Diálogos Místicos

/ 26 noviembre, 2016

Constituye un privilegio para el Kendall Art Center (KAC) exponer la obra de José Bedia (La Habana, 1959), prominente artista de la plástica cubana contemporánea del siglo XX y XXI, paradigma de la circulación plural de formas e ideas en el contexto de la plástica y de los intercambios entre movimientos culturales, sin importar la tradición a la que pertenece. Su obra, profundamente comprometida, explora la diversidad de expresiones y se sitúa entre los principales nombres de la vanguardia internacional.

El KAC reconoce su mérito y se vanagloria por la exhibición de un repertorio de este artista monumental, que expresa el espíritu y la belleza del arte desde una amalgama de culturas y saberes de amplio espectro. Esta muestra reafirma las posibilidades del arte para fortalecer la amistad entre José Bedia y Leonardo Rodríguez, un artista y un coleccionista, quienes practicantes de la misma religión, mantienen una relación de interés mutuo para enriquecer su acervo. Este diálogo evidencia el recorrido histórico de la obra del artista y las valoraciones estéticas del coleccionista.

Esta sede, de reciente apertura, ha acogido a otras figuras de la plástica en un proyecto que divulga el trabajo de autores contemporáneos y la promoción de las artes visuales en toda la región de Miami. Ha preparado una ambiciosa agenda de trabajo, cuyo objetivo estriba en mostrar un amplio y diverso espectro sobre el tema cultural. De esa voluntad surgió este encuentro, que deleitará al público asistente.

Diálogos Místicos reitera la resonancia de una trayectoria exhibida en diversos escenarios del mundo. Estas 13 obras, pertenecientes a la amplia colección de Leonardo, permiten examinar la carrera del artista en el arco temporal entre 1984 y 2015, en ocasión de Art Basel en Miami. Constituye un recorrido por varias etapas de su trabajo y nos permite apreciar obras esenciales, en las cuales se enfatiza su relación directa con la religión afrocubana Palo Monte Mayombe, a la cual se inició en Cuba en 1983. La historia y los rituales de la práctica de esta religión provocaron un cambio conceptual en su arte, que adquirió proporciones icónicas en su discurso. Constituye una ventana abierta para reconocer las diversas actitudes que asume el individuo ante el mundo, expresado con un lenguaje simple, en composiciones atractivas, que invitan a reflexionar.

La diversidad y el carácter múltiple de este despliegue expositivo expresan las pulsiones híbridas del tema social, que ha sido determinante para su éxito, en la cual sus preocupaciones formales y conceptuales constituyen referencias autobiográficas y sagradas de su práctica artística. Su arte nos remite a las tradiciones africanas y otras, combinadas de un modo sorprendente y genial, asumidas desde un amplio espectro de referencias vivenciales latentes en su trabajo. Su acervo cultural se nutre de la armonía que circunda al universo, inspiración constante del artista. En su fértil, amplia y diversa producción recrea la naturaleza humana y las actitudes sociales, a la par que traduce sus sentimientos y convicciones en un discurso caracterizado por una iconografía y una estética particular.  La muestra ratifica la riqueza de su imaginario y el amplio espectro de asuntos abordados desde la versatilidad de su imaginario. La originalidad de su discurso se aprecia la ligereza del trazo en el dibujo, el colorido de su paleta y la agudeza de su poética, cuyo proyecto artístico está avalado por una propuesta conceptual asumida desde un acercamiento simbólico, que recrea una obra centrada en la contemporaneidad. Hacedor de un arte distinguido por el mensaje directo, sutil y espontáneo, la pasión y la energía se funden en cada exponente, que sintetiza su inventiva y agudeza creativa.

José Bedia, uno de los pintores más reconocidos de las artes visuales cubanas, es un singular artífice, creador de un amplio y valioso repertorio en diversas manifestaciones y su operatoria lo sitúa como uno de los artistas más sólidos en el panorama artístico. Forma parte de la vanguardia internacional y su producción descansa en una visualidad, cuya maestría delata un universo mágico de amplio espectro, pleno de metáforas, que alude desde las más simples hasta las más complejas situaciones. Proyecta la realidad en la representación de figuras resueltas con un tratamiento marcado por la sencillez de los personajes. Su obra pictórica exhibe excelencia técnica, fantasía visual, agudeza psicológica y coherencia conceptual en el examen y reflexión de sus vivencias.

El compromiso conceptual de sus proposiciones estéticas aprovecha las ventajas que le ofrecen las dinámicas del arte y su legado introduce una nueva estética para darle cabida a ese espacio de reflexión, que anida en la historia universal de las artes visuales, asumidas desde un amplio repertorio, que asume la diversificación de temas mediante estrategias discursivas activas en el terreno estético actual mediante un universo enriquecedor y diverso y desde una operatoria que expresa la hondura de su dimensión filosófica.

El impacto social de su patrimonio artístico lo revela como una de las figuras más consolidadas en el panorama cultural. La plataforma teórica de su poética se basa en el análisis antropológico y social basado en los múltiples viajes realizados, que han determinado la contemporaneidad de su obra. Su recorrido ontológico constituye un referente importante en la confrontación de su arte que no es más que una narración de su periplo por el mundo en busca de compañeros artísticos, que el artista define como la confluencia de diversos mundos espirituales. Su objetivo no se refiere sólo a la identidad y la religión, sino que proyecta la importancia del análisis desde lo social, con referencias autobiográficas, de quien ha conocido muchas culturas, asidas como documento etnográfico. Centra la importancia en lo antropológico, basado en tratar de aprender de la gente que lo nutre y realiza su obra a partir de ese sedimento cultural. Así de sencillo y trascendente es su arte.

Hortensia Montero

Hortensia Montero

(La Habana, 1951) Master en Historia del Arte, Universidad de La Habana. Graduada de la Escuela de Museología, Museo del Louvre; de Museología General Contemporánea, Universidad París I; de Documentación y Archivo, Centro de Documentación de la UNESCO–ICOM, París. Desde 1975 es curadora de Arte Contemporáneo, MNBA. Fue Premio Anual de Investigación Cultural 2001, 2002 y 2003, Centro Juan Marinello y Premio Nacional de Curaduría, 2003 y 2006. Autora del libro Los 70: Puente para las rupturas. Profesora adjunta de la Universidad de La Habana.

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