El grabado cubano contemporáneo

/ 30 octubre, 2014

Incentivos para próximos encuentros

 

Por varias décadas el grabado cubano ha competido en las artes visuales contemporáneas al mismo nivel del resto de las manifestaciones. La tradición existente en el país, enraizada en la producción litográfica para la industria tabacalera; la existencia de varios talleres de creación; y su inclusión en la enseñanza artística, han favorecido esta circunstancia. Múltiples eventos y exposiciones, también han contribuido a mantener el interés por una expresión artística que constantemente se enfrenta a la disyuntiva de ser menospreciada por la artesanalidad vinculada a su factura, por su condición de original múltiple, por lo difícil de competir en el mercado, pues no siempre es lo suficientemente comprendida, y por su carácter gremial.

Uno de los eventos que desde la década del ochenta ha insistido en volver la mirada hacia la producción gráfica y que ha apostado por premiar la manifestación, es el Encuentro Nacional de Grabado. Irregular en su frecuencia y siempre proyectado de manera diferente, en noviembre de 2013, después de no celebrarse desde el 2007, el Encuentro celebró su octava edición. A casi un año del acontecimiento, el pasado jueves 23 de octubre, en el Taller del Callejón del Chorro, se presentó su catálogo.

La publicación, que estuvo a cargo de Arte Cubano Ediciones, recogió la nómina de cincuenta artistas finalistas expuestos en el Centro de Desarrollo de la Artes Visuales, mantuvo la identidad gráfica de los últimos encuentros e hizo mención a la decena de muestras colaterales del evento. Si bien es una memoria necesaria y bien recibida, sin dudas resultado de la perseverancia de los implicados, el catálogo subraya los principales síntomas que denotó el evento: En primer lugar ratifica la necesidad de mantener el encuentro, porque se quiera o no, hay una arista gremial inherente al grabado, y ese es probablemente el mejor momento para encontrarse en términos de exposición, de competencia, de talleres de aprendizaje y de reflexión; en segundo lugar, que la convocatoria y organización debe hacerse de manera más orgánica y con una visión actual y consciente de lo que se pretende con el evento y de lo que este debe aportar a la manifestación; y en tercero, que el grabado ha perdido notablemente el protagonismo de vanguardia que tuvo en los noventa, que sólo son muy puntuales los creadores con una intención más experimental y que lo que lo que se marca como denominador común es la obsesión de los grabadores por la técnica, y una fuerza figurativa y narrativa que resulta redundante.

Si bien la mayoría de los encuentros para estimular la manifestación como el Premio La Joven Estampa en Casa de las Américas, y las exposiciones La Huella Múltiple por diferentes causas han dejado de hacerse, son numerosos los artistas de la gráfica en Cuba, cada vez son más los talleres de creación que en todo el país abren sus puertas para esta manifestación, hay una notable presencia de grabadores en diferentes muestras personales y colectivas, El Estate Belkis Ayón realiza una interesante labor en la promoción de esta manifestación entre los jóvenes, se mantiene su enseñanza en las academias de arte del país y se es consciente de los retos que para el grabado propone la comercialización. No obstante, si algo precisó con claridad esta última edición de encuentro de Grabado, es la necesidad de una renovación estética, y sobre todo conceptual, tanto en la creación como en los modos de gestión, de esta manifestación en Cuba.

Octavio Irving, grabador, actual Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana (TEGH), Presidente de la Sección de Grabado de la UNEAC, y uno de los principales promotores en la reanudación de estos encuentros, resumió el asunto de la siguiente manera:

Yo creo que la celebración del 8vo Encuentro Nacional de grabado, fue un punto importante para detenernos en ese resultado y tratar de mirar hacia el futuro en un evento mucho más amplio, diverso, un poco más abierto a las dinámicas del arte contemporáneo de manera que nos permita a los artistas que trabajamos a partir de los códigos de la gráfica insertarnos en el panorama del arte contemporáneo. Considero que el grabado, como otras expresiones, como por ejemplo la cerámica, adolece de una práctica en la que se genera una especie de círculo vicioso en la cual los artistas se quedan digamos que a nivel de expresión o manifestación cultural, visual, en el entorno de su propio gremio. Por tanto me parece que ya es hora de que el grabado, y que incluso la mirada hacia él de las instituciones y de los propios artistas, se encamine hacia esa perspectiva en la cual el arte contemporáneo hace uso de muchos elementos y resortes y se desdibujan los términos en los cuales se encierran los géneros. Esto no quiere decir que se pierda la esencia y las tradiciones sino que estos elementos fundamentales y fundacionales de algunas prácticas artísticas, estén en función de lo que el arte demanda hoy en día como fenómeno cultural.

Onedys Calvo

Onedys Calvo

Tiene una Maestría en Historia del Arte. Vive y trabaja en La Habana. Es curadora de la Oficina del Historiador de la Ciudad y es la Directora del Palacio del Segundo Cabo: Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba-Europa. Además, trabaja como periodista en la emisora Habana Radio, y colabora con diversas publicaciones especializadas, tales como Artecubano, Revolución y Cultura y de OPUS Habana.

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