Entre, Dentro, Fuera

/ 25 mayo, 2015

XII Bienal de La Habana: entre preposiciones y adverbios

El desarrollo de un sólido proyecto artístico colectivo exige la iniciativa de curadores prestos a construir sentido, trastocar miradas, edificar nuevos conceptos y sobre todo a enfrentarse a la vorágine organizativa que supone reunir la obra de artistas de diferentes países. El móvil para semejante reto en esta ocasión deviene la XII edición de la Bienal de La Habana, la cual será tomada por asalto por no pocos proyectos colectivos, entre los cuales Entre, Dentro, Fuera/Between, Inside, Outside ocupará un lugar vertebral en el circuito exhibitivo de la capital cubana. Teniendo como eje temático una de las problemáticas más ardientes en el actual contexto cubano, y bajo la curaduría de Dannys Montes de Oca y Royce W. Smith, nos acercamos hoy a las particularidades de la muestra a través de la voz autorizada de sus curadores.

¿Cómo y cuándo surge la idea de la realizar el proyecto colectivo Entre, Dentro, Fuera/Between, Inside, Outside?

La idea de esta exposición surge en junio de 2013 en el Centro de Arte Contemporáneo “Wifredo Lam”, luego de algunas infructíferas citas y postergados encuentros de ambos curadores. Pretendíamos intercambiar nuestras perspectivas profesionales y futuros proyectos: de una parte, el 30 Aniversario de la Bienal de La Habana y su XII edición y de la otra, la celebración de la 1ª Bienal de Asunción (octubre de 2015). Estos destinos nos unían en un propósito común el cual -creemos – sigue siendo una necesidad insatisfecha por las normas y lujos del mundo del arte que representan los eventos y bienales “mayores”, el hecho de que cualquier evento de arte debe aspirar a ser verdadero agente transformador. La lluvia nos retuvo “entre, dentro, fuera” por tiempo suficiente como para confirmar que, crear mundos nuevos es un capítulo permanente al que tanto La Habana como Asunción estaban respondiendo con la urgencia y los imperativos de sus respectivos contextos. La Habana en un enfoque procesual y transdisciplinar del ejercicio curatorial y en la búsqueda de una contribución a la idea de que el arte debía enunciarse como ejercicio perenne de vida cotidiana con independencia de su posterior ingreso en el sistema instituido de museos, galerías y mega-exposiciones. Asunción, en la definición de un nuevo punto de vista sobre las Américas y los “americanos” que, ajeno a la aparente excepcionalidad estadounidense, sea capaz de aupar zonas de la contemporaneidad cultural de este vasto continente que no suponen la exaltación del canon ideo estético del arte contemporáneo, y que sin embargo dialogan sobre la importancia de lo local y su nexo de intercambio con prácticas globales.

¿Cuáles fueron esas inquietudes que estimularon a los curadores a pensar un proyecto que tiene como eje vertebral la relación Cuba-Estados Unidos, incluso antes de que se diera inicio al proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países?

La relación Cuba/Estados Unidos se nos revelaba como práctica de “afectos” e inclusiones latinoamericanistas más allá de nuestras respectivas diferencias y encrucijadas. Hablar de afectos en una bienal dedicada a lo transdisciplinar podría entonces ser un ensayo para la consecución de ese nuevo territorio o cartografía de las Américas, basado en el diálogo, en la confrontación positiva y el conocimiento mutuo; teniendo en cuenta tanto los vínculos históricamente existentes entre ambos países, como sus relaciones emergentes, que dicho sea de paso, no hacen más que reflejar una necesidad que como síntoma, la propia exposición quiso abordar. Esta pretende ser una cartografía de intercambios y flujos, autoconsciente de su nuevo lugar o rol. Hablamos de la creación de nuevas localidades y regionalidades, de la recuperación de historias familiares, y de reconocimientos, cuyas subjetividades implicadas barran con la dicotomía colonial del “afuera ontológico” y el “adentro etnográfico” en el orden tanto de los vínculos horizontales como de las relaciones norte-sur.

¿Cuáles son los objetivos que persiguen con el proyecto?

Este proyecto explora la experiencia común de afectos y sentidos compartidos por artistas radicados en los Estados Unidos pero de diferentes orígenes y experiencias internacionales, y la experiencia también transcultural, por sus orígenes mestizos y su proyección cosmopolita, de los artistas y el público cubanos. Pretende crear una franja de aproximaciones y diálogos a través del arte, en medio de las situaciones de tensión y desencuentros entre ambas naciones; tomando como “cuerpo físico y mental” una zona de la ciudad de La Habana. Queremos crear espacios de intersección y de desplazamientos poéticos susceptibles de ser experimentados a partir de varios puntos de esta posible relación (artistas cubanos y artistas emigrados e internacionales radicados en EU), (artistas radicados en EU y trama urbana y social cubanas), (artistas radicados en EU y público local), (artistas cubanos trabajando para su contexto) y (artistas cubanos y público local), entre otras muchas articulaciones que sean capaces de diluir las brechas que nos separan y las fisuras que nos alejan. El carácter participativo, interactivo, transdisciplinar y procesual de los proyectos y obras que se generen estarán dirigidos a explorar diferentes formas de conocimiento y aprehensión de realidades, diferentes tipos de entrecruzamientos de perspectivas creativas y diferentes modelos de participación y estímulos emocionales, fomentando con ello la virtud, la alegría y la esperanza de vida, y el espacio del arte como contexto de relaciones humanas.

Esta apreciación debe inducirnos a la conclusión de que también la relación Cuba/EU debe ser abordada desde un nuevo tipo de percepción, apelando a una inteligencia sensorial capaz de arrojar nuevos frutos, confiados de que la forma y la experiencia del conocimiento, cual desarrollo de una idea, nos llevará a su uso posterior. Entender en este caso el proceso creativo como proceso perceptivo de realidades en múltiples facetas y niveles, descubre la transdisciplinariedad constitutiva de la idea que nos emplaza y el sentido multidireccional de su posible uso en los territorios imaginados. No se trata de un territorio soñado o de la utopía de luchas tal cual la conocemos, sino de aquel territorio al que estamos abocados a transformar y crear por fuerza de sus propias circunstancias.

¿Cuál ha sido el criterio de selección para determinar la nómina de artistas?

Primeramente, es esta una exposición concebida por curadores cuyos gestos responden a la posibilidad real de renegociar la relación histórica entre ambos países, la que ha sido en sí misma un proceso de negociaciones y complejidades múltiples. Por tanto la exhibición funciona como un mecanismo de mediación y de intervención en procesos y dinámicas interculturales, al incluir artistas que han potenciado en las obras la capacidad de generar participaciones contextuales como una forma de puente socio cultural. La selección de los artistas se corresponde con el carácter procesual, transdisciplinar y participativo que aborda la bienal, de ahí que la nómina esté compuesta por: Casey Neistat (Estados Unidos), Stephanie Syjuco (Filipinas/EU), Elizabeth Stevenson (Canadá/EU), Agnes Chávez (Cuba/EU), Pedro Lasch (México/Alemania/EU), Levente Sulyok (Hungría/EU), Omar Estrada (Cuba/Canadá) y los cubanos Adonis Ferro, Dennis Peralta y Maysabel, Harold Vázquez, Glenda Salazar, Levi Orta, Susana Delahante Matienzo y Guillermo Ramírez Malberti.

¿En qué escenario se desarrollarán las acciones plásticas? ¿Qué tipo de relación se establece entre las obras y su contexto de exhibición? ¿No sería una contradicción usar el Pabellón Cuba cuando la Bienal está apelando a los espacios públicos y al contacto con la calle?

