Los falsos apócrifos de José Manuel Mesías

/ 1 junio, 2016

(…) Hay muchas cosas que me gustaría decir sobre la actividad investigativa y artística de José Manuel Mesías, pero trataré de evitar definiciones y explicaciones sobre su complejo sistema creativo, el cual, para que ofrezca mayor provecho intelectual, espiritual, estético, debe permanecer más o menos oscuro, velado, clandestino. Es lo mismo que hacemos dentro de algunas prácticas religiosas al guardar silencio o decir lo contrario sobre aspectos secretos, esotéricos. De manera que, con letra pequeña, minúscula, anotaré algunas ideas que debieran leerse de manera rápida y superficial con el fin de olvidarlas.

1.Mesías utiliza hechos y personajes históricos en sus últimas obras, pero su interés no es propiamente “lo histórico” que es siempre una narración objetiva y de carácter genérico, panorámico, donde los sucesos son vistos a distancia, como a vuelo de pájaro. Por el contrario, su obra se interesa por detalles anecdóticos, por datos curiosos, enigmáticos, por los rumores y leyendas que rodean a esos acontecimientos y personajes históricos. A veces acerca tanto la lupa a esas realidades que las imágenes pueden parecer atroces, chocantes, o deformadas. Aunque probablemente es nuestra visión, nuestra mentalidad, la que está deformada.

2. Mesías representa a oficiales y soldados del ejército mambí, pero no en los momentos de su actividad guerrera ni en actitudes victoriosas sino solo en el momento de su muerte, o donde están presentes sus heridas. Podría decirse que no son representados como héroes sino como mártires, o incluso como víctimas. (…) La muerte, las heridas, el martirio parecen ser temas más evidentes que lo histórico o lo patriótico.

3.Su obra no solo se interesa por los personajes ilustres de la guerra (Céspedes, Agramonte, Maceo, Calixto García, etc.) sino por personajes negativos, por bandoleros (como el caso de Matagás y su pandilla), por las escenas ilegales, inmorales, que no debieron suceder entre las tropas independentistas. Se sale de la narración histórica de carácter noble, honorable, ética, para señalar también los vicios y lacras que estaban presentes. (…)

4.Sus fuentes documentales no son principalmente los textos canónicos de historiadores renombrados (aunque los consulta) sino los textos marginales, secundarios, en especial los “diarios de campaña”, o los testimonios producidos posteriormente por participantes directos en la contienda independentista (como el libro de memorias de José Isabel Herrera, “Mangoché”). En ese tipo de documentos hay más posibilidades de que aparezcan reflejadas esas situaciones anómalas, fuera de la norma, aunque totalmente habituales en cualquier guerra.

5.Es curioso que Mesías se interese por las guerras de independencia del siglo xix. A pesar del entusiasmo patriótico, nacionalista, anticolonialista, que pudiera deducirse de esta opción temática (o pseudo-temática), su obra refleja un distanciamiento o un desinterés por la historia cubana más reciente.

6.Si Mesías intenta demostrar con su obra que el arte es capaz de convencernos mediante el empleo de simulacros, mediante “verdades” ficticias, mediante apócrifos que resultan sin embargo creíbles, entonces, en sentido inverso, la Historia como narración (con sus censuras, omisiones, idealismos, etc.) puede ser vista con sospecha, como una gigantesca invención, como una serie de ficciones. Esto me parece un gesto no solo provocativo, sino absolutamente subversivo. (…)

7.Es ridículo que consideremos solamente a la disciplina histórica (la historiografía) como la fuente primordial o incluso única para analizar y comprender la Historia (los hechos históricos, los personajes históricos), y no incluyamos al arte y la literatura como una de esas fuentes, de esas herramientas. El arte de Mesías ofrece visiones nuevas, problemáticas, no solo sobre la historia de Cuba, sino sobre el papel de la historiografía.

8.En el arte cubano contemporáneo solo puedo comparar la obra de José Manuel Mesías (su etapa actual, e indiscutiblemente ya madura) con la obra inicial de José Bedia. Mesías utiliza objetos creados por él mismo como si se tratara de evidencias históricas reales, y las presenta mediante el uso de medios museográficos (vitrinas, textos explicativos). Como José Bedia, él también es capaz de disertar con erudición sobre los objetos de estudio que emplea para hacer su obra, en este caso sobre el ejército mambí y las guerras de independencia.

9.En una ocasión Mesías compró un CD con grabaciones de cantos de pájaros tomeguines, judíos, totíes, sinsontes, bijiritas. Se dedicó a escucharlos y a estudiarlos para poder reconocerlos. Sin otro objetivo que ése. Años después, una de sus pinturas sobre la muerte de Antonio Maceo (…) presentaba una especie de torbellino de diferentes pájaros. Quizás no era necesario aquel conocimiento musical para hacer el cuadro. Pero lo que el artista sabe se refleja inevitablemente en lo que hace. Uno siente que su obra tiene muchas cosas adentro, y es por esa razón que lo que expresa adquiere peso, profundidad, densidad, importancia. Uno mira ahora esa pintura y puede escuchar, uno por uno, el canto de todos esos pájaros.

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