De los Farber y su amor por el arte cubano

/ 13 octubre, 2014

“No somos curadores del arte, no somos críticos de arte, no somos historiadores del arte, simplemente somos coleccionistas de arte”.

Coleccionar, como acto, es una aventura que obsesiona a sus amantes. El coleccionista se apasiona con su objeto de deseo, lo posee y lo resguarda con sus más intrínsecas fuerzas. Muchas veces ello constituye su vida. Y el arte no escapa a este apetito.

Howard y Patricia Farber son dos ansiosos coleccionistas norteamericanos que profesan su amor por la creación de arte desde hace más de cuarenta años. Y fue en la tarde del pasado jueves que ocuparon la Fototeca de Cuba para regalar al público conocimientos y experiencias profesionales y de vida. Comentaron sus azares, sus golpes de suerte, así como sus desdichas. Compartieron su obsesión. Pero más que todo demostraron su valor humano, su amor por la creación artística y por la cultura cubana.

Para aquellos que, en 1972, fueron introducidos al coleccionismo por el azar, cual si el destino supiese que tenía en ellos a las figuras de dos profetas, el arte cubano contemporáneo ha constituido uno de sus principales intereses. Seducidos por la creación de la Isla, en su visita casual en el año 2001, no han podido dejar de coleccionar sus obras y, en poco más de una década, su colección supera las 200 piezas, entre las cuales se encuentran nombres como Belkis Ayón, Abel Barroso, Tania Bruguera, Los Carpinteros, Sandra Ramos, Duvier del Dago, Carlos Garaicoa, René Peña y Rocío García.

Quisimos buscar los mejores ejemplos de cada obra, de cada artista, tratando de captar el movimiento o la tendencia que estaba surgiendo”- comenta Howard Farber. Es así como pioneros en la apreciación de nuevas poéticas que surgen, se concentraron pues en el arte cubano de los ochenta y los noventa, aunque actualmente les interesan las piezas de los más jóvenes que tienen algo que aportar.

Los Farber, como se les podría llamar, no se consideran curadores, críticos, o historiadores, simplemente coleccionistas. Pero su labor en esta zona va más allá de la mera agrupación de objetos con el fin de custodiarlos hasta el último de sus días. Howard y Patricia Farber crean, a su vez, un nuevo panorama para el arte cubano en un mercado internacional. Son promotores, difusores, y se pudiera decir maestros, pues su “hobby” se enriquece en su afán por demostrar, crear conciencia y reconocer, el valor de la producción artística cubana, dentro y fuera de los márgenes de su territorio.

¿Pudieran en algún momento, como les ocurrió en un pasado con el arte moderno norteamericano y el contemporáneo chino, dejar de coleccionar el arte cubano? No lo creen. En su sabiduría adquirida han llegado a la conclusión de que la producción artística de la Isla es una producción que desafía convenciones y constantemente se renueva, tanto en temas como en discursos, lo cual sucede cuando existe una idea que transmitir y no una persona a quien complacer.

Es la universalidad de este arte la que ha encontrado en los Farber su talón de aquiles. “En un momento determinado descubrimos que nuestro compromiso con el arte y la cultura cubana iba mucho más alla de coleccionar. Queríamos ayudar a difundir la palabra o el conocimiento sobre esta cultura”. Y es que ha nacido en ellos una necesidad por amar la capacidad de nuestros artistas, en cualquier parte del orbe, para abordar cuestiones humanas, sociales, culturales, políticas y artísticas con un mensaje local, así como universal.

De esta manera nació la Fundación Farber, la que hasta el momento ha realizado numerosas iniciativas para facilitar el conocimiento sobre la cultura y el arte cubanos en el resto del mundo. La exposición transitoria Cuba Avant-Garde, la página web Cuban Art News y, su más reciente creación, el Premio de Arte Cubano son ejemplos de su labor profética y su compromiso.

Deseamos contribuir a que el arte cubano contemporaneo continue alcanzando un mayor reconocimiento global y eperamos seguir siendo parte de esto”. Así se despiden Howard y Patricia Farber, coleccionistas suis géneris. No saben como será el futuro, pero confían en uno mejor. Creen en un mercado en el que el “oscurantismo” del arte cubano sea iluminado, así como en la aparición de más obras maestras. Apuestan por los jóvenes, los alientan. Se erigen puente entre Cuba y el mundo por el alza de una cultura que un día los enamoró y ahora forma parte de sus vidas.

Ana Gabriela Ballate Benavides

Ana Gabriela Ballate Benavides

La Habana (1990). Productora y Curadora. Licenciada en Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana en 2013. Textos suyos han sido publicados en Tabloide Noticias de Artecubano, ArtOncuba, Caimán Barbudo, Catálogo de Fotógrafas Cubanas, Cinereverso, entre otros espacios.

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