El síndrome de la hibridación

La noche boca arriba

/ 2 julio, 2018

Una de las singulares características de la postmodernidad es la hibridación, ese choque intenso de maneras de hacer, de ideas, de materiales, de objetos. En los predios del arte se muestra como variante recurrente en la combinatoria posible entre los múltiples factores.

Desde el pasado 16 de junio y hasta el 31 de agosto, cuando entras a la galería La Acacia, en La Habana, esta idea sobre la hibridez te agolpa desde el minuto uno. Una variedad de lienzos, dibujos, instalaciones, esculturas, video proyecciones y fotografías inundan el espacio galerístico aunados bajo el título La noche boca arriba, una muestra colectiva en la que confluyen artistas de diversas generaciones, estilos, formatos, discursos, carreras y estéticas.

Esta es una exposición diversa y amplia y los artistas reunidos suman más de 40. Se advierten discursos sobre distintos temas de la realidad social, política, religiosa, cultural, histórica. La museología y la puesta en escena se inclinan hacia un punto de vista atractivo y comercial, pero también inclusivo, en el sentido de hacer converger diferentes generaciones de creadores bajo el mismo pretexto curatorial. Hay artistas muy jóvenes que han encontrado en esta exposición la puerta hacia otras plataformas de maridajes creativos. Estudiantes de las escuelas de arte, de la Academia de Bellas Artes San Alejandro, profesores de las mismas, diseñadores, escenógrafos, sujetos de las más diversas ramas, encontraron cabida relacional con otros artistas cuya sólida carrera creativa y comercial los distingue, entre los que puede nombrarse a René Francisco Rodríguez, José Ángel Toirac o José Manuel Fors, por solo mencionar algunos.

No obstante, hay un sentido mayor, y para nada gratuito, en esta consciente confluencia de creadores y creaciones. La voluntad está en despertar a los adormecidos en los caminos del arte; en sacar a la luz nombres nuevos y frescos con potencialidades de cara al futuro en la maduración de una obra exquisita y crítica. “La convivencia entre “unos” y “otros” va más allá de la forma y el contenido de sus obras, de sus generaciones y de sus cotizaciones en el mercado. Surge de un aparente caos que la condensación espacio-tiempo tiende a resolver. El impacto de esta relación sirve como aglutinante simbólico y abre paso a la metáfora de la supervivencia del artista, de su creación y hasta del genérico “arte cubano””[1].

Lo anterior no solo evidencia confianza en lo que esta muestra exhibe. Tal empresa demanda también de una postura crítica, de un saber sólido ante lo exhibido. La intención no está encaminada hacia una oda al trabajo de los artistas de manera per sé, sino hacia la concepción de una muestra que presente lo más nuevo, que cronice sobre lo que sucede, que subraye lo que inquieta y que matice inteligentemente determinadas posturas.

En tiempos en que lo trivial y la repetición se han hecho constantes en el arte, siempre es motivador toparse con obras, más que con nombres, que vayan más allá de la superficialidad y la dulzura visual. El recurso del papel continúa motivando a los artistas, y se torna interesante en sus discursos, ya sea como recorte de un texto bíblico en latín (Mimas sibaris – gorva, de Glauber Ballestero), en billetes de dinero (Juego sucio, de Leslie García), o a modo de Palimpsesto bien acomodado (José Manuel Fors).

Vitrubio es rescatado y re-contextualizado en tanto se nos presenta diverso en género, en sexos, en rostros, a manera de reconocimiento contemporáneo de posibles vinculantes en lo que al sujeto se refiere (Serie Vitrubie, de Alejandra González). José Ángel Toirac y Emilio Rodríguez Hernández con Vergiss mich nicht recapitulan momentos íntimos de José Martí, representados en retratos y dibujos que corporeizan cada uno de sus alegatos, recogidos en una suerte de leyenda como parte de la obra misma. “No me olvides”, significado de Vergiss mich nicht, habla de la memoria, del recuerdo necesario de mantener vivos los momentos del pasado.

También está Anagnórisis (Virginia Karina Peña), que junto con dos obras más, necesita de la interacción del sujeto para el completamiento conceptual. Se hace necesario acercarse a la pequeña abertura y mirar a través de ella, lo cual activa una alteración en nuestra postura y nos hace partícipes del descubrimiento de la situación íntima que en ese espacio otro se desata. Muy similar sensación provoca El mundo del arte (Nelson Jalil), un rollo de cable negro, cuya forma de madeja interminable y arrevesada prototipa de manera elemental los difíciles vericuetos de representación y comprensión artísticos. Por otro lado, nos topamos con Sandra, Eloísa, Flori, Claudia, Lizandra, Bárbara, que son algunos de los nombres que figuran tatuados en cuerpos anónimos representados en Eva, obra de Javier Castro. Son nombres de mujeres que han quedado perpetuados y que activan la condición de la memoria y el recuerdo constantemente; nombres que en su sentido primigenio y bíblico, provienen y se condensan en Eva, mujer y madre de todos los hombres.

Muchísimas variaciones, conjugaciones y estéticas han sido recogidas en esta muestra. Ciertamente, estamos ante una exposición interesante y compleja, heterogénea y diversa, pero también atractiva en su composición museográfica. Unos y otros se complementan: la provocación está, la hibridación está, el humor y el sarcasmo están, la crítica está, y todo se cocina a fuego lento y boca arriba en La Acacia. No es imposición lo que aquí se presenta, sino convivencias posibles, por lo que hay que ir a la esencia misma de cada artista y cada obra. En ese sentido, Magis esse quam videri oportet (“Más importa ser, que parecer”).

[1] Fragmento de las palabras al catálogo de la exposición colectiva La noche boca arriba, junio – agosto de 2018. Galería La Acacia. La Habana, Cuba.

Yenny Hernández Valdés

Yenny Hernández Valdés

(1992). Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Trabaja como especialista en Promoción Cultural en el Palacio del Segundo Cabo: Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales entre Cuba y Europa. Ganó una Mención honorífica otorgada por la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) en el concurso Incentivo a Jóvenes Críticos 2016. Textos suyos pueden encontrarse en el boletín Noticias de Arte Cubano, Cuban Art News, CdeCuba, Art on Cuba, La Jiribilla, entre otros.

Related Post

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio