El arte contestatario pronto pasará de moda

/ 24 junio, 2015

Aunque la carrera de Ulises González se ha desarrollado fuera de Cuba, no podemos dejar de incluirlo cuando hablamos de los artistas cubanos. Está más que aprendido que no es un país lo que define un arte y que el arte mismo no tiene una nacionalidad ni necesita una.

González vive en Guadalajara desde 1991 y ha trabajado con las mejores galerías mexicanas: la Alejandro Gallo, la Nina Menocal, la Oscar Román y la de Arte Actual Mexicano. Ha expuesto en más de una galería importante de América y Europa.

Estudió Artes Plásticas en la academia de San Alejandro, sin embargo, Ulises no se considera vinculado a alguna generación o escuela de pintura en particular. “Al menos no conozco a nadie de los que pertenecen a la mía”, nos comenta.

En muchas ocasiones, algunos de los que compran su obra ni siquiera saben que Ulises González es cubano. “El no vivir en Cuba hace más difícil que yo sea parte de ese engrane. La realidad es que estoy muy desvinculado del mundo del arte en Cuba y de sus artistas. Incluso, podría decir que no estoy vinculado con el mundo del arte en general. Desde hace muchos años dejó de importarme lo que se hace o se deja de hacer”.

Ulises está consciente de que el arte cubano ha llamado la atención de coleccionistas, galeristas y curadores, desde hace muchos años. Pero que el momento actual, luego del reestablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, ha puesto más de moda el arte que se hace en la Isla. Con este artista plástico, cuya obra ha sido descrita como “intimista” y de la que los críticos han dicho que muestra la esencia y formación de la escuela cubana, conversa Art OnCuba.

 

Muchos anticipan un boom del arte cubano en el mercado, tras el deshielo en las relaciones con Estados Unidos ¿Cuál piensa que sea el futuro del arte cubano en el mercado, luego de estos acercamientos?

La reanudación de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos desde luego abrirá una puerta al arte cubano. Lo mismo ocurrió cuando la Perestroika en la Unión Soviética: era un tema que estaba de moda.

En el caso de Cuba, es curioso e interesante el morbo que ha producido en la prensa y en la opinión internacional por el aislamiento de tantos años. Esto es algo que lo hace mucho más atractivo, y hay que aprovechar este momento.

No puedo hablar mucho de lo que está ocurriendo allá, pero tengo para mí que algunos de los artistas en la Isla están politizados y hacen un arte contestatario que pronto pasará de moda. Tendrán que enfocarse en otros temas.

Con esta apertura  ellos tendrán la oportunidad de mostrar su obra a un nuevo mercado que visita la Isla, de lo cual me alegro.

Muy pocas galerías en Cuba comercializan la obra de los artistas que exponen en ellas. ¿Cree que esta supuesta estampida de coleccionistas podría beneficiar al arte cubano más underground, a que los artistas en sus talleres negocien más fácilmente con quienes quieran comprarla? ¿Cuál considera que es el papel de la Galería para el artista?

La venta en taller es algo que sucede en el mundo entero. En esta enorme ciudad en la que vivo existen muy pocas galerías de arte, y tengo la impresión de que con el acceso a Internet y las redes sociales  las galerías van a desaparecer, al igual que ha ocurrido con las agencias de viaje. Ya la gente busca directamente en la red lo que le interesa.

En el caso de las galerías me parece que seguirá siendo importante la presencia y asesoría de alguien que tenga conocimiento del mundo del arte, alguien con “buen gusto” para ayudar a los coleccionistas. En Cuba probablemente va a pasar lo que ya sucede en todo el mundo, con la diferencia de que las galerías allá siguen siendo del gobierno, y hay pocas.

Yo soy un romántico, y me encantaría que las galerías existieran siempre, ofrecen un espacio adecuado donde la obra se puede observar. Si como artista eres leal a tu galerista y entonces organizas la exposición a partir del espacio que él te ofrece, y dejas que sólo él realice la venta, al final todo es muy cómodo. En mi opinión, los galeristas deberían ayudar al artista a hacer carrera, y entre ambos debería haber lealtad.

¿Qué vías encuentra un artista plástico para promocionar su obra? ¿Cómo es este proceso, en qué consiste? ¿Cómo ha sido su caso?

Las dificultades para promover la obra son iguales en todas partes. Muchas personas piensan que el vivir fuera de Cuba te hace famoso, sin embargo muchos han logrado posicionarse viviendo allá. Contrastes.

Darte a conocer, en cualquier profesión, es complejo y requiere esfuerzo. México es un semillero de talento. Sin embargo, hay un fenómeno curioso o que al menos a mí me llama mucho la atención: hay artistas cuya obra poca gente llega a comprender, pero que tienen una gran promoción y e incluso éxito.

En la promoción influyen muchas factores, y cuando existe de por medio el factor económico las cosas son más fáciles. En mi caso ha influido la calidad de las galerías que me han representado, que han vendido a coleccionistas de la talla de Egon Von Furstenberg, Claude Bernard o Spencer Trhocmorton. Por otro lado la crítica me ha apoyado, le ha gustado mi obra y  perseverancia.

Salí de Cuba sin dinero. En aquel momento si te encontraban un dólar en los bolsillos terminabas en la cárcel. Vine a México sin el apoyo de ninguna institución, sin amistades y con el único proyecto en el horizonte de participar en una exposición que luego no llegó a concretarse.

Yo mismo me pagué el avión y todos los gastos. Luego tuve el apoyo de algunos conocidos que me dieron hospedaje y comida durante unas semanas. En aquella época  cargaba un rollo de cuadros de mi exposición Paisajes, para exponerlos y  venderlos con la idea de estar dos meses en éste país. Aquellos meses se fueron alargando y hoy ya son 23 años.

No sé de dónde, pero saqué la voluntad para hacerlo. Fue muy difícil. Me promoví solo, tocando puertas y enseñando mi obra, pero convencido de que iba a vivir del arte. Pronto logré mi primera exposición individual en la galería Alejandro Gallo, en 1992, cuando apenas tenía un año en México. Antes, cuando llevaba poco más de un mes, participé en una exposición colectiva con Mata y Tamayo. Una buena experiencia. Y también he tenido mucha suerte Tengo amigos artistas con  extraordinario talento que apenas han logrado que su obra sea conocida.

El hecho de que algunos artistas sean más conocidos que otros, ¿depende solamente de la calidad de la obra? ¿Qué otro elementos pueden estar influyendo? ¿Quién determina la calidad de una obra y su valor?

La calidad de la obra es importante, pero darte a conocer es un misterio. Se trata de estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno, a la hora exacta. Hay muchos factores: las relaciones públicas, los curadores, las galerías, la mercadotecnia, etc.

El arte es un negocio muy lucrativo y hay muchos intereses en juego. Cuando un artista se logra posicionar, se convierte en una mina de oro que hay que cuidar aun cuando su obra no sea necesariamente la mejor. Creo en la perseverancia: uno debe creer en lo que hace, de esa manera la gente también creerá.

La calidad de la obra puede ser discutible, por eso el consejo que yo suelo dar a coleccionistas –o personas que gustan del arte- es que adquieran aquello que les gusta. Al final son ellos quienes lo van a ver todos los días en su casa.

 

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