Bio-circuito y el arte de los Nuevos Medios en el ISA

/ 1 junio, 2016

“… el cada vez más fructífero encuentro de ciencia y arte favorece el desdibujamiento creciente de la supuesta «fractura epistemológica» que tradicionalmente disociaba la cultura científica de la humanística… en favor de lo que en ocasiones se denomina «tercera cultura»  y, más recientemente, «nuevo humanismo», como continuum que abandera el reconocimiento de una mayor homología de los recursos narrativos y descriptivos (en última instancia condicionados culturalmente) de ciencias experimentales y disciplinas humanísticas…”

                                                                                                                                                                                      José Luis Brea

El estudiante artista Héctor Remedio acaba de exponer en Villa Manuela el pasado 13 de mayo. Bio-circuito es el nombre de la propuesta con que culmina 5 años de estudios en la Facultad de Artes Visuales del ISA, bajo la conducción del artista-profesor Luis Gómez y la complicidad de otros colegas suyos del Laboratorio de Nuevos Medios como Antonio Margolles y Yusnier Mentado.  Siguiendo la senda de la relación Arte-Ciencia-Tecnología (ACT), Remedios incursiona en el Bioart, entendido a partir de la utilización, con fines artísticos, de  fenómenos y procesos generados biológicamente e interactuantes con la tecnología, lo cual constituye toda una novedad en las proposiciones artísticas emanadas de dicho laboratorio.

Sin apelar a transgénicos o conejos verdes, la propuesta de Remedios se compone de una trilogía: La Obra perfecta, acción realizada en el centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, en enero 2014 (versionada para esta muestra en sustitución del tradicional acto de defensa de una tesis); Telepatía, performance realizado en la XII Bienal de la Habana, en mayo- junio, 2015 (presentada aquí desde su documentación)  y Protocolo para un ejercicio intelectivo (work in progress).  En ellas, se aprecia una operatoria similar: la recogida de datos de la actividad biológica del cerebro del artista en tiempo real, -ante el ejercicio de pensar en arte-  ya sea a través de un traje diseñado por él para la ocasión -basado en el principio y funcionamiento de los equipos médicos de EEG- o simplemente, a través de la conexión directa del artista a estos dispositivos electro-médicos en el propio recinto expositivo, -como ocurrió el pasado viernes en Villa Manuela. En todos los casos, el residuo de la actividad cerebral expresado en cifras y gráficos, forma parte del acto[1].

El artista se reconoce en el ámbito del Bioart, en tanto parte de la captación y utilización de la actividad bioeléctrica del cerebro a través de dispositivos tecnológicos, en función de favorecer lo que denomina Proceso de Interacción (Auto) sustentable (PI(A)S). Su gesto cuestiona la supuesta desventaja que subyace en la improductividad tecnológica del arte, -forzado a la reproducción de funciones programadas para otros fines, dentro de un marco cosmovisivo signado por la eficacia económica- y, al mismo tiempo, plantea la posibilidad, de que el artista pueda ser propositivo al incorporar en su obra instancias activas de lo tecnológico, enfocadas hacia el acto de percepción artística.  Dadas las circunstancias del contexto local y regional, responder positivamente a la pregunta sobre la viabilidad tecnológica del arte y apostar por ella, se torna en un guiño provocador, que nos interpela: ¿utopía o cinismo?

Al mismo tiempo, la orquestación científico tecnológica de la obra, es utilizada aquí de forma expresa como metáfora que pone en sorna al propio circuito artístico – visto como espacio disociador, “vedettizado”, de concertación colectiva –, en tanto, se autoproduce a sí mismo desde el fluido conceptual que genera. Es este fluido el que garantiza el consenso de artisticidad y reconocimiento institucional necesario, que, al decir del artista, alimenta al arte mismo.

[1] En el caso de Telepatía,  mientras el artista  realizaba un recorrido por los eventos de arte que sesionaban en la XII Bienal de la Habana, los datos de su actividad cerebral  se trasmitieron vía SMS a  los críticos y curadores más importantes del país.

Mayra Sánchez Medina

(La Habana, 1959) Doctora en Ciencias Filosóficas, especialista en Estética. Profesora Titular de Estética en la Universidad de las Artes (ISA) e Investigadora Titular del Instituto de Filosofía. Jefe del proyecto de estudios Estético Filosóficos de dicha institución.

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