada hasta expresiones sumamente complejas como el sadismo o el sadomasoquismo.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

En el mes de abril inauguro una exposición en la galería SaltFineArt en Los Ángeles, California. Es una tripersonal con Arianna Contino y Mabel Poblet porque además de ser jóvenes artistas de la plástica cubana, tenemos en común visualidades en las que la factura y la manualidad son resaltables.

Para la XII Bienal de La Habana estoy trabajando en el emplazamiento de una escultura ambiental en la fachada de la galería Galiano junto a Marco A. Herrera. A partir de este último proyecto materializamos esa necesaria conexión entre el medio artístico y el espacio cotidiano, entre la Institución Arte y el sujeto social (o digamos común), que ha sido una premisa defendida por el evento internacional desde su génesis. Pues ciertamente, el enfoque social de La Bienal de La Habana ha determinado, por su parte la potenciación de este tipo de proyectos que de algún modo vinculen la creación artística con el contexto en que la misma se origina o en el cual se inserta.

Marilyn Payrol

Marilyn Payrol

(Santa Clara, 1990). Graduada de Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Profesora de Teoría y Crítica de la Universidad de las Artes (ISA). Es editora del sitio web de Art OnCuba magazine. Textos suyos pueden consultarse en la Revista Artecubano, La Gaceta de Cuba y en Art OnCuba Magazine.

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