Altavoz contra la pared

Esterio Segura en el MNBA

/ 25 septiembre, 2015

Invitado a mostrar una selección resumida de su obra, en ocasión del 7mo. Festival de Música de Cámara Leo Brouwer, Esterio Segura da continuidad al vínculo de comunicación establecido entre ESTERIOSESTUDIOS y la Oficina Leo Brouwer desde eventos anteriores. Para llevar a cabo esta colaboración, el Museo Nacional de Bellas Artes acogerá a partir de hoy en el edificio Arte Cubano un conjunto de proyectos desarrollados por el artista, desde los años noventa del pasado siglo hasta la actualidad, que podrá ser visitada hasta el 16 de noviembre de 2015.

Nacido en la ciudad de Santiago de Cuba en 1970 y graduado del Instituto Superior de Arte en 1984 -luego de cursar las escuelas Elemental y Profesional de Arte, en Camagüey-, Esterio Segura Mora acumula una extensa producción abarcadora de técnicas como el dibujo, la pintura, el retablo, la escultura, la cerámica y la instalación de diversos formatos; así como la experimentación, la fotografía y el grabado.

Su obra resulta un compendio de un dedicado esfuerzo físico para el regodeo en la dimensión conceptual. Convencido de que el sonido, la sonoridad y la musicalidad constituyen expresiones inherentes a la vida cotidiana del cubano, que conforman valores atesorados en las diversas manifestaciones artísticas, aún cuando sea compleja su traducción o materialización en el amplio campo de las artes visuales, en su labor utiliza dispositivos acústicos, así como símbolos y temáticas relacionadas con el sonido y la voz.

Entre los exponentes se cuenta la pieza Altavoz contra la pared, 1999, en la cual aparece la figura volumétrica de un hombre a tamaño natural, de pie, de cuya boca brotan tensos alambres, simulando, en su conjunto, la forma de una enorme bocina. Su incidencia se proyecta como un mensaje plástico y conceptual de rica carga existencial sobre la ineludible necesidad para los hombres de la comunicación entre sí, más allá de avances tecnológicos y diferencias culturales o de otra índole.

Esterio nos habla de la comunicación de valores, angustias, vivencias y esperanzas del género humano, y de cada individuo en particular, como ser único y singular. Esta instalación versa sobre el sueño y el deseo de la comunicación con otros; así como de la ausencia de ella, de la no-comunicación. “Desde antes de Platón hasta nuestros días, el hombre se ha preguntado qué somos, por qué estamos, hacia donde vamos, y para respondernos esas preguntas resulta imprescindible la comunicación entre los hombres. Es el único modo de poder hallar las verdaderas respuestas.”, nos comenta el autor.

La relación entre los seres humanos ha sido elemento clave a lo largo de toda la creación de este artista, quien en su proceso de maduración ha ido proyectándose, cada vez menos autorreferencialmente, para ir dando mayor espacio en su obra a las preocupaciones y expectativas del contexto universal con respecto a las diversas problemática del individuo.

Su estética pone en tensión las posibilidades que le brinda la comunicación entre las personas mediante ideas filosóficas con los modos más sofisticados del mundo de la tecnología de nuestros tiempos. “El tema de la comunicación es parte importante de mi obra y de mí mismo. La necesidad de la comunicación con los demás está hasta en la obra de los abstractos. Es una premisa que se plantea cada artista. No precisamente la comunicación contemporánea, sino el entendimiento entre los hombres.”

Como creador, Esterio se autodefine como ecléctico; pues su obra lo es en el sentido de sus postulados conceptuales, elección temática, elaboración técnica y soportes expresivos. Quizá las instalaciones de gran formato sean actualmente para el público de diversas latitudes su característica más elocuente, aunque Esterio confiesa sentir el mismo placer al armar una gran instalación, que realizando una tinta-acuarela sobre papel o dando forma a una cerámica de pequeñas dimensiones.

Su estilo de trabajo no acude a la repetición frecuente de determinados símbolos o imágenes con el afán de que identifique su poética, pues considera que tal mecanismo podría tender a encasillarle. El proceso creativo le lleva a cada proyecto como resultado de un conjunto de experiencias, que le crean expectativas expresivas, las cuales son canalizadas de modos diversos en temas y medios.

Sus obras de gran formato son conceptualmente más densas, certeras en el planteamiento del mensaje, aún a pesar de los toques irónicos colocados dentro de ellas, participantes también de su capacidad de inducción a la autorreflexión.

La cerámica, de formatos más reducidos, resulta seriamente humorística, más jocosa y hasta burlesca. Las piezas concebidas en esta técnica son como destellos de relajación, reflejos de esa especie de desenfado vivencial en que se desenvuelve el cubano en su medio cotidiano. Desenfado que emerge en planos tan diversos como el religioso, el político, el habitacional o el concerniente a las modas y los gustos estéticos, elementos estos donde, con frecuencia, muestra imaginarios demostrativos de la vertiente ecléctica de su desempeño artístico.

En la estética de Esterio está presente también, en cierto sentido, el género de tradición totémica y caudillista en nuestra cultura, dado en la tendencia al culto a la imaginería política y religiosa, como reflejo de paradigmas históricos y deidades ancestrales; así como en la existencia de múltiples centros de poder, expresados lo mismo en la figura del babalao, que pone en los caracoles la lectura del porvenir de quien le consulta, así como en otras disímiles dimensiones del concepto.

Este peculiar enlace de eclecticismo y desenfado está singularmente expresado en una serie de dibujos – entre ellos, Submarino amarillo 2, cuyas dimensiones son 4 x 2 metros presente en este conjunto. En La materia no se destruye, sólo se transforma, de 2010, escultura realizada en metal y fibra de vidrio cromado, se advierte cómo para Esterio, el eclecticismo está en la actitud del ser humano al enfrentar la ejecución de un exponente y de las reflexiones que de ella emergen, así como en el proceder, tanto física como conceptualmente, de su propia concepción estética.

Hortensia Montero

Hortensia Montero

(La Habana, 1951) Master en Historia del Arte, Universidad de La Habana. Graduada de la Escuela de Museología, Museo del Louvre; de Museología General Contemporánea, Universidad París I; de Documentación y Archivo, Centro de Documentación de la UNESCO–ICOM, París. Desde 1975 es curadora de Arte Contemporáneo, MNBA. Fue Premio Anual de Investigación Cultural 2001, 2002 y 2003, Centro Juan Marinello y Premio Nacional de Curaduría, 2003 y 2006. Autora del libro Los 70: Puente para las rupturas. Profesora adjunta de la Universidad de La Habana.

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