El proyecto se centrará en un carácter lúdicro-participativo para un público diverso, predominantemente cosmopolita, urbano y amante de los estímulos de la ciudad como el que circula por la zona habanera del Vedado, específicamente la Rampa y la calle 23 con base en el Pabellón Cuba, estableciendo una confrontación y confluencia de saberes entre las nociones de Arte, Participación Social y Espectáculo, algo que es además consubstancial a ese espacio desde sus propia concepción arquitectónica. Todos los artistas incluidos tienen una práctica previa con este tipo de resortes comunicativos y con diferentes públicos, por lo que la experiencia constituirá igualmente una plataforma a la que podrán sumarse otro tipo de eventos o convivir ella misma con un extenso programa de talleres, performances, conferencias, muestras de cine, etc., que tendrán lugar durante todo el mes de la Bienal. Las acciones que allí se generen pueden estar directamente involucradas o no con la experiencia del arte, o entrar a formar parte de ella toda vez que se inserten en su dinámica. Se pretende establecer un tipo de acercamiento que ponga en entredicho la noción de espacio exhibitivo desde el momento en que para nosotros el Pabellón es una arteria de circulación, un espacio “entre, dentro fuera”, un “in between” en la trama urbana cuya aura de conectividad social, de ágora, ha de ser rescatada siempre que sea posible, conectándose de manera natural y expedita con lo que la vida demanda del arte: un acontecimiento que trasciende por la propia experiencia participativa y el intercambio de saberes y emociones. Por otra parte, esta no es una bienal de “la calle” aunque consecuentemente muchos proyectos ocurren en ella y fuera de los espacios tradicionales del arte. Esta es una bienal de los procesos, de la conectividad con los públicos, del empoderamiento de las micro-políticas, de la consagración de lo transdisciplinar y todo esto se expresa en disímiles dimensiones.

Como paradigma de la arquitectura modernista cubana de los 60´ y de una época óptima en transformaciones radicales y transiciones constantes, el Pabellón Cuba encarna ese ideal de “interrelación entre el interior y el exterior”, entre el “adentro y el afuera” y supone tanto desde el punto de vista histórico como simbólico, la emergencia de una cultura cosmopolita a tono con los más caros anhelos de universalidad de la cultura cubana, y de su vanguardia estética y política. Asimismo desde su posición topográfica encumbrada, conectaba simbólica y socialmente a las élites artísticas y culturales del mundo que allí tuvieron las más disímiles citas, con la naturaleza urbana y populosa de sus alrededores. Este germen de conectividad, devenido tradición, a los cuales se ha sumado sin distinción la Bienal de La Habana, es el que aquí hemos retomado.

¿Cómo se inserta Entre, Dentro, Fuera/Between, Inside, Outside dentro de la dinámica curatorial de la XII Bienal de La Habana?

Entre, Dentro, Fuera/Between, Inside, Outside, a tono con los presupuestos conceptuales de la XII Bienal de La Habana, quiere propiciar una perspectiva de acercamiento al arte no centrada en lo visual, apelando a un disloque de la relación vertical curador-artistas-obras en términos temáticos, metodológicos, o conceptuales y donde el proceso constructivo nazca de la experiencia de confrontación y sentidos compartidos por artistas radicados en los Estados Unidos, pero de diferentes orígenes y experiencias internacionales, y la experiencia también transcultural, por los orígenes híbridos y la proyección cosmopolita, de los artistas y el público cubanos.

Este proyecto, tanto como la actual edición de la Bienal de La Habana, intenta, un “meta-objetualismo” que destruya aunque sea eventualmente las esencias de las formas, lugares y normas, creando un ambiente en el que artistas y espectadores puedan “traspasar” las disciplinas y producir gestos que cambien el paisaje de percepciones. El contexto ideo- estético de nuestra exhibición plantea que la contemporaneidad nace de las condiciones dinámicas entre conceptos fijos e historias únicas, dentro de culturas específicas y fuera de instituciones y costumbres que han condicionado nuestros sentimientos y sensibilidades. Los artistas de Entre, Dentro, Fuera/Between, Inside, Outside explorarán para ello los fenómenos de contraste y diferencia en toda una serie de experiencias e intercambios con el público local.

Julienne López Hernández

Julienne López Hernández

La Habana (1989). Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Desde el 2012 trabaja como docente en el Departamento de Estudios Teóricos y Sociales de la Cultura de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Ha colaborado sobre temas de artes visuales cubano, latinoamericano y caribeño en publicaciones como Artecubano y el Boletín Noticias de Artecubano, y en sitios web y catálogos personales de artistas cubanos contemporáneos.

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