SHAFTS

/ 8 marzo, 2014

La historiografía, la crítica y la teorización sobre el arte cubano contemporáneo han estado mayormente inmersas en un conflicto de sincronización de sus herramientas. Gozan de un poder analítico gracias a determinadas voces. Pero carecen de un discurso efectivamente valorativo, enjuiciador, sobre un arte que es resultado de experimentos simbólicos, lingüísticos y morfológicos no exentos de conflictos, tensiones, negociaciones, dicotomías y reacomodos de sus estrategias; tanto para el inside de una sociedad particular como para las corrientes del arte en el plano internacional. En última instancia, mucha crítica sobre arte cubano contemporáneo más bien ha sido traductora, narradora o legitimadora del hecho artístico; con pocos ejemplos de una crítica axiológica. Esto ha provocado la jerarquización de unas producciones, la proscripción de otras y el desconocimiento de varias. Este punto, delicado e incluso discutido en espacios críticos y entre artistas, origina otra miopía en relación con giros sucedidos desde el cierre del siglo xx hasta el presente. Sin pretender concentrarme en todos, quiero resaltar varios:

-La recuperación de una sensibilidad con creadores que vuelven su intelecto y pasión a la vocación sociológica, antropológica y crítica de buena parte del arte cubano de los ochenta. (…)

-La movilidad de varios artistas dentro de diversos medios. (…) Esto genera una mayor diversidad que comprende el environment, el arte de acción, interventivo y procesual, el video y los Medios Emergentes (…).

-Un proceso de minimalización desde la segunda mitad de los noventa, que funciona como respuesta crítica y expresiva a parte de nuestras bases culturales; al ser lo inverso al barroquismo ecléctico social, a la desmesura visual de nuestra naturaleza ontológica. A la vez, es consecuencia de asimilaciones internacionales.

-Un desplazamiento del sustrato teleológico inherente al arte visual. Esto está relacionado con el estertor de un modelo real e identitario, y a su vez con procesos de igual índole en los planos conductuales, éticos, sociales, económicos, de la práctica ideológica y vital de la sociedad nutriente. (…) La práctica visual más notable se ha enfocado en una disensión de “lo cubano” a favor de lo universal (…).

(…) El creador visual contemporáneo engulle mucho. Esa necesidad la empasta con sus problemáticas individuales, para desde ellas reproducir, como ser sensible, otros niveles que trascienden el “relato” personal y trasuntarse en diversas líneas de interés social, político, etnológico, metafórico, lingüístico, estético, entre otros. Le es medular el mundo simbólico, y más que reproducirlo lo crea de modo diferente. Estas nuevas zonas que se exploran en el presente, dentro de los Medios Emergentes, se hacen herederas de lo que se entiende extensa e inclusivamente como arte contemporáneo: una simbiosis entre conceptualismo, minimalismo, arte de proceso y acción, con la extensión, experimentación e inclusión de técnicas y procedimientos de procedencias diversas, donde se incluyen las nuevas tecnologías.

Related Post

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

  • Executive Director

  • Executive Managing Editor

  • Art Director

  • Editorial Director / Editor

  • Design & Layout

  • Translation and English copyediting

  • Spanish copyediting

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

  • Web Editor

Publicidad

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio