El horizonte y la neblina de Campins

/ 27 octubre, 2015

Llegué medio dormido en la mañana a ese espacio zen, a ese universo zen que es el estudio de Campins, a ese universo zen que es Campins mismo, a esa paz. Hacía rato que quería hablar con él acerca de algo que siempre me había intrigado en su pintura. Todo pintor frustrado, al menos el que soy yo, quiere saber lo que se siente cuando uno hace uno de esos cuadros. Pero todavía había algo más que me llevaba ahí, una curiosidad técnica, me intrigaba, sobre todas las cosas, el manejo que hacía Campins del horizonte, siempre me intrigó la capacidad Campins de hacer espacios con pocos elementos, pero más allá de eso, era la idea del horizonte dentro de esos elementos lo que más llamaba mi atención. Una curiosidad técnica, repito, pero una curiosidad que tenía algo de curiosidad espiritual al mismo tiempo.

-Lo del horizonte es bastante intencional -me dijo- lo es en algunos cuadros, en otros es algo que sale casi de una manera inconsciente, tiene que ver un poco con la manera en que yo estructuro la composición a partir de una regla de la pintura que es la regla de oro. Esto tiene que ver con la manera de armar la composición para que te quede lo más ajustada posible, lo más proporcionada, pero siempre me llamó la atención la idea del horizonte, fíjate que Ponjuán me dijo una vez en el ISA /Compadre, no hagas más horizontes/ Porque el horizonte como que te condiciona y yo me quedé con eso así dando vueltas y pinté algunos cuadros sin horizonte pero me di cuenta de que el horizonte era importante para mí, a lo mejor no lo era para él pero para mí sí. Y a lo largo de la historia eso ha sido como un elemento importante, si tú te pones a ver la pintura de antes del renacimiento, te das cuenta de que el horizonte siempre estaba muy arriba, no había horizonte, la perspectiva era diferente, no? lo que estaba arriba era como un tercer plano y a medida que iba bajando la composición los planos se definían, después eso fue cambiando, Giotto dio algunos pasos en ese sentido, pero el tipo que cambió todo eso fue Tiziano, Tiziano fue quien bajó el horizonte, para que tu veas que detalle tan sencillo, una cosa tan sencilla como esa te hace cambiar el rumbo de la pintura, porque incluso tú ves a Da Vinci y los horizontes están arriba, si te fijas en la Mona Lisa, el paisaje está al medio y el horizonte está arriba, todo el horizonte está arriba, como muy arriba en el cuadro.

-Cambia la relación con el espacio.

-Claro, al tu cambiar el horizonte hacia abajo, la figura humana adquiere otra dimensión, con algo tan sencillo como poner el horizonte abajo, para que tu veas, es una idea sencilla, pero hasta ese momento nadie lo había hecho, incluso en la pintura china, el concepto de la perspectiva es con el horizonte arriba, claro, lo de Tiziano tiene que ver con todos los aportes que hicieron los artistas del renacimiento a la perspectiva, pero el que bajó la línea del horizonte fue Tiziano. Yo tengo cuadros con el horizonte arriba, otros más abajo, yo lo muevo bastante, para mí el horizonte siempre ha sido como una cosa… no sé, compadre, yo lo tengo como una cosa mágica, como una cosa así… porque cuando yo era chiquito, en mi casa, en Manzanillo, tú has visto que Manzanillo tiene lomas?, bueno, yo vivo en una de esas lomas y tú te paras en la puerta de mi casa y tú ves el mar y ves el límite de la ciudad y el del campo y el horizonte es una cosa ahí marcadísima. Hay muchos lugares en la ciudad donde no se ve el horizonte, pero desde mi casa siempre se ve el horizonte. Y en Manzanillo pasa una cosa que es muy linda y es que en Manzanillo cuando yo me levantaba para ir a la escuela, tu salías y la ciudad siempre estaba en neblina, actualmente eso sigue sucediendo, en muchos días del año pasa eso, es una ciudad muy húmeda, a mí siempre me llamaba la atención, había días en que eso era muy intenso y ya en la esquina tu no veías nada, se me perdía el horizonte.

-Eso tendrá que ver con los cielos grises que tu pintas?

-Si, a mí eso siempre me llamó la atención, cuando yo me iba para la escuela, para mí eso era siempre una motivación porque yo me iba y siempre tenía esa interrogante, en la niebla no se ve nada, no hay horizonte, nada. Era un juego que me encantaba y con el tiempo esa ha sido una cosa que me doy cuenta de que me ha marcado, al final el arte, aparte de todas las intenciones que tu tengas conceptuales y todo lo que tu hayas estudiado… hay una cosa que es lo que a ti te motiva, más allá de cualquier información conceptual. Y me he dado cuenta de que esas son cosas que han condicionado mi manera de ver el arte, con los años vas incorporando otras cosas.

