Dentro de la malla virtual

/ 4 junio, 2015

EXPERIENCIA E INMERSIÓN

Pierre Lévy, uno de los autores que ha discursado entorno a los conceptos de la virtualidad, considera que la imaginación, la memoria, el conocimiento y la religión han sido los primeros vectores de la virtualización pues han provocado el abandono del lugar físico mucho antes que la informatización y las redes digitales. Sin embargo, eso no nos ha impedido existir. El desarrollo alcanzado por los sistemas de telecomunicaciones ha condicionado la experiencia de nuestros sentidos: el teléfono para el oído, la televisión para la vista, los sistemas de telemanipulación para el tacto y la interacción sensomotriz, todos estos dispositivos virtualizan los sentidos y crean, finalmente, “órganos virtualizados”.[1]

La virtualización reinventa una cultura nómada, no mediante un retorno al paleolítico ni a las antiguas civilizaciones de pastores, sino creando un entorno de interacciones sociales donde las relaciones se reconfiguran con un mínimo de inercia.[2] En la actualidad, la virtualización afecta no sólo a la información y a la comunicación, sino también a los cuerpos, al funcionamiento económico, a los marcos colectivos de la sensibilidad o al ejercicio de la inteligencia. La virtualización alcanza incluso las formas de comunidades virtuales, empresas virtuales, democracia virtual, etc. Si bien la digitalización del ciberespacio juega un papel capital en la mutación en curso, se trata de una marejada de fondo que desborda ampliamente la informatización.

Uno de los equipos más efectivos entre conexión humana con los espacios virtualizados es el oculus, comúnmente utilizado para incrementar la experiencia del gamer en videojuegos. Sin embargo, sus opciones permiten otro tipo de exploraciones más sinestésicas, como las que pueden llevarse a cabo cuando se parte de la propia realidad actual.

APLICACIÓN, CREACIÓN Y DESPLIEGUE

Malla Net 2.0, la obra que nos presenta Rodolfo Peraza para esta 12ma Bienal de La Habana, consiste en una aplicación web cuyas funciones permiten crear mundos virtuales (metaversos) sobre los que puede emerger el mundo actual en la internet. La pieza es desarrollada a partir de códigos libres y está publicada bajo licencia del MIT, asumiendo el paradigma colaborativo como proceso de creación. Malla Net 2.0 surge como una herramienta de exploración de la internet como espacio y las relaciones sociales que se estructuran a partir del mismo. Los mundos virtualizados son desplegados en subdominios que posibilitan la inmersión de los usuarios (espectadores) en la internet, mediante dispositivos de realidad virtual.

La obra se desarrolla en el entramado de la comunidad del Fanguito, un barrio suburbano nacido y conformado en su mayoría a partir del asentamiento no programado y donde la virtualidad cibernética no está contemplada como prioridad en su imaginario. Considerando que la Bienal está centrada en acompañar procesos de creación transdisciplinarios, apoyados en la actividad científica, el proyecto Malla Net 2.0 combina las preocupaciones artísticas con las pragmáticas, de ahí que proponga una pieza con sentido dual, de aplicación y experimentación artística. Además del valor semiótico que contiene la pieza, en tanto experiencia multisensitiva y de reflexión actual sobre los nuevos sistemas de comunicación humana, se presta especial atención a la utilidad que tiene como aplicación para emerger, por ejemplo, espacios arquitectónicos, que luego pueden ser utilizados no solo como archivos sino como maquetas virtuales para lograr quizás un mayor sentido del espacio y de la experiencia del hombre dentro de él.

 

REPOSITORIO

El etnógrafo se parece un poco a Hermes: un mensajero (…) que presenta a las lenguas, a las culturas y a las sociedades en toda su opacidad. Entonces, igual que un mago, que un hermeneuta, Hermes mismo clarifica lo opaco, convierte lo extraño en familiar y le atribuye sentido a lo que no parece tenerlo. Decodifica el mensaje. Lo interpreta.[3]

 

Durante el tiempo de acción y experimentación de Malla Net 2.0 en la comunidad, se archivará la información visual resultante del escaneado de elementos, díganse: personas, objetos, espacios arquitectónicos o naturales, etc. Estos archivos se almacenarían en el repositorio de la aplicación, que devendría una suerte de documento etnográfico sobre el valor de la memoria colectiva de ese microespacio social. Cual si fuese un etnógrafo, el artista registra y organiza sus notas de campo y los convierte en registros permanentes para luego pasar a la fase analítica de la memoria y los diarios de campo. El repositorio homologa en sus procedimientos dichos conceptos: sus notas son los archivos de scan; sus registros permanentes refieren su seguridad una vez in cloudy la fase analítica, la interpretación de dichos fragmentos de realidades virtualizadas.

La pieza estimula la reflexión en torno a las nuevas maneras de relaciones sociales, de aprehensión de la realidad, representación artística y las condicionantes actuales sustentadas en la credibilidad virtual. Desde sus inicios, la fotografía y el cine tenían como principal función la documentación y el registro antropológico. Sobre todo a partir de las teorías postmodernas del arte se prestó especial atención a la importancia de este lenguaje expresivo, aunque otras tendencias como el conceptualismo aceleraron su legitimación. El desarrollo de la tecnología y sus canales de interconexión han estimulado también otras lógicas de representación en el arte. Este tipo de trabajo se resiste al marco, al movimiento, a la acción, para pasar del mundo real al virtual desde una experiencia sensorial que trastoca los códigos de la mímesis y la expresión para dar cabida al de la inmersión.

[1]Lévy, P. Qué es lo virtual. Paidós, Barcelona, 1999.

[2]Ídem.

[3]Crapanzano, V. Hermes’ dilemma: lbe masking of subversion in ethnographic description, en J. Clifford y G. E. Marcus (eds.), Writing culture. The poelies and politics ethnography, Berkeley, University of California, 1986, p. 51.

Claudia Taboada Churchman

Claudia Taboada Churchman

La Habana, 1990. Crítica de arte y curadora para la Galería Villa Manuela. Textos suyos pueden consultarse en catálogos de exposiciones y en publicaciones como la revista Artecubano, Revolución y Cultura, La Jiribilla, el tabloide Noticias Artecubano y los sitios web Habana Patrimonial y Habana Cultural. Recientemente uno de sus proyectos curatoriales fue premiado con la Beca de Curaduría que otorga el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.

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