La capacidad de sorprender

/ 13 noviembre, 2017

Una cubana recién se alza con el Gran Premio Lorenzo el Magnífico en la XI Edición de la Bienal de Arte de Florencia, Italia. Una artista visual que por primera ocasión coloca el nombre de la isla en la cartografía de este evento. Simbolismo y carácter dotaron la experiencia. Capacidad y destreza atildaron el resultado. Muy próxima a los treinta años de trabajo y creación, Lissette Solórzano se asevera como una de las más acreditadas firmas del arte cubano contemporáneo. En franco diálogo con la artista compartimos la noticia y sus apreciaciones sobre el dinámico escenario fotográfico de hoy.

Fuiste la única representación de Cuba en esta Bienal y alcanzaste el Primer Premio de Fotografía entre más de 400 participantes, ¿qué ha significado para ti?

Así es, fui la única representación cubana en la XI edición de la Bienal de Florencia. Participaron 472 artistas de 70 países, con un total de 1300 obras. Para mí fue un reto y un compromiso. A medida que se divulgaba entre los artistas participantes que era una artista cubana, la solidaridad y el intercambio se hacía cada vez más rico y espontáneo.

Mi obra gustaba mucho, pero eso no era razón para pensar en un premio. Cuando el día de la premiación mencionaron Cuba y luego mi nombre, simplemente la emoción fue tanta que ni lo podía creer. Una oleada de exclamaciones  me despertó el impulso a llegar al estrado, buscar el Premio y saludar al jurado. Primera vez en la Bienal de Florencia una cubana y me llevaba el Gran Premio Lorenzo el Magnífico en la categoría de Fotografía.

¿Cómo aprecias la recepción de las artes visuales cubanas, en específico la creación fotográfica, en este tipo de circuito europeo? ¿Sientes que hay mayor demanda?

El arte cubano es de alto nivel y es muy preciado por coleccionistas y galeristas del mundo. En mi caso, he tenido el privilegio de recibir invitaciones de galeristas y coleccionistas a participar en proyectos y exposiciones dentro del circuito europeo.

Aunque no puedo generalizar, esta aproximación a mi contexto y obra puede darte una idea y contestar tu pregunta.

Cuéntame cómo llegas tú a esos circuitos.

Llego a esta Bienal invitada por el comité de selección internacional que creó la propia Bienal de Florencia con consultores de varios países: México, Argentina, Brasil, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Polonia, Japón, China y Estados Unidos. Al ser aceptada automáticamente mi trabajo comienza a ser visto con mucho más interés por galeristas y curadores del circuito europeo.

Aunque en un inicio es a través del artista José Ney por quien conozco del evento. Es él quien me lo presenta, le agradezco.

Eres una artista posicionada y de obra muy solicitada, es incuestionable. Pero, ¿qué sientes que sucede con la creación fotográfica cubana en general? Europa mira y consume fotografía, sin exclusión de temas y regiones. Por mencionar algunos de los eventos más relevantes con varias ediciones de experiencia, están ahora mismo MIA Photo Fair en Milán, Photo London, Paris Photo, la feria de Zürich… ¿Por qué la fotografía cubana de tan larga trayectoria y grandes nombres, no concurre más? ¿A qué crees que se deba la ausencia, si existen las plataformas tanto institucionales, privadas o exclusivas, para la inserción y promoción del arte y la fotografía cubana?

La fotografía ha demostrado su gran valor y alto nivel de realización, tanto es así que es muy apreciada y consumida por galeristas y coleccionista del mundo. Es cierto que Europa realiza eventos y bienales muy importantes. Creo que uno de los principales problemas por lo que no vemos más fotografía cubana en estos importantes eventos es, primero, la lejanía que hace muchas veces que los costos de transportación sean extremadamente elevados y el otro punto es que los espacios de participación son costosos.

En la serie premiada abordas uno de los temas más recurrentes en el arte cubano: el malecón habanero. Objetivo fotográfico que ha paseado generosamente por la historia de nuestra iconografía visual, desde el siglo XIX hasta imágenes clásicas de la contemporaneidad, como la serie Aguas baldías de Manuel Piña. Háblame de tu relación con este motivo y el lugar destinado en tu obra. 

Me puedes relatar además cómo lograste la imagen del joven en pleno vuelo hacia el mar (El pájaro, de la serie El malecón).  

