Las múltiples construcciones de lo (im)posible

/ 23 julio, 2019

La Bienal de La Habana continúa construyéndose en circunstancias difíciles. Su historia ha sido una lucha interminable contra adversidades materiales de todo tipo, especialmente financieras, incomprensiones dentro y fuera de nuestro contexto, tensiones ideológicas de variadas intensidades, a lo que se suma desde hace algunos años el acecho de coleccionistas, directores de ferias y museos, dealers, marchands, y galeristas en busca de jugosas ganancias y talentos. La hemos ideado y construido con más pasión que orgullo para inaugurar cada edición como ese espacio de relevancia significativa en lo cultural, moral y espiritual, ese otro espacio para el intercambio de saberes y conocimientos, conscientes de la confianza que depositan en nosotros artistas y públicos diversos.

La evidente dilatación de su periodicidad, en esta ocasión a cuatro años de la anterior, nos ha conminado a dislocar las ideas iniciales de esta edición 13 en cuanto a su concepción y estructura sometiéndonos a reformulaciones constantes.

Pero más allá de toda clase de argumentos, lo cierto es que la Bienal sobrevive y sobrevivirá gracias, entre otras razones, a la conciencia que poseemos sobre su importancia y prestigio en el panorama nacional e internacional (…).

Bienal de apariencia imposible es esta que hemos diseñado y construido desde que nos enfrentamos, por vez primera, a un proyecto de tal envergadura (sin experiencia previa alguna) en 1984. Desde entonces soñamos a más no poder y gran parte lo hemos realizado casi sin darnos cuenta, de puro entusiasmo, orgullosos de la misión que asumíamos. (…)

Ferias, bienales, festivales, residencias, talleres, becas, entretejen una poderosa madeja en el universo visual hoy. La jungla que surge de estas acciones institucionales o individuales crea densas nubes, a veces tormentosas y huracanadas, en el cielo de la curaduría y la crítica. ¿Qué mostrar, entonces, en un evento de esta naturaleza? (…)

De ahí el trazado de diversos ejes conceptuales, curatoriales, que resalten tales complejidades y conduzcan al espectador por caminos complejos e inéditos de belleza y goce, nada complacientes. Decididos a continuar potenciando la trascendencia que la arquitectura y el diseño adquieren hoy en las estructuras de comportamiento social, valoramos ambas disciplinas como protagonistas activos en la humanización de nuestro hábitat y entorno cultural. La importancia dada a la ciudad en tanto escenario clave del arte, inclinó la balanza de la Bienal hacia proyectos multidisciplinarios localizados en dos de sus conocidas arterias de La Habana: la avenida del malecón, colindante con el mar, en los bordes del Centro Histórico, y la calle Línea enclavada en la zona moderna de El Vedado, a lo largo de sus 3 kilómetros de longitud.

En el malecón, con obras emplazadas en ese coherente tejido urbano, cultural y social (…) se materializará por tercera vez el proyecto Detrás del Muro con el fin de revitalizar áreas que extraviaron su sentido y significación a raíz del deterioro físico que ha sufrido esa parte de la ciudad en los últimos 50 años (y que, no obstante, se dispone con recio orgullo histórico a celebrar el aniversario 500 de su fundación este 2019).

En la calle Línea podrá apreciarse un conjunto de ideas, esenciales hoy en arquitectura y diseño a nivel mundial, dominadas por un equipo de especialistas empeñado en hacer de esa zona de La Habana un espacio nuevo para el intercambio cultural y afectivo. Con el título Corredor Cultural, en tanto recorrido peatonal en ese entorno edilicio de los años 50 del pasado siglo, se prevé la articulación de variadas expresiones de diseño, arte, áreas verdes, iluminación y mobiliario urbano (…).

La red de instituciones culturales en La Habana Vieja, Centro Habana, El Vedado y Playa, continuará acogiendo obras e intervenciones de artistas invitados dentro y fuera de sus espacios como ha sido habitual desde las primeras ediciones de la Bienal, con la particularidad de incorporar proyectos concebidos no solo por el equipo de curadores de la Bienal. En cuanto a los artistas el énfasis, como es conocido, se hace en creadores de Centroamérica y El Caribe, América del Sur, África, Asia y Medio Oriente, más la inclusión de un grupo de Europa y Norteamérica.

Pero algo realmente sobresaliente en esta edición 13 es el hecho de exponer proyectos artísticos surgidos en otras ciudades del país que permitirán un contacto directo con nuevos sectores de público tomando en cuenta el desarrollo cultural de esas específicas ciudades y las reales posibilidades materiales de insertarlas por primera vez en nuestro evento.

(…) Sin tener que recurrir a lo prístino de nuestros conceptos y ejes curatoriales, forjadores de esa suerte de “mística” que propició una saludable evolución de este tipo de eventos en casi todo el planeta (subrayo que la segunda Bienal de La Habana, 1986, fue la primera bienal global del mundo al integrar por primera vez en la historia a artistas y expertos de África, Asia, América del Sur, Centroamérica y El Caribe y del Medio Oriente, reconocida así en encuentros internacionales de expertos, aunque ha sido más destacada la tercera edición de 1989 por su impacto mediático ese año relevante en muchos sentidos), debemos reconsiderar algunos de nuestros presupuestos de investigación y desarrollo pues el mundo es otro. Sería ingenuo aferrarnos a ideas de cierta trascendencia que hoy sufren transformaciones y procesos de cambio a partir de nuevas realidades y complejos escenarios sociales y políticos en nuestras culturas y países, bien visibles, por cierto, en nuestro contexto regional.

De ahí lo difícil que resulta aclarar, y aclararnos nosotros mismos, la diversidad y pluralidad reinante en la actualidad y, sobre todo, expresarla en obras y proyectos. Pedimos lo imposible, parafraseando aquel grafiti del mayo francés. Pero también pedimos que se entienda lo que creemos posible en esta pequeña isla del Caribe.

Sometida a múltiples y adversas circunstancias sostenemos y sostendremos la Bienal de La Habana contra vientos y mareas, vengan de donde vengan. No hay de otra. La próxima, señoras y señores, la pensaremos mañana, como dijo Scarlet O’Hara en la escena final de Lo que el viento se llevó.

Nelson Herrera Ysla

Nelson Herrera Ysla

Crítico de arte, curador, poeta. Co-fundador del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y de la Bienal de La Habana, evento que dirigió de 1999 a 2001, y donde se desempeña actualmente como curador. Ha ofrecido conferencias en numerosos países y publicado numerosos textos críticos en publicaciones especializadas de Cuba y el extranjero. Curador General de la XVI Bienal Paiz de Guatemala, 2008. Jurado de Ensayo del Premio Casa de las Américas, 2005, y de eventos internacionales de arte en América Latina. Premio Nacional de Crítica de Artes Guy Pérez Cisneros, 2007, y del Premio Nacional de Curaduría 2013, ambos en Cuba.

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