-en tus cuadros no hay casi nunca gente, lo humano está dado por la ausencia, como esas huellas con las que se representaba al Buda. Lo humano siempre está en la ausencia, lugares abandonados.

-Chico, a mí me gusta la narrativa en la pintura, pero una figura humana me hace la narrativa demasiado evidente, para mí esos paisajes, esos lugares que están como en ese tránsito de no ser tienen una belleza fascinante. Al mismo tiempo, son lugares donde sientes que puede haber gente, al final, la intensión es la de darle protagonismo al espacio, el espacio como razón de ser, como la única forma del ser, de existencia, yo trato siempre de que lo cuadros tengan independientemente del tema que traten, ya sea un tema político, un tema religioso, o el que sea, trato de que la sensación esa del espacio sea una de las primeras cosas que salten, la idea del espacio – tiempo, me interesa ese ambiente de atemporalidad, esto tiene que ver con la idea del horizonte porque tiene que ver con la idea de la mente construyendo cosas, porque al final te das cuenta de que el horizonte lo construye uno, el horizonte no existe, la vida es espacio, el horizonte no existe, es un límite mental, un límite visual, al final te das cuenta de que eso no existe, tu buscas el horizonte y nunca lo encuentras.

-Cuando llegas al lugar ya lo alejaste de nuevo.

-Claro, entonces es como una proyección de la mente, pero una proyección de la mente muy inspiradora, porque me hace reflexionar en la manera en que se construye la realidad a través de los sentidos en general, una ilusión. Es como un reto que me pongo a veces, porque hay veces que no pongo horizonte en mis cuadros, por eso mismo, por esa misma idea de que el horizonte es una ilusión, algo que no existe, cómo hacer un cuadro donde no pongo horizonte pero a la vez dar esa sensación de espacio?, esa sensación de atemporalidad?. Hay otra cosa que me gusta y que es muy sutil con relación al espacio en mis cuadros, el que tiene un ojo entrenado puede darse cuenta, porque a veces ves algo raro en un cuadro y no puedes darte cuenta de qué es lo que ves, no sabes cómo leerlo y son los ligeros cambios que yo hago en la perspectiva, entiendes? Porque es como para dar la sensación de… mira, por ejemplo, en la perspectiva clásica, la que tu aprendes en la escuela, la del punto de fuga, si tú haces el cuadro así, es como estarlo viendo con un solo ojo, o como estarlo viendo desde una cámara y yo lo que hago es como hacer variaciones. Por ejemplo, un objeto, mira el de este cuadro que tengo aquí. Si te alejas, esta cara de aquí está vista de una manera, pero aquí en esta otra cara la perspectiva fuga de otra manera, el piso fuga diferente, la fuga de las luces es diferente, eso al final te crea una sensación, no sé, de moverte en el espacio, si yo hago eso con un solo punto de fuga, es como estar viendo una foto, es como… tú te mueves y tú ves el ventilador este que está en el estudio desde aquí de una manera y te mueves y lo ves desde allá de otra y es como un recurso ahí que a mí me gusta mucho, esto no es algo que yo haya inventado ni mucho menos, los cubistas lo hacían, ahora mismo David Hockney lo hace, que es para mí uno de los pintores contemporáneos más interesantes. Pero ya te digo, eso es como un elemento más que tú echas en la sazón.

-Yo no recuerdo haber visto un cielo azul en ninguno de tus cuadros, debes de tener alguno, pero ahora mismo no lo recuerdo.

-Yo creo que es por algo que es para mí muy importante y bastante básico, es evitar caer en un lugar común, hacer paisajes ya es caer en un lugar común en la historia del arte, igual que hacer cosas que tengan que ver con la arquitectura, ya pintar es… Pintar es un reto grande. Pero cómo tú lo pintas, ahí es donde está la cosa.

Hablamos de muchas cosas más, de miles de otras cosas, atravesé el pasillo del estudio pasé frente a los cuadros del chinito que pinta losas y de cuyo nombre no puedo acordarme, las losas fugaban en todas direcciones, pasé frente al estudio cerrado de Osvaldito, de los perros que ladraban en el patio y el punto central de mi recuerdo, mi punto de fuga, era ese niño entrando en esa neblina de la infancia, en esa niebla que no puedes tocar, un horizonte, al que no puedes llegar.

 

 

Recientemente inauguró una muestra personal en Galleria Continua, Francia, en la que inserta también este tipo de poética.

Nota del editor

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