Esa imagen del joven en pleno vuelo al mar es una de esas fotografías que la puedes atrapar por estar en el momento casual y donde todo el escenario se presenta disponible. Pasaba por el malecón en un carro con la cámara y la capté en un solo disparo. Contando la historia de esta manera todo parece muy sencillo, pero aquí estamos hablando del reto con el tiempo, de la sensibilidad y el entrenamiento que te permite responder a todo un flujo de información valorada en un instante decisivo, que no se repetirá. Es la capacidad de sorprender ese momento irrecuperable.

El otro reto era llegar a entender y recrear en un instante de dónde provenía toda esa amalgama de información que te atrapa y terminas proponiéndote darle continuidad, realizar una serie. No es solo el hombre, el mar o los objetos, desde mi perspectiva era la línea del Malecón y sus significados a uno y otro lado. Dos series anteriores vinieron a mi mente de manera inmediata: Litoral, de Ricardo Santos y Aguas Baldías de Manuel Piña.

Cuando estaba haciendo el trabajo de mesa con las imágenes que había captado en el Malecón recordé mucho el trabajo de Piña. Pensaba en aquellas hermosas fotografías impresas desde un negativo blanco y negro y me di cuenta en este análisis que los contextos y concepciones eran diferentes, a pesar de tener como protagonista el mar y la línea del litoral. Al final son dos obras con similar motivo, con muchos años de distancia y ambas con reconocimientos en importantes bienales de arte (la de Piña en la V Bienal de La Habana, 1994, y la mía en la más reciente edición de Florencia).

En los comienzos no era muy consciente, pero estas fotografías eran mis primeras imágenes digitales que hacía con gusto y creo que fueron definitorias para acabar de dar mi paso al mundo digital.

Mis primeros intentos de realizar una serie en el Malecón fueron a principios de los años 90, con una imagen en blanco y negro que titulé “Cazador de sueños”. Pero no fue hasta el 2004 que comencé hacer la serie de manera formal y la imprimí por primera vez en el 2005. Esa imagen en blanco y negro pasó a ser parte de la serie Made in Cuba, emplazada entre 1990 – 2009.

Tienes amplia trayectoria y sólida labor, pasando del trabajo clásico en laboratorio hasta las mega instalaciones e incansable exploración en los soportes, ¿qué piensas de la pluralización de los lenguajes del arte a partir del estampido de lo digital? Sobre todo en la fotografía.

Desde que comencé en los avatares de la fotografía, siempre mi pasión fue el laboratorio y descubrir cada una de sus membranas. Luego este entusiasmo también derivó en hacer mis propias imágenes y ensayos fotográficos. Me gusta investigar, estudiar y estar actualizada con lo más novedoso que pueda surgir en el nuevo mundo que ofrece el mercado digital sobre todo para las artes fotográficas. Aunque en un principio fui muy reacia a aceptar las posibilidades de la fotografía digital, después me convencí de sus incontables beneficios.

Te puedo decir que sus productos van en ascenso y evolución cada vez y más rápido que la velocidad de la luz. Hoy podemos hacer fotografía con celulares y agregarle accesorios como lentes para mejor captación de la imagen. En pocas palabras cada vez es más democrático poder hacer una fotografía con extrema calidad, pero ojo, es aquí donde quiero llamar la atención hacia los nuevos creadores. El hecho de poder adquirir la perfección que te brinda la tecnología no significa que logren hacer una obra de arte.  “La mejor imagen es aquella que puedas ver aunque no la puedas hacer”. Cambien el concepto y sean ustedes los que manipulen esta grandiosa tecnología para crear.

Grethel Morell Otero

Crítica de Arte e investigadora. Historiadora de la fotografía cubana. Dos veces Premio de Investigación Fotográfica (Fototeca de Cuba, 2009 y UNEAC, 2010). Publica en las más importantes revistas culturales cubanas y en numerosos sitios web especializados. Autora del libro Damas, esfinges y mambisas. Mujeres en la fotografía cubana 1840-1902 (Ediciones Boloña, 2016). Premio Nacional de Crítica de Arte Guy Pérez Cisneros (2016).

Related Post

Comments

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

    HUGO CANCIO

  • Executive Director

    ARIEL MACHADO

  • Executive Managing Editor

    TAHIMI ARBOLEYA

  • Art Director

    LLILIAN LLANES

  • Editorial Director / Editor

    DEBORAH DE LA PAZ

  • Design & Layout

    VÍCTOR MANUEL CABRERA MUÑIZ

  • Translation and English copyediting

    MARÍA TERESA ORTEGA

  • Spanish copyediting

    YAMILÉ TABÍO

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

    LUPE PÉREZ ZAMBRANO

  • Web Editor

    MARILYN PAYROL

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio