Detrás del muro

/ 25 mayo, 2015

La fuerte presencia del arte contemporáneo será altamente favorecida por la impronta desplegada en la exposición Detrás del muro, en su 2da. Edición, insertada como muestra colateral dentro de la Duodécima Bienal de La Habana, inaugurada ayer 24 de mayo, a las 6 p.m., en el muro del malecón capitalino.

El conjunto de exponentes, pertenecientes a un colectivo de autores coetáneos, quienes se expresan en términos de intervenciones públicas, con fines de inserción social, le otorga una singular peculiaridad al enigmático título de esta muestra, que establece una acción ambivalente: según la persona mire desde el mar o desde la Isla, y que incluye la presencia no sólo de artistas del patio, sino que se suman tanto personalidades artísticas cubanas que residen en otras latitudes, así como creadores de otras nacionalidades, que se insertan en esta experiencia singular, que crece en esta convocatoria, lo que reviste una especial connotación.

Se han más de cincuenta proyectos, correspondientes a alrededor de sesenta artistas, entre los que se cuentan, los maestros Manuel Mendive y Roberto Fabelo, junto a un nutrido elenco de artistas participantes, que nos permitirá compartir y dialogar con autores venidos de Canarias y Estados Unidos, junto a artistas nacionales, que se dieron cita en este evento, lo que ha permitido conocer nuevas figuras del medio artístico así como meditar acerca de la ampliación de maneras de expresión de las manifestaciones artísticas actuales.

El despliegue tiene su antecedente en la primera edición de Detrás del muro, que fue concebido para ser exhibidodurante la Oncena Bienal de La Habana, realizada en 2012. Su éxito se debió a la calidad de los autores convocados, a la riqueza estética y la originalidad de las obras participantes, así como a lo acertado del emplazamiento de los exponentes, que fueron ubicadas -de manera espectacular- a lo largo del conocido y visitado malecón habanero. Variadas e interesantes propuestas de una reconocida nómina de participantes, se dan cita en esta sugestiva y bien complicada curaduría. En aquella ocasión, además, se ratificó la frecuente presencia del arte cubano allende los mares, de manera que un conjunto de los exponentes tuvo una exhibición posterior en The 8th Floor, en Nueva York, en 2013, que fue resuelta con la adecuación de algunas propuestas a ese espacio exhibitivo, las que consiguieron trasmitir el sentido de unidad y la armonía dentro de un universo variado y peculiar. La inserción en este importante centro cultural habla a favor de la excelencia de las obras y del impacto generado en nuestro contexto, ya que la acogida que tuvo la muestra se debió, en buena parte, ala diversidad del imaginario exhibido, que exigió de los espectadores el abordaje de lecturas de diversos universos simbólicos. Sin embargo, no debe desestimarse la adecuación de las obras a las nuevas condiciones, que fueron contextualizadas en ese espacio, así como la incidencia contextual de las mismas, que demandó una postura crítica del público con respecto a las posibles lecturas de las composiciones.

Basada en una idea original, marcada por la destreza para articular proyectos, la curaduría está respaldada por el talento de Juan Delgado Calzadilla, quien ha mantenido un buen ojo avizor en su larga experiencia en esta especialidad. El criterio museográfico de Elvia Rosa Castro hace gala de su destreza en este campo así como su aguzada asesoría, propia de su naturaleza intrínseca. No menos importante resulta su labor como editora del magnífico catálogo, que por suerte tuvieron la posibilidad de costear gracias a los numerosos patrocinadores de tan loable empeño. Sin lugar a dudas, la cultura cubana está satisfecha de contar con especialistas que logran promocionar el arte cubano, como el que hoy nos ocupa. No menos trascendente resultan los textos, que dan coherencia y sirven de estructura corporal a esta representación simbólica, rica y multifacética, presentado por un inquieto colectivo de artistas. Sin lugar a dudas, el erudito y bien documentado ensayo de arquitecto Mario Coyula, constituye un valioso e ilustrado documento, que aborda el reordenamiento histórico del tema con rigor y elocuencia. El autor hace gala del verbo y del saber que nos tiene acostumbrados. Por otra parte, el acervo de Elvia, su estilo poético y coloquial, se pone de manifiesto en sus características y tajantes aseveraciones. Revela cómo se fueron conformando los contornos de este seductor proyecto, al tiempo que nos permite arribar al conocimiento del asunto a partir de sus experiencias en el mundo del arte. La autora nos convoca a considerar esta propuesta a partir de la estrategia de resignificación y refuncionalización del arte dentro de las nuevas coordenadas socioculturales. Estas pautas nos permiten atisbar perfiles de identidad desde los márgenes.

El corpus teórico de esta publicación, contiene una Introducción a cargo de Juan Delgado, artífice de este magnífico proyecto, que nos comenta cómo esta vivencia está aupado por Yemayá, la seductora reina de las aguas, cuya esencia mitológica y representatividad real y fabulosa, se haya “detrás del muro”.

Entre las propuestas más novedosas, se cuenta la presencia de una venta de flores, auspiciada por Reinier Leiva Novo y muchas sorpresas más, entre las cuales, ocupa una dimensión espectacular la presencia de una pista de patinaje artístico, creada con un material sofisticado, colocada al aire libre, en plena área del malecón habanero, propuesta por un artista irlandés-norteamericano. Entre otras muchas atracciones, previstas para esta zona del malecón, se cuenta con una acción plástica que consiste en la presencia de mil palomas mensajeras, que alzarán su vuelo el día 28, a las 10 de la noche.

El proyecto cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, quien auspicia la Bienal de La Habana junto al Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, institución que históricamente ha asumido la conformación de este evento, que crece cada año. Asimismo adquiere especial connotación las labores de construcción y remozamiento del área y sus edificios aledaños realizado por el Plan Malecón.

Hortensia Montero

Hortensia Montero

(La Habana, 1951) Master en Historia del Arte, Universidad de La Habana. Graduada de la Escuela de Museología, Museo del Louvre; de Museología General Contemporánea, Universidad París I; de Documentación y Archivo, Centro de Documentación de la UNESCO–ICOM, París. Desde 1975 es curadora de Arte Contemporáneo, MNBA. Fue Premio Anual de Investigación Cultural 2001, 2002 y 2003, Centro Juan Marinello y Premio Nacional de Curaduría, 2003 y 2006. Autora del libro Los 70: Puente para las rupturas. Profesora adjunta de la Universidad de La Habana.

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