City of Queen Anne’s Lace en Wasserman Projects

Intenta hacer un estudio profundo sobre la transición de Detroit

/ 1 septiembre, 2017

(…) Cuando se vive en un lugar gobernado por los variables caprichos de la naturaleza, uno aprende a adaptarse a las fuerzas que existen más allá del control humano. En este sentido, Detroit era cuna improbable de la era industrial, con aquel objetivo de mantener las máquinas rodando a lo largo de la cadena de montaje en una cadencia calculada con precisión. La interacción y el conflicto entre la naturaleza y la industria es fundamental para la psiquis de Detroit, y se revela dentro del paisaje contemporáneo en los campos que una vez fueron casas, en las ruinas con postigos cerrados de instalaciones industriales que otrora tuvieron una alta producción, temporada tras temporada.

Esta sensación de desolación, de vestigios de civilización, de repulsión visceral contra los estragos del período Antropoceno, se capta muy bien en City of Queen Anne’s Lace, una exposición bi-personal en Wasserman Projects, Detroit, protagonizada por los artistas cubanos José Yaque y Alejandro Campins, y con curaduría de Rafael DiazCasas. Ambos artistas y el curador pasaron mucho tiempo en Detroit durante el desarrollo y la ejecución del proyecto –invitados por Wasserman Projects, y financiados por el Rockefeller Brothers Cuban Art Fund (Fondo de Arte Cubano Rockefeller Brothers).

El fundador de Wasserman Projects, Gary Wasserman, conoció a Campins en La Habana en medio de la preparación de la Bienal de La Habana de 2015. Wasserman estaba trabajando en una disertación en la que establecía un paralelo entre Detroit y La Habana. “Hay, de hecho, tanto paralelismos como diferencias” –dijo Wasserman en una entrevista vía correo electrónico con Art OnCuba. “Ambas ciudades experimentaron profundos cambios desde principios de los años 60. Tanto La Habana como Detroit entraron en una precipitada decadencia social y económica ya que sus principales instituciones se vieron desafiadas por problemas inextricables. A partir de ahí, las soluciones a problemas similares se tornaron muy diferentes… (…) Ambas ciudades se deterioraron, pero la experiencia del deterioro según la ven estos artistas es muy distinta. Donde nosotros vemos fracaso, estos artistas ven oportunidades. Resultaba fascinante traerlos a Detroit por sus perspectivas.”

(…) Yaque, Campins, y DiazCasas no son los primeros en ver las secuelas de Detroit inspiradoras más que descorazonadoras. No son los primeros en cavilar poéticamente sobre la terrible belleza del deterioro. Pero como muchas primeras impresiones, el verse cautivado por la desolación de Detroit, por ese deterioro en crecimiento descontrolado, no resulta menos superficial que cualquier otro tipo de atracción banal. Los materiales en la pieza principal de Yaque, la cual visualmente simula el tipo de estratos que toma milenios producir, tienen su origen, a lo sumo, en los últimos sesenta años. Ambos artistas han eludido la característica más importante de Detroit: su gente.

Detroit no es una ciudad fantasma, ni un lugar lleno de zombis que caminan arrastrando los pies por tierras baldías. Concentrarse en las ruinas de Detroit es verlo como un lugar que se derrumbó tras medio siglo de aislamiento forzado, en lugar de verlo como un lugar que ha triunfado a pesar de ello. Uno esperaría que dos artistas cubanos, provenientes de una nación que ha experimentado un tipo similar de asedio por motivos políticos, se pudieran identificar con ello. En medio de una infraestructura fallida, de un racismo apabullante y una sequía económica que duró demasiadas temporadas, los habitantes de Detroit salieron de su letargo y decidieron calar más profundo. El título de la muestra, City of Queen Anne’s Lace, que es el ciclo bienal de floración de la zanahoria silvestre y una imagen frecuente en los espacios abiertos y descuidados de Detroit, es un guiño a la aspiración de la exposición de capturar algo de vida en el suelo de Detroit.

“Los campos de zanahoria silvestre que rebosan la ciudad y la habitan, pueden verse como una etapa temporal” –expresó DiazCasas en el ensayo del catálogo de la exposición–, “una etapa con potencial para generar nueva vida en crecimiento. La mirada de Campins y Yaque comprende a una sociedad en pleno cambio.”

Pienso que esto no es exacto. Como casi cualquier persona que realmente busque asimilar Detroit con los ojos bien abiertos, estos artistas se hacen la pregunta inevitable ¿qué pasó aquí? Si se pasa más tiempo en Detroit, lentamente se obtiene la impresión de que estos lugares están cualquier cosa menos vacíos, solo que tardan en revelar sus secretos. Estos campos son el hogar de faisanes gloriosamente bellos, los terrenos vacíos se vuelven jardines comunitarios y manzanares en la primavera, los edificios abandonados se vuelven lienzos, los letreros aun muestran trazos de pintura a mano de hace décadas. Queen Anne´s Lace se vuelve zanahorias silvestres, las zanahorias se vuelven flores, y todo vuelve a la tierra al final.

Related Post

Comments

Publicidad

  • Editor in Chief / Publisher

    HUGO CANCIO

  • Executive Director

    ARIEL MACHADO

  • Executive Managing Editor

    TAHIMI ARBOLEYA

  • Art Director

    LLILIAN LLANES

  • Editorial Director / Editor

    DEBORAH DE LA PAZ

  • Design & Layout

    VÍCTOR MANUEL CABRERA MUÑIZ

  • Translation and English copyediting

    MARÍA TERESA ORTEGA

  • Spanish copyediting

    YAMILÉ TABÍO

  • Commercial director & Public Relations / Cuba

    LUPE PÉREZ ZAMBRANO

  • Web Editor

    MARILYN PAYROL

Boletín de Noticias Art OnCuba

* Este campo es obligatorio