Cuerpo, deseo, eros

Tríada de una metáfora re-conocida: la mujer

/ 29 junio, 2017

Cuerpo femenino, lugar donde se inscriben tantos designios de género, desigualdades, donde lo personal es político. Carne, espacio de placer erótico y sexual; objeto de violencia, de dominación, de fuerza que roba dignidad; y lugar primigenio de la maternidad. Uno y todos, todos y uno a la vez. Locus que no olvida, porque no puede, lo nacional, lo social y lo económico.

Son tantos y tan variados los conflictos, ideas y experiencias que pesan en un cuerpo de mujer que, extrañamos en la exposición El Peso de su cuerpo del artista Moisés Finalé abierta en el Centro Hispanoamericano de Cultura, la diversidad y por qué no, lo crítico en un acercamiento al cuerpo femenino. En su lugar estaba el deleite, lo erótico, la auto/complacencia, la sensualidad y la sexualidad de modo recurrente. La mujer, objeto de deseo sexual, hetero y homoerótico, se reitera como parte de un discurso masculino sobre lo femenino. Falos, piernas abiertas, glúteos, senos, posiciones y caricias sexuales son signos que ratifican el tratamiento explícito de la sexualidad. Para así volver a constatar, a partir del uso de un dibujo exquisito y de volúmenes y texturas extra pictóricas, la belleza del cuerpo femenino en su plenitud.

Estos recursos expresivos enriquecieron la visualidad de las obras de Moisés Finalé, cuya estructura compositiva re/produce las tradicionales dicotomías que encasillan lo masculino y lo femenino. La parte superior del espacio pictórico es de ellos (Los Reyes), mientras que ellas están ligadas con un cordón umbilical a la naturaleza (Mujeres), a lo privado, a la cama, al sexo. Además, no faltó la alusión a mitos que se ciernen como nubes negras sobre cada mujer como “las mujeres son chismosas,” en Bla bla bla cubano o “las mujeres son diablas,” en Sprits féminins.

Al margen del excelente dominio técnico, de la riqueza en la cosmovisión del artista y de sus particularidades estilísticas, su discurso sobre el peso del cuerpo se aleja del sujeto femenino. Si bien las variantes del cuerpo femenino, sede de placer (Iniciación, Noche para hacer arte, o ángeles para una cama) forman parte de experiencia, satisfacciones e insatisfacciones, el abordaje del peso de su cuerpo como parte del universo (no solo sexual) femenino carece de profundidad. Excelentes obras como Llevando su misterio y Su pasado, dan fe de la superficialidad en el conocimiento de la psicología femenina. Ellas muestran perfiles de mujeres sin cuerpo. La selección de recursos expresivos como la mascarada, en la primera y la clara alusión a la afro descendencia, en la segunda, devienen, tanto símbolo polisémico de la mujer enigma, pero sin cuerpo; como signo de carencia, de conocimiento limitado acerca de su pluralidad y especificad intrínseca.

La obra de Moisés Finalé, discurso personal y poesía sensual de lo femenino, es expresión de cuán arraigados están mitos y visiones de la mujer como sede de placer en Cuba. Es muestra de una necesidad expresiva que, al margen de tantas investigaciones sobre las mujeres que plantean la necesidad de destruir mitos de género para dignificarlas no como cuerpo sino como sujeto, sigue presente en el imaginario y en la subjetividad masculina. Es una necesidad colonizadora del cuerpo femenino que no se ha superado aún. Pero, ¿será superada algún día.

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