Santa gana

¿Alguien necesita unas bolas chinas?

/ 20 Marzo, 2017

El núbil proyecto de arte contemporáneo Estudio Seis Seis ha abierto sus puertas a Santa gana, muestra personal de Katiuska Saavedra Leyva, joven creadora cubana que actualmente vive y trabaja en México D. F. y La Habana.

Precedida por un amplio número de exposiciones a nivel internacional, Katiuska es reconocida fundamentalmente por su trabajo como fotógrafa y performer. No obstante, este pequeño ejercicio curatorial da muestra del trabajo como escultora e instalacionista que ella ha venido desarrollando desde hace algunos años.

Santa gana está articulada a partir de lo táctil y lo auditivo como sentidos o herramientas idóneas para producir objetos-arte o articular experiencias estético-sensoriales donde la participación de los espectadores desempeña un papel decisivo. Entre las obras tridimensionales encontramos un sugerente conjunto de artículos cotidianos (celular, monedero, un frasco de perfume…) construidos mediante la técnica del cristal soplado, así como unas bolas chinas o de geisha ensambladas con prendas íntimas usadas por la creadora. Lo erótico femenino constituye un motivo recurrente en la obra de Katiuska, y estas dos piezas, que hábilmente retoman los fundamentos del objet trouvé y una antiquísima técnica asociada a lo artesanal, discursan sobre el derecho al placer que muchas veces la cultura occidental niega a las mujeres, o sobre la fugacidad de la existencia, del placer y de la belleza, por cuanto la fragilidad y la transparencia constituyen estados o ideas inherentes a estos artefactos de cristal dispuestos para su observación como si estuviesen en un discreto bourdoir.

Por su parte, la serie de dibujos 50 movimientos y ninguno repetido, ejecutados por la artista con diferentes partes del cuerpo, remiten directamente a lo performático, arrastrando consigo un inconfundible aroma a las célebres antropometrías ejecutadas por Yves Klein en la década del sesenta, o a los dibujos danzarios que la estadounidense Trisha Brown, quien suele colocar pigmentos en los pies de los bailarines para obtener una suerte de mapa coreográfico que no se percibe durante el instante escénico y, por consiguiente, es más efímero que la danza misma.

Asimismo, lo corporal y sonoro asociado a la injerencia del espectador como ejecutante o participe del fenómeno artístico está presente en Frottage, cuyo título y concepto remite al conocido procedimiento empleado por los surrealistas para desencadenar procesos asociativos libres en el acto pictórico, al acto sexual no penetrativo que consiste en palpar y frotar los genitales del amado, y a la parafilia denominada frotismo, basada en la obtención de placer sexual mediante el roce del cuerpo de otra persona sin su consentimiento y de forma aparentemente casual.

Frottage es una pieza significativa tanto por su resolución visual (que la convierte en un agradable ejercicio de diseño), los materiales empleados (papel de lija de diferentes granos dispuestos sobre una caja de resonancia) y su destino final, por cuanto está hecha para que el espectador la acaricie y produzca sonidos que son grabados y posteriormente utilizados en el propio trabajo de Katiuska. Así, lo bello, lo táctil, lo erótico, lo sonoro y la búsqueda de materiales artísticos no tradicionales quedan condensados en esta obra que presupone un dar para recibir, que remite al intercambio epitelial del acto amatorio, y a la posibilidad de que el espectador se convierta en ejecutor y en parte matérica de la obra. A esto le sumamos que la idea del movimiento y su estimulación también está presente en el concepto de las bolas chinas, y que el acto de dibujar con glúteos, brazos y dedos presupone añadir al grafito y dejar sobre el soporte las capas más superficiales de la epidermis; detalles que redundan en el sentido táctil de la muestra.

No obstante, la pieza más significativa de la muestra es A las 12 el Diablo está suelto, un performance en el cual los senos de la artista son estimulados mediante palabras o sonidos producidos por los espectadores. Algo de Un minuto de silencio, de la creadora serbia Marina Abramović, hay en esta propuesta. Con ella, Kastiuska explaya su interés por defender el derecho al placer del cuerpo femenino. Al mismo tiempo, medita sobre las diversas formas de violencia tanto física como simbólica, que el orden patriarcal ejerce sobre las mujeres, por cuanto los sonidos y las palabras, en este caso, pueden dañar el cuerpo de la creadora. A fin de cuentas, la diferencia física entre una caricia y una agresión es solo cuestión de intensidad, y ambos fenómenos se perciben con la misma herramienta.

En este performance, la artista deviene una membrana sobre la cual resuena el devenir ajeno. Es cuerpo que goza o sufre a discreción y voluntad de los espectadores, siendo tocado sin dedos ni manos de por medio. De forma consciente y sugerente, Katiuska expone a la manipulación pública las áreas más sensibles de su cuerpo, lo cual puede despertar disimiles sentimientos o reacciones imprevistas en las personas encargadas de producir los sonidos. Paradójicamente, el silencio equivale a la quietud, al no-placer, de forma tal que esta dicotomía entre el sonido y su ausencia convierte a la artista en un cuerpo expectante que, para estimularse necesita del accionar ajeno, o que agradece la indiferencia capaz de mantener lejos al dolor.

Para Katiuska Saavedra, la superficie anatómica, en tanto ejecutante, soporte, instrumento y materia prima de objetos o procesos artísticos, conforma un terreno de múltiples posibilidades expresivas. Fuertemente influenciada por figuras cimeras en la historia del arte occidental, pero, a la vez, gestora de un lenguaje personal, femenino, polisémico, íntimo y público, esta sugerente creadora hoy nos convida con Santa gana a revisitar el cuerpo como objeto y estado mental, propenso a miles de estímulos que procuramos o que pueden embestirnos en cualquier momento.

Maikel José Rodríguez Calviño

Maikel José Rodríguez Calviño

Narrador, crítico de arte y periodista. Ha dado a conocer un amplio número de reseñas, entrevistas y artículos sobre artes visuales, literatura y teatro en Noticias de Artecubano, Escambray, las revistas Artecubano, Palabra Nueva y Tablas y las revistas digitales La Jiribilla y Art OnCuba, etc. Tiene publicados varios libros de narrativa para niños y jóvenes. Actualmente se desempeña como editor del periódico Noticias de Artecubano.

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